Jon Rahm se enfrenta desde hoy a una nueva defensa de uno de sus títulos en el PGA Tour, algo que hasta ahora no ha logrado salvo en el Open de España del DP World Tour. El México Open hizo el séptimo en orden de conquistas hace un año y fue el que le sirvió al golfista de Barrika para iniciar la recuperación de su juego y de su confianza que se consolidó a partir del verano. Ganar en Vidanta-Vallarta le sirvió para asegurar su presencia en el Sentry Tournament, el primero de sus cuatro triunfos en 2023 que le han propulsado de nuevo al número 1 del mundo, una plaza que conservará una semana más pase lo que pase en el torneo mexicano.
Si normalmente Rahm parte como favorito en los principales citas que afronta, en este México Open esa condición que le otorgan los expertos es unánime. Solo tres de los 50 mejores del mundo estarán en el campo. Los otros dos son el estadounidense Tony Finau, que es buen amigo del barrikoztarra y el año pasado fue segundo, y el sueco Alex Noren, compañero de equipo en la Ryder Cup y que busca un hueco en el equipo de este año. Lo mismo ocurre con el italiano Francesco Molinari, a quien se espera en Roma en septiembre por razones obvias si es capaz de recuperar su mejor versión, o Gary Woodland, ganador del US Open de 2019 y que también quiere acercarse de nuevo a las victorias. También será interesante seguir las evoluciones del joven danés Nicolai Hojgaard, una de las grandes promesas del golf europeo que ha realizado ya algunas incursiones en el circuito americano. Hay otros notables jugadores en el campo, varios con victorias en el PGA Tour y que buscan mejorar posiciones en el ranking mundial, por lo que nada está garantizado, ni siquiera para el número 1 del mundo.
Al último ganador del Masters se le da bien jugar en México ya que en la antigua cita del WGC Chapultepec logró en 2020 el récord del campo y un hoyo en uno espectacular y acumuló dos terceros puestos en cuatro participaciones. Esta semana ha sido recibido como la estrella que ya es y cargará con toda la presión, que ya ha demostrado que es capaz de superar. Hoy jueves y mañana sábado jugará con el argentino Emiliano Grillo, un jugador volcánico, y Alex Noren, que es todo lo contrario.
Vencer de nuevo en el México Open supondría para Jon Rahm sumar una quinta victoria en el año, con un major entre ellas, y entrar, sin haberse cumplido la mitad de la temporada, en un grupo muy escaso de jugadores que han conseguido algo parecido en este siglo. Su juego está en perfecto estado, con una mejoría muy apreciable en sus estadísticas en los golpes de aproximación al green, y cuando a eso se le suma el acierto con el putt, el de Barrika se convierte en un jugador casi imbatible. Esta semana es importante, aunque solo desde el punto de vista sentimental, pero el siguiente gran reto estará dentro de dos en el PGA Championship que se jugará en Nueva York.