La mediación del lehendakari Imanol Pradales ha desbaratado la polémica sobre la prohibición de la ikurriña en Idaho, la capital del estado de Idaho en los Estados Unidos de América. Todo apunta a que finalmente la bandera de Euskadi podrá seguir ondeando en los edificios públicos de este territorio y que el debate del proyecto de ley sobre la exhibición de banderas en espacios públicos impulsado por el partido republicano de Donald Trump en la Cámara de Representantes no va a incluir la ikurriña.
La controversia surgió el pasado 29 de enero con la intervención del diputado republicano Ted Hill en la cámara legislativa apuntando a la enseña vasca entre las banderas a prohibir en los edificios oficiales del estado. La iniciativa en ningún momento mencionaba la bandera vasca, pero sus declaraciones provocaron malestar y pusieron en alerta a la diáspora vasca en Estados Unidos y singularmente a la de Idaho.
Algunas de las justificaciones del republicano trumpista para ir en contra de la ikurriña aludían a su supuesta vinculación con ETA. Llegó incluso a decir que la enseña vasca “es una bandera revolucionaria. He estado en tierras vascas, pasé un tiempo y allí existía ETA, y era lo que ondeaba”. Su desconocimiento quedó aún más subrayado cuando añadió que en España es ilegal ondear la ikurriña.
En el fondo, el debate era consecuencia de la disputa que Hill mantiene desde hace tiempo con la alcaldesa de Boise, Lauren McLean, del Partido Demócrata, que en su día colgó en el ayuntamiento una bandera a favor del movimiento LGTBI. Al calor de este debate parlamentario, el republicano extendió su intención de prohibir otras enseñas, entre ellas la ikurriña.
La polémica se extendió por todo el estado y entre la nutrida comunidad vasca que aglutina a más de 15.000 personas de origen vasco. Y no tardó mucho en cruzar el Atlántico. El lehendakari tomó de inmediato cartas en el asunto y movió ficha de manera discreta y por canales menos formales de lo habitual.
Pradales remitió una misiva el 9 de febrero al presidente de la comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, Chairman Crane, para que la ikurriña quedara fuera del debate legislativo. La carta, escrita íntegramente en inglés, se ceñía exclusivamente a aclarar las falsedades vertidas por Hill. Dos días después, la Secretaría general de Acción Exterior del Gobierno Vasco tuvo acuse de recibo y fue informada de que la ikurriña quedaba fuera del debate legislativo como consecuencia directa del escrito y las aclaraciones del lehendakari.
Símbolo oficial
En la carta, el jefe del Ejecutivo vasco explica a los representantes republicanos que la ikurriña es una bandera oficial de la Comunidad Autónoma del País Vasco y se convirtió en símbolo oficial en 1936, tras la formación del primer Gobierno Vasco, antes de la Guerra Civil española. Asimismo, subraya que fue prohibida durante la dictadura franquista, aunque siguió siendo legal en Iparralde y en los distintos territorios de la diáspora vasca. Destaca que tras el franquismo, fue restituida como símbolo oficial de Euskadi. Por último, precisa que fue diseñada en 1894, sesenta y cinco años antes de que se fundará ETA.
En base a estos argumentos históricos y legales y siempre “respetando el derecho del pueblo de Idaho a decidir sobre sus asuntos y sus leyes”, el lehendakari ha solicitado al comité que excluya la ikurriña de este debate.
Fuentes de Lehendakaritza apuntan que, tras la aclaración de Pradales, la situación parece haberse reconducido y “creen que no habrá mayor problema y la ikurriña podrá ondear en edificios públicos”.
Las mismas fuentes aseguran que este viernes se habrá celebrado una nueva sesión del pleno que votará el proyecto de ley y que “lo más seguro" es que será aprobada y pasará a su tramitación en el Senado antes de convertirse en ley y el gobernador la firme.