EL PGA Tour cerró el domingo su fase regular con la victoria del veterano Lucas Glover en el último torneo y con Jon Rahm como líder de la clasificación antes de afrontar desde este jueves la serie de tres play offs que coronarán al campeón. El golfista de Barrika no oculta que llevarse la FedEx Cup es claramente su objetivo ya que “estoy en mejor posición que nunca”, según confesó días atrás en el podcast “Golf sin etiquetas” que conducen los jugadores Gonzalo Fernández Castaño y Alex Larrazabal. Rahm se ha llevado un premio adicional de cuatro millones de dólares por ese primer puesto y del dinero y sus efectos colaterales que han revuelto el golf en el último par de años se habló en esa charla.
Ahora que los dos circuitos principales, el PGA Tour y el DP World Tour, han llegado a un acuerdo, aún no concretado, con el PIF (Fondo de Inversión Saudí), el barrikoztarra negó los rumores que le relacionaron con el LIV Golf y que hablaron de que había rechazado una oferta de muchos millones de dólares, aunque reconoció que sus responsables habían hablado con él antes de que el nuevo proyecto echara a andar. “Greg Norman me contactó, pero enseguida les remití a mi agente. Saben desde el primer minuto que no me gusta el formato por lo que no volvieron a insistir”, comentó Jon Rahm, que entiende a aquellos que se pasaron al LIV Golf “y que no creo que vuelvan al PGA Tour, por lo que me han dicho”.
El actual número 3 del mundo insistió en que sus motivaciones en el golf van más allá del dinero que puede ganar. Rahm entiende que el LIV Golf es menos competitivo, aunque en él militen varios amigos “y bromeo muchos con ellos”. “Phil Mickelson me ha dicho varias veces que yo no tengo ninguna razón para estar en el LIV Golf”, apuntó. El golfista vizcaino recordó que él juega al golf “por dejar un legado, por Seve Ballesteros, por su influencia, y si de aquí a unos años un solo niño dice que juega al golf gracias a mí me sentiré pleno y habré cumplido mi objetivo”.
Rahm tiene claras sus prioridades y entre ellas está conseguir un deporte mejor para todos, aprovechando que su voz es claramente influyente entre sus compañeros. En este sentido, recordó en el podcast citado que se enteró del acuerdo con el PIF “unos minutos antes de que se hiciera oficial y cuando me lo comunicaron pensé que era una broma”. En las semanas que han pasado desde entonces, no ha habido muchos avances, aunque los golfistas han logrado elevar su influencias en las decisiones con la inclusión de Tiger Woods en el consejo de jugadores. Rahm no ocultó su decepción con el manejo de la situación a cargo de Jay Monahan y Keith Kelley, responsables del PGA Tour y el DP World Tour, respectivamente, que al margen de tener que explicar los pasos que se están dando “creo que van a tener que ganarse de nuevo la confianza de los jugadores”.
“Este acuerdo es lo que tenían que haber conseguido desde el principio y, en cambio, generaron división para volver ahora al punto inicial”, desgranó Jon Rahm, que espera que esta nueva lluvia de millones de dólares que descargan los árabes sirva para “hacer un circuito mejor, pero no para mí o para los que estamos arriba, sino para todos, para los que andan en los puestos 150 o 200 y a veces pierden dinero”. El de Barrika se refirió a que haya “mejorar condiciones de trabajo para los jugadores, “que haya un buen gimnasio, que los cuidados médicos y físicos sean mejores, que la comida sea de más calidad en cada torneo y, sobre todo, que los jugadores dispongan de vuelos chárters para ir de un torneo a otro. Para eso debe ir todo ese dinero”.