EL golf es ese deporte que, salvo algunas excepciones, apenas varía sus ofertas de un año a otro, en el sentido de que los torneos se disputan en los mismos escenarios, aunque la intervención humana y el clima pueden influir. Uno de ellos es el México Open, que en su ingreso en el PGA Tour se ha celebrado los dos últimos años en el Vidanta Vallarta. El resultado final ha sido diferente, con siete golpes menos de diferencia en el registro ganador, pero no tanto. Porque Tony Finau y Jon Rahm volvieron a estar el pasado domingo en la lucha por la victoria en un campo que claramente se les da bien. Esta vez la lucha entre amigos, que comparten filiación al Silverleaf Golf Club de Arizona y muchos ratos de golf y familia, se decantó del lado del estadounidense y el barrikoztarra se tuvo que conformar con el segundo puesto, que supone el séptimo Top 3 en once torneos que ha disputado esta temporada.
“Creo que fue Arnold Palmer el que dijo que el camino del éxito siempre está en construcción”, apuntó Rahm tras quedarse a las puertas de revalidar su triunfo en México y sumar su quinto torneo del año. “Es un gran recordatorio de que lo que has hecho no significa nada, siempre tienes que salir ahí fuera y completar el trabajo”, añadió. El golfista de Barrika, que mejoró el récord del campo que él había instaurado el año pasado, ha hecho parecer que ganar es fácil, pero bien sabe su amigo Finau que no es así.
El de Salt Lake City levantó su primer torneo en 2016 y después se convirtió en un habitual de los puestos nobles sin terminar de culminar. Pero en los dos últimos años ha ganado cuatro torneos y ya vuelve a estar en las apuestas porque ya ha aprendido a “completar el trabajo“. “Rahmbo es el mejor y está en un gran momento y sabía que la última ronda iba a ser un reto para mi, que no podía darme un respiro. Por suerte, he podido juntar cuatro buenas vueltas”, comentó Finau, que admitió que “mi mentalidad los domingos ha cambiado desde que estoy en la lucha por las victorias”.
Por su parte, Rahm lamentó quedarse muy cerca de otra victoria en un día en el que “no hice muchas cosas muy mal, pero tampoco muchas muy bien. En todo caso, estoy orgulloso de haberme dado una oportunidad y hacer una buena defensa del título”. Este resultado le permite llegar casi a los 14,5 millones de euros de ganancias y justo acaba de empezar el mes de mayo y quedan aún cuatro meses de golf en el PGA Tour. El ganador del último Masters ha roto ya la marca de más dinero acumulado en una temporada, algo sin duda atribuible a la influencia del LIV Golf en el aumento de premios.
Además, con el segundo puesto en México mantendrá el número 1 del mundo dos semanas más, con las que alcanzará las 51 e igualará al australiano Jason Day en el octavo lugar de la lista histórica. De esta forma, el de Barrika llegará al PGA Championship, el segundo major, como líder mundial. Es su próximo reto ya que esta semana no jugará el Wells Fargo Championship, uno de los nuevos torneos elevados de los que los jugadores se pueden saltar uno. También lo hará Scottie Scheffler, su principal rival en la pelea por el número 1. “Necesito dar un poco de descanso al cuerpo, la mente y el alma. Creo que he tenido mucho golf en las últimas semanas y he podido descansar adecuadamente desde el Masters. Es algo que realmente necesito”, reveló Rahm sobre sus planes inmediatos antes de la cita de Rochester, a la que le tiene ganas.