El DS Nº7 es el relevo natural del DS7. No se trata de un mero cambio de nomenclatura sino de un automóvil completamente nuevo. Estrena diseño y aumenta ligeramente el tamaño, sin renunciar a los últimos adelantos tecnológicos ni al refinamiento y la exclusividad propios de la marca. Afronta con estos méritos el cometido de reemplazar al que ha sido el mejor argumento comercial de DS desde su segregación de la casa madre Citroën para convertirse en la firma premium del consorcio francoitaliano Stellantis.
El nuevo candidato arranca en el mismo punto en el que el DS7 dice adiós, el segmento de los SUV de talla media más esmerados. Es un producto cuidado, con una elegancia casi minimalista, destinado a satisfacer los deseos de esa minoría de clientes que prefiere la excelencia a la potencia y deplora vestir uniforme. Se podría considerar una aproximación de la alta costura francesa a la clase media porque, si bien la calidad cuesta, su sofisticación no compromete demasiado el presupuesto.
La propuesta que llega ahora a los concesionarios altera significativamente el discurso estético conocido. Lo hace con sutileza, cultivando un estilo moderno y distinguido, evitando excesos y rasgos controvertibles. El salto generacional comporta un cambio formal, que aporta esbeltez (mejora el coeficiente aerodinámico Cx a 0,26) y también un aumento de proporciones.
El modelo se distingue por la presencia en los flancos de la llamativa firma luminosa Light Blade, estrenada por el buque insignia DS Nº8, con su característico filo en forma de V. Combina con la parrilla iluminada presidida por las siglas de la marca. La popa también se reconoce a distancia por sus finos grupos ópticos.
Aunque la marca se empeña en describirlo como SUV compacto, el DS Nº7 alcanza 4,66 metros de eslora, un tamaño ya importante. Son 7 centímetros más de lo que mide su predecesor; 5 de ellos prolongan la separación de los ejes, que alcanza 2,79 m. La anchura, 1,90 m, y la altura, 1,63 m, permanecen sin variaciones.
En principio, todo incremento de batalla en un automóvil beneficia a sus ocupantes, que gracias al mismo suelen disponer de más espacio a bordo. Al menos es lo que, según DS, sucede en este caso, incluso en las versiones eléctricas en las que “a pesar de la instalación de una batería bajo el suelo, los ocupantes disfrutan de un amplio espacio para las piernas“ y, añade, de “una excelente visibilidad hacia el exterior gracias a la gran superficie acristalada”.
La mejora en la habitabilidad es compatible con mantener un portaequipaje de buena capacidad, con entre 500 y 560 litros útiles dependiendo de la motorización. Presenta un suelo con dos posiciones pensado para obtener una superficie plana cuando los respaldos 40/20/40 de las plazas traseras están abatidos; incluso en tal posición, queda hueco para alojar el cable de recarga de las versiones eléctricas.
La concepción interior y la puesta en escena no decepcionan a las personas más sibaritas. El DS Nº7 integra con discreción en el salpicadero un cuadro de instrumentos digital de 10 pulgadas acompañado de una pantalla táctil central de 16 pulgadas. Las custodia un peculiar volante, algo achatado y con radios formando una X. El fabricante asegura poner la misma atención y cuidados a las plazas delanteras que a las traseras. Lo cierto es que materiales y acabados están, por variedad y calidad, a la altura de esas marcas premium referenciales que figuran en la mente de todo el mundo.
DS vela por el confort y la seguridad
El DS Nº7 despliega toda la tecnología previsible en un producto de sus características. En ese sentido, es uno de los estandartes del grupo Stellantis. Pone especial énfasis en la seguridad y el confort. Prueba de ello es el DS Active Scan Suspension que ofrece, un sistema de amortiguación controlada que va conectado a una cámara situada en la parte superior del parabrisas. Casi en tiempo real, apenas tarda unos milisegundos, analiza la superficie de la carretera ante el vehículo y transmite esos datos a un ordenador embarcado, que ajusta individualmente cada amortiguador mediante una válvula solenoide motorizada. De este modo la suspensión puede anticiparse a las posibles irregularidades del firme, ofreciendo así un óptimo equilibrio entre comodidad y placer de conducción.
Otra faceta importante del bienestar a bordo es el confort acústico. El DS Nº7 puede equipar cristales laminados en las puertas para complementar el parabrisas laminado acústico y los materiales amortiguadores dispuestos alrededor de la cabina. Esta reúne así condiciones ideales para disfrutar del sistema de sonido 3D Electra de Focal, opción que instala 14 altavoces, incluidos dos en el techo, y un amplificador de 690 W para una reproducción sonora de alta calidad.
Los usuarios del modelo tienen a su disposición numerosos complementos para hacer más grato el viaje. Es el caso de los asientos con funciones de calentamiento, refrigeración, masaje y difusor de aire caliente en el cuello. Otro recurso innovador es el techo panorámico, capaz de proteger de la luz sin oscurecerse, es decir, manteniendo la transparencia.
El DS Nº7 destaca en materia de protección gracias a los recursos disponibles. Ofrece el sistema Pixelvision, con faros adaptativos, iluminación en curvas y luces principales pivotantes sin reflejos. Con un alcance de 400 metros, el sistema detecta a otros usuarios de la vía, analiza su trayectoria y adapta el haz de luz para evitar el deslumbramiento; a partir de 80 km/h en rectas, el haz central alcanza 520 metros.
El Drive Assist 2.0 aporta conducción semiautónoma de nivel 2. Controla la distancia al vehículo de delante y la posición del carril. El cambio de carril se activa automáticamente al accionar el intermitente entre 70 y 140 km/h. Incluye Control de Crucero Adaptativo, que añade al ACC Stop&Go la capacidad de adaptar la velocidad al perfil de la carretera y a los límites de velocidad.
Otras funciones disponibles son la visión nocturna, capaz de detectar viandantes, ciclistas y animales 300 metros por delante gracias a una cámara de infrarrojos, el retrovisor digital, con imágenes obtenidas por la cámara posterior, o el sistema Iris, que permite interactuar con el coche mediante mensajes de voz (incluye IA).
Tres variantes 100% eléctricas y una híbrida
DS le complace decir que el Nº7 plantea una oferta motriz “multienergía”, ya sea 100% eléctrica o autorrecargable. Su catálogo hace sitio a una propuesta Hybrid de 145 CV, compartida por muchos modelos del grupo empresarial. Por encima de ella se superponen tres candidaturas a batería: una con 230 CV para la versión FWD, otra de 245 CV para la FWD Long Range y la última que aporta 350 CV a la derivada AWD Long Range; esta última instala dos motores eléctricos, uno por eje, para obtener tracción total. Ofrecen alcances máximos de 543, 740 y 679 km, respectivamente.
Las motorizaciones eléctricas E-Tense disponen de una función de sobrealimentación que proporciona un momentáneo incremento de potencia: de 230 a 260 CV, de 260 a 280 CV, y hasta 375 CV en la de 350. Se consiguen así aceleraciones de 0 a 100 km/h en 5,4 segundos, poderío progresivo siempre bajo control que depara buenas sensaciones al volante sin descuidar el confort y la seguridad.
La versión menos solvente emplea batería de 73,7 kWh, las otras una de 97,2 kWh. Se reabastecen en puntos de corriente alterna de 11 kW (22 kW en opción) y de continua a un máximo de 160 kW (pasa del 20 al 80% en menos de media hora).
Al comienzo de la gama, el DS Nº7 plantea la interesante opción Hybrid. La propuesta, con electrificación ligera a 48V, combina un motor de gasolina 1.2 turboalimentado de tres cilindros con otro eléctrico de 21 kW (28 CV), integrado directamente en la caja automática de seis velocidades y doble embrague. La marca destaca que esta configuración propicia “tanto en uso urbano como suburbano, conducir hasta el 50% del tiempo total en modo 100% eléctrico”. El sistema híbrido autocargable, sin necesidad de cable ni enchufe, realimenta la batería con la energía liberada durante las fases de desaceleración y frenado.
La versión Hybrid aporta 145 CV para ofrecer unas más que decorosas prestaciones. Acredita un promedio de gasto de 5,4 litros a los 100 km, lo que permite contener las emisiones de CO₂ entre 121 y 127 g/km.