TRES años de contienda a los que siguieron cuatro décadas de dictadura dan para mucho. Son muchos los que, de una manera u otra, se convirtieron en protagonistas de la historia de Euskadi y del Estado español tras el denominado, por los vencedores, como Alzamiento Nacional dirigido, entre otros, por Sanjurjo, Mola y Franco.

Por lo que respecta a Euskadi, José Antonio Aguirre debe estar a la cabeza del relato de los rostros de la guerra y la dura posguerra. Militante del PNV, fue alcalde de Getxo con apenas 27 años y con 32 años, el 7 de octubre de 1936, se convirtió en el primer lehendakari del Gobierno vasco. Mucho se ha escrito sobre Aguirre, pero nadie mejor que su familia para explicar cómo era en las distancias cortas. Según contó su hijo Joseba -ya fallecido- en una entrevista concedida a DEIA en 2010, “era una persona que tenía un control de la situación tremenda. Nunca le vi perder los papeles”. Además, destacan su “gran sentido del humor”. A nivel político, el profesor de la UPV/EHU Ludger Mees, que entre sus publicaciones se encuentra El profeta pragmático: Aguirre, el primer Lehendakari, lo consideraba como “un animal político”. Mees recordaba que dentro de su gobierno, y por encima de diferencias partidistas, se consideraban “aguirristas”. Era tal su carisma político que hasta en dos ocasiones el presidente de la República en el exilio Diego Martínez Barrio le propuso ponerse a la cabeza de este gobierno en el exilio. Aguirre, sin embargo, se mantuvo fiel al compromiso adquirido con el Gobierno vasco y fue lehendakari hasta que la muerte le sorprendió con apenas 56 años en París.

En el otro lado de la balanza hay que colocar a Francisco Franco. Militar de carrera, nunca ocultó sus simpatías por la derecha, y fue el organizador de la represión en Asturias tras la sublevación contra el gobierno de Lerroux apoyado por la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas). Su buen trabajo en la represión le valió ser nombrado jefe de las tropas de Marruecos. Tras el triunfo del Frente Popular, militares como Sanjurjo y Mola planearon un golpe militar, aunque dudaban de que Franco se sumara al mismo, El propio Sanjurjo aseguró días antes de morir: “Franco no hará nada porque es un cuco”. Al final se produjo el golpe contra la República y Franco se unió a él. Las muertes de Sanjurjo y Mola, llamados a estar por delante de él en el escalafón, le dejaron como máximo responsable del “bando nacional”. Tras la guerra llegó la posguerra y la dictadura. Cuarenta años en los que el dictador dirigió el Estado español con mano férrea. Dicen que zanjaba las discusiones entre sus ministros con la frase: “Hagan como yo, no se metan en política”.

Manuel de Irujo es un hombre clave en la historia del nacionalismo vasco en general y del PNV en particular. Este navarro de Lizarra, donde nació en 1891, se afilió al PNV en 1908. Con la Guerra Civil en curso, en septiembre de 1936 el presidente de la República Largo Caballero le nombró ministro sin cartera y posteriormente fue responsable de Justicia. En junio de 1937 presentó su dimisión como ministro “ante la situación de indefensión en que se ha dejado a Euzkadi por parte del Gobierno de la República”. Colaborador de Aguirre en el exilio, volvió a Euskadi en marzo de 1977. Senador por Nafarroa y parlamentario de la Comunidad Foral, falleció en enero de 1981.

En Nafarroa también recuerdan muy bien a otro de los rostros de la contienda, el general Emilio Mola Vidal, impulsor del golpe de Estado de 1936 que, tras su fracaso inicial, dio origen a la Guerra Civil. Nombrado jefe del Ejército del Norte, dirigió la represión en los primeros momentos de la Guerra Civil en Euskal Herria y fue clave en el asedio de Gipuzkoa y Bizkaia. Buena prueba de su talante es el edicto firmado por él en los primeros compases de la contienda: “Es necesario crear una atmósfera de terror, hay que dejar sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todo el que no piense como nosotros. Tenemos que causar una gran impresión, todo aquel que sea abierta o secretamente defensor del Frente Popular debe ser fusilado”. El 3 de junio de 1937 Mola fallecía en un accidente aéreo en la localidad burgalesa de Alcocero.

Asturiano de nacimiento y bilbaino de adopción, Indalecio Prieto es una de las figuras clave dentro del socialismo español. Huérfano de padre desde la infancia, su familia se trasladó a Bilbao, donde con 16 años se afilió a la Agrupación Socialista de la capital vizcaina. En plena Guerra Civil fue ministro del Marina y Aire con Largo Caballero y ministro de Defensa Nacional con Juan Negrín. Falleció en Ciudad de México el 12 de febrero de 1962. Sus restos descansan en el Cementerio Civil de Derio.

Dolores Ibarruri La Pasionaria’ el cura Alberto Onaindia o Jesús Galíndez, de cuya desaparición todavía nadie ha respondido, son los otros nombres que completan este grupo de ocho personajes que jalonan, para bien o para mal, la historia de Euskadi y el Estado.