Las velas de la víspera a la Virgen del Pilar no fueron suficientes para que el candidato del PP, Jorge Azcón, obtuviera esa mayoría con la que soñaba cuando convocó las elecciones anticipadas por orden de Feijóo. Sin embargo, el tiro, dirigido desde Génova de adelantar las elecciones, salió como en Extremadura por la culata.. Peor incluso. Sí, ganó, pero perdiendo apoyo en lo que es una victoria a todas luces insuficiente. La mayoría con la que soñaba Jorge Azcón cuando adelantó las elecciones quedó en eso, en un sueño, y lo único que ha conseguido es disparar la fuerza de la ultraderecha de Vox en las Cortes de Aragón que obtiene 14 diputados, el doble que hace tres años.

Lo que sí consiguió el PP con esta maniobra es asistir a una nueva debacle del PSOE, en esta ocasión de la mano de la exministra de Educación con Pedro Sánchez Pilar Alegría, que apenas sí pudo igualar el mínimo histórico situado en los 18 escaños que sacó en las elecciones autonómicas de 2015. En el bloque progresista sí destaca los buenos resultados de la Chunta Aragonesista que también consiguió duplicar los resultados.

Como se esperaba ningún partido logró la mayoría absoluta en estas elecciones a las Cortes de Aragón, y el reparto de 67 escaños -con una mayoría absoluta fijada en 34- vuelve a dibujar un Parlamento fragmentado donde la derecha suma más de la mitad de los votos pero menos de lo esperado, ya que apenas sí consigue ensanchar ese mundo. Eso sí la socialdemocracia sufre un duro revés y los espacios periféricos y de izquierda enfrentan retos existenciales.

Con el recuento prácticamente completo, el Partido Popular (PP) dirigido por Jorge Azcón se mantuvo como la fuerza más votada, aunque disminuye respecto a 2023. Con 26 diputados y algo más del 33 % de los votos, los populares pierden dos escaños respecto a los comicios anteriores, aunque conservan el liderazgo político en Aragón después de una campaña marcada por la gestión de su primer mandato y la apuesta por consolidar una mayoría sólida en las Cortes de Aragón. No fue desde luego una buena noche electoral para Azcón y Feijóo que se marcaban como mínimo subir hasta los 29 escaños y la realidad le ha colocado en una situación bien diferente.

Pese a todo, la lectura que hicieron tanto en Génova como el propio Jorge Azcón tras conocer los resultados era clara: el proyecto popular sigue siendo mayoritario en Aragón, aunque no lo suficiente como para gobernar en solitario. Reconocen que el mensaje de estabilidad y gestión no había sido suficiente para absorber todo el voto conservador.

Representación en Cortes de Aragón (2026 vs 2023)

67 escaños Mayoría 34 escaños
Partido 2023 2026 Dif.

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Pactómetro 2026

Mayoría absoluta (34)
0 escaños
Sin mayoría
Selecciona partidos para simular un gobierno
Faltan 34 para alcanzar la mayoría absoluta

Vox

Ese espacio lo capitalizó Vox, que se convierte en el gran protagonista de la noche al escalar hasta los 14 escaños, el doble que en 2023. El crecimiento de la formación de la ultraderecha no solo consolida su papel como socio imprescindible para un Ejecutivo del PP, sino que también desplaza el eje del debate político hacia posiciones más duras en cuestiones identitarias, memoria y de inmigración. Vox deja de ser un actor secundario para convertirse en un factor determinante en la legislatura que arranca.

Dura derrota del PSOE

En el otro lado del hemiciclo, el PSOE sufrió un retroceso significativo. Con apenas 18 escaños, los socialistas se esfumaron de la posibilidad de liderar una alternativa y confirman una tendencia descendente que ya apuntaban las encuestas. La candidatura de Pilar Alegría no logró revertir el desgaste acumulado y el partido deberá abrir un periodo de reflexión interna. La pérdida de apoyos no es solo numérica; es también simbólica, porque evidencia dificultades para conectar con un electorado que ha priorizado otras agendas o que ha optado por opciones más contundentes.

A la izquierda del PSOE tampoco se encuentra un terreno fértil. Izquierda Unida-Movimiento Sumar conserva una presencia testimonial con un único escaño, mientras que otras fuerzas como Podemos-Alianza Verde quedan fuera del Parlamento. La fragmentación y la competencia interna han debilitado un espacio político que en otras etapas resultó decisivo para articular mayorías progresistas.

En contraste, Chunta Aragonesista logró seis escaños y se consolida como una fuerza con peso propio dentro del espectro progresista y local. Su crecimiento, hasta los seis escaños (tres más), refleja la persistencia de un electorado sensible a las reivindicaciones territoriales y a la defensa de la identidad aragonesa. Aragón Existe, por su parte, consigue dos representantes y confirma que el discurso contra la despoblación y en defensa del medio rural sigue teniendo un nicho, aunque más limitado que en ciclos anteriores.

La capacidad de presión de Vox

El mapa resultante deja pocas dudas sobre la dirección del próximo Gobierno. La suma de PP y Vox supera con holgura la mayoría absoluta, lo que sitúa a ambas formaciones ante la responsabilidad de negociar un acuerdo estable. La incógnita no es tanto si habrá pacto, sino en qué términos se materializará: será en forma de coalición con presencia de Vox en el Ejecutivo y hasta cuánto va a tener que ceder el PP. La experiencia reciente en Extremadura o Valencia servirá de referencia, pero el equilibrio de fuerzas aragonesas otorga a Vox una capacidad de presión significativa.

Más allá de la aritmética, el resultado habla de un clima político en transformación. Aragón no es ajeno a las dinámicas estatales. La campaña estuvo marcada por debates sobre fiscalidad, servicios públicos, despoblación y modelo territorial, pero la narrativa del cambio y del endurecimiento de ciertas políticas ganó terreno.

La participación también se mantuvo estable lo que indica que no hubo una movilización extraordinaria ni un desplome del interés ciudadano. El electorado acudió a votar con pautas similares a las de la anterior cita, pero redistribuyó su confianza. Esa estabilidad en la participación refuerza la legitimidad del resultado y subraya que el desplazamiento del voto responde más a cambios de preferencia que a variaciones en la movilización.

Para el PP, el reto será ahora cómo gestionar su capacidad de liderazgo sin diluir su perfil propio en la negociación con Vox. Para los socialistas, el desafío pasa por reconstruir un relato capaz de disputar la centralidad política. Y para las fuerzas minoritarias, la legislatura será una prueba de resistencia y relevancia.

Aragón inicia así un nuevo ciclo político con una mayoría clara en términos de bloques, pero con equilibrios delicados en su interior. Con un bloque de izquierdas que apenas supera el 38% de los votos frente al 55% del bloque de la derecha de PP, Vox y Se Acabó la Fiesta que se quedó cerca de entrar en Las Cortes y superó por ejemplo en votos a Podemos. La gobernabilidad parece asegurada desde el punto de vista numérico; la estabilidad y la orientación concreta de las políticas dependerá de lo que mande Vox.