El papel de los neumáticos en la seguridad de un vehículo es clave, porque son los elementos que lo conectan con el asfalto o el suelo que haya bajo las ruedas. De ahí la importancia de renovarlos cuando toca, de revisar sus presiones y de asegurarnos de que son los adecuados para nuestro coche, aunque en muchas ocasiones son los talleres los que lo hacen y confiamos en que nos pondrán los correctos. Pero no está de más conocer un detalle de estas gomas que pasa desapercibido a muchos conductores y que tiene su importancia: el índice de carga. Tanta que ignorarlo puede comprometer la seguridad sin que el conductor sea consciente.

Código numérico: peso y velocidad máximos

¿Dónde lo podemos encontrar? Está a la vista: basta con leer la inscripción lateral del neumático, aunque también puede consultarse en el manual del vehículo o incluso en pegatinas situadas en el marco de la puerta del conductor. Encontraremos un código numérico, que en los turismos convencionales suele oscilar entre 88 y 99 y que aumenta en los SUV y en los vehículos comerciales o industriales. Porque lo que nos indica ese código es el peso máximo que puede soportar cada rueda cuando está correctamente inflada. Por ejemplo, el 91 que se ve en la foto que acompaña a este texto implica que el peso máximo por rueda es de 615 kilos. Si fuera, por ejemplo, 93 permitiría 650 kilos.

Ese número se calcula teniendo en cuenta el eje más cargado del vehículo y las condiciones de uso. Es decir, no es orientativo, sino una referencia técnica precisa. Y esa capacidad de carga se define para una velocidad máxima concreta. Por eso a ese número le suele acompañar un código de velocidad. En el caso de la imagen es una V, que indica que la velocidad máxima a la que debería circular es 240 km/h. Si hubiera, por ejemplo, una T, no podría superar los 190. Todo está establecido en unas tablas comunes para todos los fabricantes.

Un coche con el maletero cargado. Freepik

Qué pasa si es incorrecto

Estas cifras son importantes y hay que respetarlas, porque de no hacerlo estaremos comprometiendo nuestra propia seguridad. Eso sí, debemos tener en cuenta que el índice de carga indicado es el mínimo legal. Podemos montar neumáticos con un índice superior, no es algo prohibido y en principio no supondrá un riesgo de cara a la seguridad, aunque sí puede alterar ligeramente el comportamiento del vehículo o el confort de marcha e incluso aumentar el consumo de combustible.

Lo que sí es peligroso, además de estar prohibido y penado al incumplir la homologación del vehículo, es escoger un neumático con un índice de carga inferior al recomendado. En primer lugar, porque se incrementa el riesgo de que se produzca un fallo estructural en la cubierta. Un exceso de carga provoca una mayor deformación, una temperatura más elevada e incluso podría desembocar en un reventón. Y además se altera el comportamiento del vehículo, que puede ver resentida su estabilidad en curvas y perder eficacia en la frenada y precisión en la dirección.

En cualquier caso, deberíamos tomar siempre como referencia la indicada por el fabricante. No es una sugerencia, sino una especificación técnica diseñada para garantizar que el coche funcione como debe, incluso con el maletero lleno y con todos los asientos ocupados.

Problemas en la ITV, multas, seguro...

Circular con un índice de carga inferior al homologado nos dará problemas a la hora de pasar la ITV, al considerarse un defecto grave. Además si un agente nos da el alto y lo detecta nos puede sancionar. Igualmente podemos perder la garantía de los neumáticos y la aseguradora podría no hacerse responsable de la cobertura en caso de accidente. Así que no es una tontería.