No paraba de frotarme los ojos al leer: “El criterio precio deja de ser dominante, dando mayor peso al valor global del servicio: calidad alimentaria, sostenibilidad, compromiso social y capacidad de respuesta a las necesidades del alumnado”.
Nunca es tarde si mereció la pena, y este que es de “compromiso social” a una vieja reivindicación que parecía caído en saco roto, lo merece de verdad… ¡¡Muchas felicitaciones de verdad!!
Progreso social a partir del Plan Estratégico Hezkuntza Eraiki 2030 del Departamento de Educación. Con más “compromiso social” para los otros cuatro temas fundamentales, Euskadi se acercaría a estándares elevados para alcanzar un hábitat escolar sano.
Sobre este que nos ocupa, destacar los dos alimentos que más consumen los escolares: el pan y el agua. Si por una parte cada vez es más común la hinchazón y obesidad también en escolares, y por otra, el 95% del pan es ultraprocesado con harinas y aceites refinados, aditivos y adictivos (azúcar) añadidos. En base a esa relación causa/efecto… ¿han dado al pan y edulcorantes su rango de importancia?
Sumar visiones para la toma de decisiones, mejoraría el ambiente escolar, al: sustituir el router-wifi inalámbrico por cableado, crear un software libre y código abierto para internet, desdigitalizar las aulas y volver al cuaderno, libro y apuntes, y cuestionar si el suscitar dudas de disforia de género a todo el aula, no genera mayor desconfianza en quienes ni se lo planteaban ni lo manifestaban sobre su sexo originario.