La otra mirada

La anti-España quiere gobernar

06.01.2020 | 06:24

Las últimas semanas nos hemos deseado de modo efusivo, tan automático como poco reflexivo, el Feliz Navidad y próspero año nuevo, y ahora, al volver grupas los camellos de los magos, la realidad nos plantea si aquel deseo era real o mera pose de armisticio entre paréntesis. Escribo mientras escucho retazos de la sesión de investidura para presidente de gobierno español; si los representantes obligados a reglas mínimas de cortesía y respeto se zurran cual gallos de pelea con espolones de muerte (por ahora solo política o judicial), no quiero ni pensar en la crispación entre quienes no están sometidos a normas parlamentarias. Y al oírlos, al tiempo escucho a Almudena Grandes: "no es sano que la mitad del país considere a la nación de su propiedad privada". No lo será, pero fue la realidad fundacional decimonónica de este Estado por unos grupos sociales concretos (propietarios-jauntxos) de intereses en contra de otros (realquilados-plebe). Así que esa misma es la impresión que yo saco de las argumentaciones que escucho, con una sociedad cada día menos sana, algo más enfermiza, porque cuando se habla desde las entrañas y solo afloran las esencias para tapar las excrecencias, domina el ordeno y mando de quienes se sienten propietarios exclusivos de su finca-España. En consecuencia, vuelven a estigmatizar la anti-España, pero no en tertulias de café o sottovoce de nostálgicos, sino al ritmotono de discurso parlamentario. Ahora toca decir que esa anti-España quiere gobernar, que traducido es acusar a una mitad de querer usurpar el poder a la otra mitad autoproclamada legítima y única dueña.

En la última década se han agudizado algunos problemas entre nosotros, generando tensiones y coyunturas inestables que denominamos crisis. La económica que sufren los más pobres es la más evidente; pero también soportamos una territorial aguda y una no menor institucional de mil grupos políticos nuevos que originan su propia crisis política derivada, a la que podríamos añadir la medioambiental? y hasta podríamos hablar de crisis moral de valores? El resultado es que padecemos paro agudo, los trabajos en precario son norma, los jóvenes viven lunes al sol, las pensiones misérrimas, la pobreza sobrevuela incluso entre quienes trabajan, raquíticos resultados en educación, fuga de talentos, la inmigración se gestiona mal, la economía sumergida y la evasión fiscal tienen aquí su paraíso, la cooptación ideológica en la alta judicatura y la administración es algo más que una sospecha? Para esa mitad de "propietarios exclusivos" de la finca estos problemas y coyunturas de crisis no existen, se malversan torticeramente o se tapan con el manto/mantra de la patria, SU España frente a la anti-España.

Y para quien proteste siempre queda el 155 o el artículo octavo o cualquier otro resquicio de ley punitiva para impedir manu militari que la patria, el Estado, la nación o como se quiera llamar, se gobierne entre todos, sin dueños en exclusiva.

Puede que me equivoque y el parlamento sea solo mero teatrillo con la ciudadanía pasando y yendo a lo suyo digan lo que digan sus señorías; quizá porque piensen que su realidad solo puede mejorar, ya que empeorar resulta casi imposible.