El sacacorchos

Olas encadenadas

08.07.2020 | 00:10
Olas encadenadas

LA gente del surf denomina a ese fenómeno una serie, una sucesión de olas encadenas provocadas, en la inmensa mayoría de las veces, por el viento. Se trata de una fenómeno de la naturaleza. Hoy, cuando la gente perita en inmunología ven el horizonte cómo se levanta un segundo tsunami de la pandemia, nos lanzan el aviso: ¡cuidado, viene de nuevo! Aunque no existe ningún parámetro que alerte de cuándo va a darse la segunda ola de coronavirus, sí hay indicadores que nos advierten de la proximidad de ese riesgo. Se ha levantado viento y la mar está revuelta, vienen a decirnos.

No se trata de transmitir nuevos miedos pero sí de mantenerse con los ojos bien abiertos. Habrá que estar alerta cuando aparezcan nuevos casos cuyo origen desconozcamos; cuando se incremente el ritmo de reproducción del virus, es decir, los casos asociados a un contagio. Crucemos los dedos pero si el ritmo de propagación fuera superior a dos durante varios días consecutivos sería conveniente, según dicen, salir del agua. ¿Del agua, dije? ¡Cuidado! La presencia del virus en aguas residuales puede ser indicador de que algo se acerca.

Aprendamos de lo vivido. En el siglo pasado hubo tres pandemias de gripe. La de 1918 fue la más mortífera. Se desarrolló en tres oleadas: en primavera de 1918, en otoño de ese mismo año y en invierno de 1919. La realmente virulenta y mortal fue la segunda, en la que ocurrieron el 64% de los fallecimientos. En realidad, la primera oleada fue la menos fuerte: solo fue responsable del 10% de las muertes de aquella pandemia. En la segunda oleada, se han podido documentar cambios en el genoma del virus que podrían explicar que fuera más virulento. En 1957 apareció un nuevo virus gripal que originó la gripe asiática, que cursó también en tres olas epidémicas. La mortalidad fue más alta en las dos segundas olas. En 1968, un nuevo virus de la gripe causó la denominada gripe de Hong Kong cuya difusión fue más lenta e irregular: comenzó en el hemisferio norte y le siguió una segunda ola con mayor incidencia. ¡Cuidado con la segunda!

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