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Asier Diez Mon

Problemas con el algoritmo

No sabría explicarles el calado del problema, pero hace unos días escuché a un hombre ya entrado en la treintena lamentarse en el confesionario de un camarero: “Es que mi algoritmo está hecho una mierda”. Lo hacía mostrando su móvil con aspavientos, como si estuviera a punto de estamparlo contra la pared. Se refería claro al sistema robótico que sobre el papel facilita las búsquedas en internet, pero que en realidad está al servicio de las empresas que luego saludan desde las páginas web con servicios ajustados a la última búsqueda. La ansiedad aguarda ya en cualquier esquina, incluso las digitales y llega el momento de plantearse un nuevo rumbo vital. No va a pasar tal cosa. La tecnología está cada vez más alcance. Sin embargo, la mayoría se conforma solo con el nivel usuario. La élite Forbes gana millones en la parte de arriba de la pirámide. Después están empresarios de actividades variadas y los directivos de tecnológicas, que sacan también beneficio. Debajo hay un ejército de programadores que sacan chispas al algoritmo y que cobran como soldado raso. Y en la base teclean el móvil, la tablet o el ordenador el colectivo más numeroso, los que reman para que el barco avance sin un rumbo definido. Se diría que efectivamente hay un problema con el algoritmo derivado del mal uso de todo lo que ofrece el universo digital. Lo lógico sería que los adolescentes tuvieran hoy el sueño de ser un genio de la inteligencia artificial, la nueva frontera. Y se conforman con utilizarla para trabajar menos.