EL dibujante Kike Infame y el escritor Alex Oviedo forman una pareja prolífica. En su libro de familia figuran cuatro publicaciones. Una sobre ilustradores vascos, otra sobre el cómic, una tercera sobre la cartelería en Euskadi. Y recientemente, aún no le ha salido ni el primer diente, han publicado alalimón Fanzineak, un librazo sobre el fanzine vasco que ha llevado a la imprenta Diputación Foral de Bizkaia.
Es como si estuvieran tratando de catalogar todo lo que una vez se imprimió sobre papel. Antes de que se olvide. Resulta curioso que el primer gran invento de la vieja China que se vaya a ir al carajo sea el papel y no lo pólvora, que tan en boga sigue. Supone un buen signo del progreso de la especie humana.
Kike y Alex realizaron esta semana una presentación de su estupenda criatura en un local muy apropósito para la materia: Anti, en la calle Dos de Mayo. Allí, Maia Villot y Javier Nevado, artistas que comisarían la librería más que libreros, lo dispusieron todo para que nada fallara.
En la introducción de Fanzineak se puede leer que “los fanzines tienen una presencia constante a lo largo del último medio siglo y muestran una visión de la cultura de guerrilla y la necesidad de expresarse, de buscar espacios para experimentar, para la queja, para la opinión o la sátira”. El concepto de guerrilla se ajusta a la perfección al fanzine: barato, autoeditado, fronterizo, irreverente, explorador de nuevos territorios, inclasificable y casi siempre muy combativo sea en fondo o en forma.
Reunieron en Anti a un trío fanzinero de primera línea. “Julián Vallejo, creador del fanzine innovador Sorbemocos en 1981, donde participó activamente Kike Turmix; Txema Agiriano, quien comenzó con el fanzine Metacrilato junto a figuras como Alex de la Iglesia o José Ibarrola y posteriormente desarrolló Mamorro, documentando conciertos mediante fotografías y creando una red de distribución; y Raisa Álava como representante de las nuevas tendencias del fanzine”. Así fue como resumió la idea Kike Infame.
Hay que decir que Julián Vallejo es un pintor y diseñador gráfico de gran trayectoria y que los ejemplares de Sorbemocos que puedan encontrarse hoy en el mercado de segunda mano se acercan al centenar de euros, seguramente más de lo que costó imprimirlos todos. Txema Agiriano es un artista y dinamizador cultural comprometido con el impulso de Bilbao La Vieja desde hace décadas. Y entre los trabajos de Raisa Alava como diseñadora gráfica se cuenta uno de los últimos carteles del Tour de Francia.
El respetable que se dio cita, y obligó a sacar más sillas, resultó igual de interesante. Se presentaron el fanzinero Daniel Gojenola; Héctor Sánchez, de El Karma; el músico Montxo Gómez, integrante de bandas como los Fastuosos de la Ribera y Bazar central; el periodista de DEIA, Carlos C. Borra, habitual de los eventos culturales; o el fotógrafo Miguel Sancristobal.
Acudieron a la cita Felipe Mújica, Oscar Ciencia, Leire López, Irune Vega, Elena Askarza, Guillermo Oraá, Laura Eguiluz, Iñigo Romera, Adrián Piedra, Javi Merino, Carlos León, Mónica Aparicio y Koldo Gutiérrez., entre otras personas.
Algunos síntomas indican que la guerrilla de papel y tinta vuelve a las trincheras de la edición tras haber sido temporalmente arrumbada por los blogs, las redes sociales y esa especie de fanzines videográficos en que se han convertido algunas aplicaciones. “Existe una renovación en este siglo; una reivindicación del papel y de lo analógico incluso entre nativos digitales”, dice Kike Infame.
Avalan sus palabras la aparición de eventos como BALA, feria de publicaciones de artista de Bilbao; Mazoka, mercado de la ilustración y el dibujo de Gasteiz; y Guillotina, encuentro de la autoedición de Donostia. La acogida en Anti de Fanzineak constituye otro síntoma.