Sin querer mirar atrás
A la marcha de Unai Gómez al Udinese, entidad que le ofrece un contrato para cinco temporadas, que se oficializará en las próximas horas, se podría añadir la de Julen Agirrezabala, que también contaría con una oferta para cambiar de aires. Son solo dos de los múltiples casos susceptibles de ocupar espacio informativo a lo largo del verano relacionados con el Athletic, donde se observa un exceso de personal que reclama medidas inmediatas.
No se trata únicamente de una cuestión numérica, aunque si se hacen cuentas, a bote pronto, salen unos 35 jugadores convocados para formar parte del grupo que la semana próxima comenzará la preparación estival a las órdenes de Edin Terzic. Se supone que el nuevo responsable adoptará decisiones, escogerá las piezas que considere y efectuará los descartes que estime oportunos, algunos para que vayan cedidos y otros para ser incluidos en operaciones de venta.
Este apartado de los descartes que recalarían en distintos proyectos resulta particularmente interesante. Sucede que el contexto aconseja otorgarle una importancia que quizá no tenía, por ejemplo, un año atrás. Lo que habría cambiado en este tiempo no es sino lo que apuntó Jon Uriarte días atrás en una especie de conferencia, al asegurar que en el supuesto de que, como ocurre ahora, el equipo se vea excluido de los torneos continentales en los próximos años, el Athletic afrontaría “un problema serio”. En dicha hipótesis, se vería abocado a incrementar el capítulo de ingresos y bajar el de gastos, lógicamente, y la fórmula más a mano consistiría en la venta de un activo con gancho en el mercado. O sea, un traspaso de alguien destacado en la plantilla, y en su defecto, se procedería a acometer una subida en las cuotas de los socios.
Este fue el panorama que dibujó el presidente y estas sus fórmulas mágicas; en definitiva, nada que sonase original, nada que no se supiera de antemano. Curiosamente desaprovechó su disertación para aludir, siquiera de pasada, a los 30 millones anuales en ingresos que su plancha prometió en la campaña electoral de hace cuatro años. No obstante, tuvo a bien anticipar que “el año que viene daremos pérdidas”. He aquí pues una razón de peso para incentivar los traspasos, a modo de remedio, siquiera parcial, para amortiguar el impacto económico de la ausencia en Europa.
Las operaciones mencionadas y cualquiera de similar carácter que se activase más adelante entran en las competencias del recién renovado Mikel González. Está por ver qué dan de sí tanto dicha vía como la de acometer cesiones, alternativa que depara resultados muy diversos. Cada año se demuestra que solo algunas cesiones funcionan y se revelan como un acierto de cara al futuro de jóvenes con proyección.
Al respecto, es imposible eludir el caso concreto que representa Álvaro Djaló. Durante el curso anterior recaló en un equipo de la liga catarí que se hizo cargo de su ficha y donde desempeñó un rol secundario, y ahora le toca regresar a Lezama. Le restan tres años de contrato y en su día se abonaron al Sporting de Braga una veintena de millones, entre el fijo y el variable. Acaso el análisis de la coyuntura económica a la que aludía Uriarte debería contemplar determinadas decisiones atribuibles en gran medida a la responsabilidad de González, según nos aseguran desde Ibaigane. Movimientos de un coste desmesurado en todos los sentidos, no solo en el monetario que afectan a una serie de piezas de la primera plantilla captadas estos años y cuyo porvenir a las órdenes de Terzic abre una enorme incógnita.
En mitad de este lastre objetivo que los portavoces autorizados del Athletic hacen como que no existe, al igual que los resultados y los constantes cambios en los banquillos del filial y del femenino, es positivo que haya jugadores conscientes de que la opción de seguir en el Athletic perjudica su evolución profesional y se lanzan a buscar una salida. No son los únicos, pero al margen de cuál sea el criterio de Edin Terzic, aún por descubrir, Unai y Agirrezabala han vivido en sus carnes sendas experiencias que no invitan a pensar en un futuro atractivo en clave rojiblanca.
Son conscientes de sus escasas probabilidades de jugar con asiduidad, ya lo han experimentado, cada cual a su manera. Unai, mediatizado por una dinámica desfavorable, por minutaje y por ubicación, sería un exponente de gestión errónea por parte del entrenador. Agirrezabala, más allá de su rendimiento, siempre a la sombra del prestigio de Unai Simón. A ver cuál es el impacto del mercado estival en la caja. Sin perder de vista que los temas cruciales relativos a la plantilla son otros y no hace falta especificarlos aquí.
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