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Yamnaya

24.10.2021 | 01:04
Los yamnaya domesticaron el caballo, lo utilizaron para cabalgar y tirar de carros.

hace cinco mil trescientos años, en el ocaso de la Edad del Cobre y los albores de la del Bronce, surgió, al norte de los mares Negro y Caspio, la que hoy denominamos cultura yamna, también llamada "del sepulcro". El grupo humano que la desarrolló experimentó una gran expansión geográfica; los yamnaya se extendieron hacia el este hasta el territorio de la actual Mongolia y hacia el oeste por todo el subcontinente europeo. A la Península Ibérica llegaron hace, aproximadamente, cuatro mil trescientos años, diez siglos después de su aparición. Su legado genético se encuentra hoy en prácticamente toda Europa y parte de Asia. Tan grande fue su éxito demográfico.

Hasta hace relativamente poco tiempo, la mayor parte de la información relativa a esta cultura se había obtenido de investigaciones arqueológicas, por su característico método de enterramiento; de ahí el nombre "cultura del sepulcro". Hacían las inhumaciones en túmulos (kurganes), unos sepulcros excavados en el suelo en los que se colocaba el cadáver boca arriba y con las rodillas dobladas. Además, los cuerpos eran cubiertos con ocre.

En algunos enterramientos se han hallado restos de animales domesticados y, por otro lado, los restos más antiguos de carros con ruedas se han encontrado en Europa Oriental en un kurgán en Ucrania perteneciente a la cultura yamna, precisamente. A partir de esos elementos, a los yamnaya se les ha considerado nómadas o seminómadas, que se desplazaban en carros de dos ruedas o vagones de cuatro, pastoreaban ganado y adquirieron la capacidad para consumir leche. A esas adquisiciones se les ha atribuido su fenomenal éxito demográfico.

Las dudas que pudiera haber acerca de los elementos que impulsaron su expansión se han empezado a disipar tras la publicación reciente de los resultados de una investigación. En ella han examinado el sarro de los dientes de restos humanos procedentes del periodo inmediatamente anterior al comienzo de la expansión yamnaya, durante su inicio y tras haberse producido. Han estudiado restos dentales de 56 individuos que vivieron en un periodo de tiempo que va desde hace unos 6600 a 3700 años. Y el examen ha consistido en la caracterización de los restos de proteínas presentes en ese sarro y la determinación de su origen.

Diez de los once individuos procedentes del final de la Edad del Cobre carecían de rastros de haber consumido leche o productos lácteos. Solo uno presentaba restos de proteínas lácteas, debido quizás a su consumo ocasional. Sin embargo, en quince de los dieciséis individuos procedentes del comienzo de la Edad del Bronce, la dentadura contenía abundantes restos lácteos, prueba fiable de su consumo habitual.

Además, algunas de las muestras analizadas en los restos de individuos procedentes del comienzo de la Edad del Bronce contenían proteínas de leche de yegua. Ese dato, junto con otras evidencias arqueológicas, sugiere que los yamnaya no solamente consumían leche de vacas, ovejas y cabras, sino que, además, domesticaron el caballo, lo utilizaron para cabalgar y tirar de carros de dos ruedas, y llegaron incluso a consumir leche de yegua.

Todos estos elementos refuerzan la idea de que la domesticación del caballo y el pastoreo de rebaños de diferentes especies fueron los elementos que impulsaron una transición demográfica muy intensa que permitió la expansión de los jinetes de las estepas hacia Mongolia, el norte del subcontinente indio y el extremo occidental del europeo. El genetista David Reich sostiene que los varones yamnaya llegaron incluso a sustituir la práctica totalidad de los varones de otros linajes en la Península Ibérica hace unos cuatro mil quinientos años. De ser cierta esa conjetura, pocos linajes habrían tenido un éxito tan "arrollador".

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