Thibault Basque alza la mano y con un gesto llama a Xabier Barandika para que acuda con él a lo más alto del podio del Eusko Label Winter Series de cesta punta profesional –puntuable dentro de la Jai Alai League–. Johan Sorozabal le pasa la mano por el hombro. Txapelas en la cabeza, los dos lapurtarras, nuevos campeones del torneo más importante del curso puntista y la joya de la corona de la pelota profesional, con 17 jornadas de llenazos continuos, 1.800 personas en las gradas en una fiesta perpetua en lunes laborable, honraron este domingo al delantero titular, que se ganó el derecho a disfrutar del encuentro pero un desafortunado accidente, una escapada de Goitia, cercenó su sueño y le fracturó el olécranon de su codo izquierdo, lo que le tendrá entre "tres o cuatro meses" de baja. 

El zaguero de Bidarte se acordó de su compañero durante todo el campeonato y elevó a un buen Johan, quizás en su mejor versión de un Winter en el que no has terminado de sentirse a gusto, llegándose a perder dos jornadas por una lesión en el tobillo, para tumbar en el desempate a Alex Goitiandia, que asumió responsabilidades delante pero también caras y cruces, demasiadas, y un Unai Lekerika que es un prodigio defensivo. El gernikarra, alentado por el bullicio foral, llevó pelotas increíbles, mezclando en su cuerpo elegancia, técnica, arrojo y poder. No consiguió, no obstante, enredar con la derecha para meter en serios problemas a Basque. 

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En imágenes: el ambiente de la final del Eusko Label Winter Series de Gernika, que ganaron Johan-Basque ante Goitia-Lekerika. Gaizka Portillo

Los lapurtarras necesitaron del desempate para alcanzar la tan ansaida txapela en un encuentro más duro que brillante y que sujetó la emoción; sobre todo, en el segundo joko, donde los errores fueron la tónica para desnivelar el peloteo. En definitiva, se cruzaron 533 pelotazos a buena en 96 minutos de juego. 

Si la baja de Barandika fue un golpe para Basque, que también pasó problemas físicos en la primera fase, con un esguince de tobillo que le trajo de cabeza, los fantasmas aparecieron en el 11 iguales del segundo joko, cuando tuvo que retirarse a la enfermería por un "espasmo" en el lado izquierdo de la zona lumbar. Torturado por la solidez de Lekerika, el de Bidarte fue cargándose con la obligación de castigar de revés y tratar de pasar a Goitia con la derecha en vez de buscar la velocidad en el golpeo. Estuvo unos diez minutos en la camilla del masajista, que le calentó lo suficiente para descargarle la zona.