“Quevedo se marca un sold out en dos minutos con ‘El Baifo Tour’”, “Malú cuelga el cartel del séptimo sold out tras su sexta noche en Madrid”, “Bad Bunny rompe todos los récords con más de 600.000 entradas vendidas en menos de 24 horas”. Titulares como estos se repiten casi a diario en la prensa, reflejando una realidad que se ha instalado con fuerza en la música en directo.
Vivimos inmersos en la cultura del sold out —entradas agotadas—. El fenómeno ha dejado de ser una excepción para convertirse en un indicador de éxito. Se ponen a la venta las entradas y, en cuestión de horas —a veces de minutos—, aparece el cartel de completo.
Detrás está el FOMO —siglas en inglés de fear of missing out o miedo a quedarse fuera—, que ha hecho que las decisiones de compra se adelanten meses e incluso años. La experiencia comienza mucho antes del concierto, en una espera que alimenta la expectativa y refuerza la sensación de exclusividad.
La música en directo bate récords de recaudación
El cambio de paradigma se refleja en las cifras. La música en vivo superó por primera vez los 800 millones de euros de recaudación en 2025 en el Estado español, según el Anuario de la Música en Vivo de la Asociación de Promotores Musicales (APM). Esto supone un crecimiento del 11,2 % respecto a 2024 y el cuarto máximo histórico tras la pandemia. Madrid y Catalunya concentran más de la mitad de la recaudación, con 237 millones y 163 millones de euros, respectivamente, seguidas de Andalucía, con 108 millones.
Este incremento se explica tanto por la venta de entradas como por la subida de precios derivada de los conflictos armados. El presidente de la APM, Pascual Egea, señala que los costes han aumentado desde la pandemia por la situación internacional y la logística: "Este aumento de precios va unido a la necesidad, no es un capricho".
Líderes de la taquilla
Artistas españoles
Joaquín Sabina fue el artista nacional de mayor éxito en 2025 con su gira de despedida, al reunir a más de 380.000 espectadores en 41 conciertos. Le siguió Manuel Carrasco con 367.000 en 31 conciertos, a distancia de Antonio Orozco (170.300 en 32 conciertos) y de Aitana, que sumó 153.200 espectadores en tres conciertos de estadio.
Extranjeros en el Estado
Entre los artistas internacionales, Ed Sheeran fue el que más público congregó, con unos 137.000 espectadores en dos conciertos, por delante de Imagine Dragons (más de 112.000 en dos conciertos) y AC/DC (103.000 también en dos conciertos). Cierra la lista Chayanne, con cerca de 100.000 espectadores en nueve conciertos.
Giras mundiales
Coldplay encabezó la lista de las giras más taquilleras, con 3,5 millones de entradas vendidas y 464,9 millones de euros recaudados en 59 conciertos. En segundo lugar, quedó Beyoncé, como solista más taquillera con 1,6 millones de entradas y 407,6 millones facturados con Cowboy Carter. El regreso de Oasis superó los 405 millones. Stray Kids logró vender 1,3 millones de entradas y Metallica sumó 1,1 millón de espectadores.
"El fenómeno de los estadios ya ha ocurrido en otros países antes. El público acude en parte también por el trato que se da al público. Este ahora demanda ver un espectáculo completo y no uno adaptado"
El auge de los conciertos en estadios
Los estadios se han convertido en el nuevo epicentro de las grandes giras, impulsados por el turismo musical. Madrid y Barcelona lideran este cambio, con el Metropolitano y el Estadi Olímpic Lluís Companys a la cabeza.
En el estadio madrileño se han concentrado algunos de los grandes hitos recientes, como las diez noches consecutivas de Bad Bunny o la presencia posterior de fenómenos globales como BTS. En Sevilla, el Estadio de La Cartuja gana peso tras su ampliación a más de 70.000 espectadores. Bilbao completa el mapa con San Mamés, que ha acogido en los últimos años las giras de Metallica, Guns N' Roses, Fito y Fitipaldis o Zetak, entre otros.
"El fenómeno de los estadios ya ha ocurrido en otros países antes. El público está yendo y dejando de ir a los festivales, en parte también por el trato que se da al público, porque este ahora demanda ver un espectáculo completo y no uno adaptado", resume Egea.
Festivales: una competencia cada vez mayor
Pese al auge de los estadios, los festivales de música siguen teniendo tirón. En lo que llevamos de siglo, el sector ha vivido un fuerte crecimiento, con una oferta cada vez más amplia y una competencia creciente entre promotores por atraer a los artistas más destacados en un mercado cada vez más saturado.
Esto ha llevado a muchas empresas a adelantarse para conseguir los cantantes más demandados. "Un festival como el Bilbao BBK Live se prepara con muchísima antelación. Antes de que acabe una edición, ya estamos trabajando en la siguiente", afirma Yurdana Burgoa, CEO de Last Tour. La empresa es responsable del festival, que celebra su vigésimo aniversario del jueves 9 al sábado 11 de julio, convertido en un referente tras colgar el cartel de entradas agotadas en seis ocasiones.
“El 'sold out' depende de muchos factores. Uno es conseguir artistas que conecten con el público”
La carrera por fichar a los artistas
La contratación de artistas se ha convertido en una auténtica carrera contrarreloj. "En algunos casos trabajamos con un horizonte de ocho, diez o incluso once meses para poder cerrar los carteles", explica Alberto González, booking manager de elrow, empresa vizcaína de entretenimiento con presencia internacional, conocida por sus experiencias inmersivas de música electrónica, donde combina house, techno, escenografías, actores, hinchables y confeti.
Belén González, directora de Recursos Humanos, asegura que la estacionalidad prácticamente ha desaparecido. “Antes se decía que la temporada empezaba en mayo y acababa en septiembre, con el cierre en Ibiza. Eso ha cambiando. Ahora, tenemos eventos desde enero, en Latinoamérica, hasta noviembre, con Halloween. No hay una época tranquila”, explica.
Esto obliga a las promotoras a contar con grandes equipos de trabajo. En el caso de elrow, la empresa dispone de una plantilla fija de entre 150 y 200 trabajadores, aunque en determinados momentos puede movilizar hasta 2.000 personas durante uno de sus festivales.
Sin embargo, conseguir grandes nombres no garantiza por sí solo el éxito. “Las tendencias musicales son importantes, pero no son el único criterio. La identidad del festival pesa muchísimo. Tenemos una manera propia de combinar grandes nombres internacionales, artistas estatales, electrónica, descubrimientos y talento local. También escuchamos al público. Parte del valor de un festival está en proponer, sorprender y abrir nuevas puertas”, señala Burgoa.
En esa misma línea, Belén González resume que "el sold out es el resultado de muchos factores. Algunos dependen de ti; otros no los puedes controlar. Uno de los más importantes es conseguir artistas que conecten con el público"
Esa competencia por los artistas más demandados ha disparado los cachés y elevado los costes de producción, una circunstancia que termina repercutiendo en el precio de las entradas. A ello hay que sumar el desplazamiento, el alojamiento y la manutención.
“Trabajamos con un horizonte de ocho, diez o incluso once meses para poder cerrar los carteles”
Cómo se diseña la venta de entradas
Fijar el precio es solo una parte de la estrategia comercial. La venta de entradas se planifica durante meses y forma parte del diseño global del festival. Los promotores deciden cuándo abrir cada fase de comercialización, cómo escalonar los precios y en qué momento anunciar nuevas incorporaciones al cartel para mantener el interés del público y acompasar el ritmo de las ventas.
La evolución de esas ventas condiciona además toda la planificación económica. Carlos Espinosa, head of controlling de elrow, explica que los presupuestos se revisan continuamente en función de las previsiones de asistencia. "Si un evento estaba previsto para 30.000 personas y al final vamos a recibir 35.000, hay que avisar a todos los departamentos para adaptar los accesos, la seguridad, las barras, los baños...", explica. El objetivo no es únicamente vender más entradas, sino garantizar la experiencia del público. "Si no tienes cuidado, la experiencia del cliente va a ser mala y su feedback negativo", advierte.
Esa dimensión logística se multiplica en festivales como Monegros Desert Festival, buque insignia de la familia Arnau e integrado en el ecosistema empresarial de elrow, que se celebrará el 25 de julio. Una ciudad efímera levantada en el desierto de Fraga, donde la música electrónica convive con grandes estructuras escénicas y propuestas inmersivas, y donde la experiencia no depende solo del cartel, sino de la capacidad de transformar durante unas horas un entorno natural en un recinto preparado para decenas de miles de personas, con escenarios, accesos, barras, seguridad, conectividad móvil y servicios funcionando de forma coordinada.
La conectividad es básica para que el público pueda disfrutar de una experiencia única. Compartir vídeos o utilizar aplicaciones del festival exige redes capaces de soportar decenas de miles de conexiones simultáneas. Con ese objetivo, Euskaltel desplegará en el Bilbao BBK Live 2026 una infraestructura específica de fibra óptica y tecnología 5G para reforzar la cobertura y garantizar las comunicaciones durante el evento.
“Gran parte del valor de un festival está en proponer, sorprender y abrir nuevas puertas”
Los patrocinadores, una figura esencial
El modelo de negocio de los festivales también ha evolucionado. La venta de entradas ya no es la única vía de ingresos. Oriol Jiménez, del área de patrocinios, explica el peso creciente del denominado non-ticket revenue. "El modelo tradicional de los festivales, centrado en la venta de entradas y el consumo dentro del recinto, es limitado. En cambio, el área de patrocinios supone una fuente de ingresos mayor que no está limitada por el número de asistentes", afirma
Con un público mayoritariamente joven, de entre 21 y 27 años, la propuesta de elrow se ha convertido en un escaparate especialmente atractivo para las marcas. "Nuestra ventaja competitiva es ser una IP internacional", señala Oriol. A diferencia de eventos que concentran toda su actividad en una única fecha, defienden que su presencia en distintos países y continentes les permite ofrecer a las marcas campañas con mayor continuidad, visibilidad y capacidad para generar compromiso.
Las claves para lograr un sold out
Convertirse en un festival de referencia dentro del panorama estatal, como el Bilbao BBK Live o Monegros Desert Festival, organizado por elrow, no es una tarea sencilla. Exige una estrategia sostenida y la capacidad de detectar las necesidades del público. “La consolidación llega con tiempo, coherencia, capacidad de adaptación y mucha escucha: al público, a la escena musical, a la ciudad y al propio momento cultural”, afirma la CEO de Last Tour.
exige construir una identidad reconocible y mantenerla con el paso de los años. "La consolidación llega con tiempo, coherencia, capacidad de adaptación y mucha escucha: al público, a la escena musical, a la ciudad y al propio momento cultural", afirma Yurdana Burgoa, CEO de Last Tour.
Y también con una estrategia de comunicación sólida. "No se trata solo de comunicar un cartel, sino de contar por qué ese festival merece ser vivido", resume Burgoa. Porque hoy el público no compra solo una entrada, compra una experiencia que quiere vivir y recordar.