Jon Rahm trata de convencerse y convencer de que esta puede ser la semana en la que todas las piezas encajen y pueda volver a brillar en un campo de golf. Como afirma, “hay un margen muy pequeño” entre las buenas sensaciones que ha sentido en muchos torneos y las victorias que no acaban de llegar. “Volver a un lugar como este con tanta historia. Sería increíble ganar un The Open Championship en este campo. Podría decirse que es mi semana favorita del año”, aseguró tras comprobar el estado de Royal Troon, un campo privado en el que se juega al golf desde hace casi 150 años, aunque solo desde 2016 admite a mujeres como socias, y al que regresa Rahm ocho años después. En 2016, jugó su primer major como profesional en este links escocés donde el domingo se repartirán la Jarra de Clarete y el título honorífico de campeón golfista del año en la 153ª edición del torneo.

Rahm cambió la varilla de su drive después del PGA Championship de Valhalla, donde no pasó el corte. “En Nashville y en Valderrama me sentí más cerca de llegar a un nivel superior de golf en el que tal vez ya no piense tanto en cómo lo estoy haciendo. Tal vez estoy jugando un poco más libremente y viendo el vuelo de la bola que quiero ver más a menudo. Sí, me estoy acercando mucho más a lo que era el comienzo del año pasado”, asegura ante el reto que supone jugar en Royal Troon, que como todo links está sometido a los designios del viento y que “obliga a poner la bola en la calle y no meterse en problemas excesivos para lograr birdies”. “Si sopla el viento, será una cuestión de supervivencia”, añade Rahm ante una semana en la que, además, se espera lluvia.

El campo, de una belleza enorme, tiene dos hoyos que le distinguen. El hoyo 6, llamado Turnberry, es el más largo de la historia de The Open, con casi 570 metros que convertirán en una empresa complicada llevar la bola a green en tres golpes. Por otro lado, está el hoyo 8, conocido como el Sello de Correos, por ser el más corto de la historia. Son apenas 112 metros desde el tee a un green reducido y protegido por profundos bunkers en el que solo se han logrado cuatro hoyos en uno.

El barrikoztarra ha estado cerca de llevarse The Open en un par de ocasiones. En 2021 fue tercero en Royal St. George’s y el año pasado en Royal Liverpool compartió el segundo puesto por detrás de un Brian Harman en estado de gracia. “Forjado por la naturaleza, ganado por campeones” es el lema que acompaña a los jugadores cuando llegan al tee del hoyo 1 de Royal Troon, donde en 2016 se impuso Henrik Stenson en un play-off ante Phil Mickelson, dos jugadores que ahora están en el LIV Golf. Tom Watson, Marc Calcavecchia, Justin Leonard o Todd Hamilton son otros jugadores que han ganado The Open en este campo en la costa suroeste de Escocia. Además, este año los americanos tienen la oportunidad de barrer los cuatro majors, algo que no ocurre desde 1982. Entonces, Watson venció precisamente en Royal Troon.

Desde 2008, cuando lo logró Padraig Harrington, nadie repite victoria en The Open y desde entonces varios jugadores han logrado en las islas británicas su primer y único major hasta ahora porque es el que más iguala la fuerzas y premia más la creatividad y la precisión que la pegada. Jon Rahm tendrá que madrugar hoy ya que sale a las 10.36 horas de Euskadi junto dos compañeros de la Ryder Cup, Tommy Fleetwood y Robert McIntyre, el ganador la semana pasada del Scottish Open y que juega en casa. La jornada será larguísima ya que el último partido saldrá a las 17.27 horas.

Favoritos habituales

Uno de los jugadores a seguir será de nuevo Tiger Woods, que se resiste a abandonar los grandes escenarios porque aún cree que puede ganar, pero el favoritismo mira hacia Scottie Scheffler, casi infalible este año cada vez que sale a un campo, Bryson De Chambeau y Xander Schauffele por delante de todos como ganadores de los majors de este año. Jon Rahm quiere acabar con su mala racha de 2024 y demostrar que sigue ahí, que su presencia en el LIV Golf no le ha sacado de ese grupo en el que estaba cada vez que afrontaba uno de los grandes.