Volkswagen lleva tiempo insistiendo en que la electrificación no consiste solamente en fabricar coches con batería, sino en integrarlos en un ecosistema energético más amplio. La compañía ha dado ahora un paso decisivo con el anuncio de una solución vehicle‑to‑grid (V2G) desarrollada junto a Elli, su filial especializada en servicios de energía y recarga. La idea es relativamente sencilla de explicar, aunque compleja de llevar a cabo: que un coche eléctrico pueda almacenar electricidad cuando la energía es barata o abundante (por ejemplo, durante la noche o en horas de alta producción renovable) y devolverla a la vivienda o a la red cuando más se necesita. En la práctica, convertir el vehículo en una especie de ‘batería portátil’ o ‘power bank’ que acompaña al usuario a todas partes.

El proyecto se presentó como una pieza importante de la estrategia de electrificación del Grupo Volkswagen. La compañía quiere que, a partir de este 2026, sus modelos basados en la plataforma MEB (es decir, los actuales ID.3. ID4. ID.5…) y en la futura arquitectura SSP (como la del nuevo ID.Polo) incorporen capacidades bidireccionales de serie. Esto significa que no solo podrán cargarse, sino también descargar energía de forma controlada. 

Para que esto sea posible, Elli ha desarrollado un sistema que integra el coche, el cargador doméstico y un software capaz de gestionar flujos de energía en tiempo real. El objetivo es que el usuario no tenga que preocuparse por nada: el sistema decide cuándo cargar, cuándo descargar y cómo optimizar el uso de la batería para reducir costes o estabilizar la red.

Elli, que nació en 2018 como una pequeña unidad interna dedicada a servicios de recarga, se ha convertido en una pieza importante dentro del grupo automovilístico. Su nombre procede de Electric Life, una declaración de intenciones sobre su papel en la transición energética. En pocos años ha pasado de gestionar puntos de carga a operar soluciones de energía renovable, ofrecer tarifas eléctricas específicas para usuarios de vehículos eléctricos y desarrollar infraestructuras inteligentes. Su actividad ha crecido tanto que hoy opera en varios países europeos y se ha convertido en uno de los proveedores de servicios de recarga más relevantes del continente.

Una de las iniciativas que más visibilidad le ha dado en los últimos meses ha sido su colaboración con el Vaticano. De hecho, Elli ha electrificado la flota de vehículos de la Ciudad del Vaticano y ha instalado puntos de recarga en distintos edificios de la Santa Sede. El proyecto, que combina movilidad eléctrica con suministro de energía renovable, se presentó como un ejemplo de cómo la electrificación también se podía integrar en entornos históricos y de alta ‘sensibilidad’. 

Pero volviendo a su nueva solución V2G, se apoya en esa experiencia acumulada. Según Volkswagen, el sistema permitirá que un coche eléctrico pueda alimentar una vivienda durante varias horas en caso de apagón, cubrir picos de consumo o incluso vender energía a la red cuando los precios sean altos. Este último punto es especialmente relevante en países donde existen mercados eléctricos dinámicos, ya que abre la puerta a que los usuarios obtengan ingresos por la energía almacenada en su vehículo. También es verdad que depende del marco regulatorio que exista en cada país.

La tecnología que lo hace posible se basa en la carga bidireccional, un proceso que requiere un cargador específico y un sistema de control capaz de gestionar la batería sin comprometer su vida útil. Volkswagen asegura que su solución está diseñada para minimizar el desgaste, limitando la profundidad de descarga y optimizando los ciclos de carga. Además, el sistema incorpora protocolos de comunicación que permiten coordinarse con operadores de red y con instalaciones domésticas de autoconsumo, como paneles solares. De este modo, un usuario podría cargar su coche con energía solar durante el día y utilizar esa electricidad por la noche para alimentar su vivienda.

El anuncio coincide con un momento en el que la integración entre movilidad eléctrica y sistemas energéticos está ganando cada vez más importancia. Países como Alemania, Países Bajos o Dinamarca han impulsado proyectos piloto de V2G en los últimos años, y varios fabricantes han mostrado interés en esta tecnología. Sin embargo, Volkswagen quiere ir más allá y convertirla en un servicio accesible para el gran público. La compañía sostiene que, si millones de coches eléctricos pudieran actuar como baterías distribuidas, la red sería más estable, habría menos necesidad de centrales de respaldo y se facilitaría la integración de energías renovables.

Volkswagen lleva tiempo insistiendo en que la electrificación no consiste solamente en fabricar coches con batería, sino en integrarlos en un ecosistema energético más amplio. Creada con Copilot

Elli será la encargada de coordinar esta transición. La empresa ha desarrollado un power center que centraliza la gestión de energía de los usuarios, desde la recarga del vehículo hasta la interacción con la red. Este centro de control permite monitorizar consumos, optimizar tarifas y gestionar la energía almacenada en el coche. Volkswagen afirma que, en el futuro, este sistema podrá integrarse con comunidades energéticas locales, permitiendo que varios hogares compartan energía procedente de sus vehículos eléctricos.

La compañía también ha destacado que la solución V2G será compatible con estándares abiertos, lo que facilitará su adopción por parte de otros fabricantes y operadores. Aunque Volkswagen quiere liderar este campo, reconoce que la tecnología solo tendrá impacto real si se convierte en un estándar de la industria. Por eso, Elli participa en varios grupos de trabajo europeos que buscan armonizar protocolos y garantizar la interoperabilidad entre vehículos, cargadores y redes eléctricas.

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El reto ahora es llevar esta tecnología al mercado. Volkswagen asegura que los primeros modelos compatibles ya están llegando este mismo 2026, aunque la implantación, como decíamos antes, va a depender de la regulación de cada país. Algunos mercados ya permiten la inyección de energía desde vehículos eléctricos, mientras que otros requieren cambios normativos (en el Estado español, la regulación para la inyección de energía desde vehículos eléctricos a la red aún no está plenamente habilitada. La normativa vigente sobre autoconsumo eléctrico contempla la posibilidad de que los consumidores generen y viertan energía a la red, pero no incluye de forma explícita el caso de los vehículos eléctricos como fuente de generación móvil.

En la práctica, esto significa que el V2G solo puede aplicarse en entornos experimentales o bajo acuerdos específicos con las distribuidoras). Aun así, la compañía confía en que la presión por estabilizar redes cada vez más dependientes de renovables acelerará la adopción del V2G.