Ibone Bengoetxea responde a la entrevista el jueves por la tarde, una vez terminado el plazo de enmiendas a la reforma de la Ley de Empleo Público. PNV y EH Bildu, desde concepciones muy diferentes, contemplan un mecanismo para impulsar el euskera en la administración pública con unas fechas a futuro, para que una cuota de personas que no puedan acreditar un perfil en el momento del examen puedan hacerlo en un plazo. Pero el PSE pide a los jeltzales que retiren su texto y dejar las cosas como están sin ir más allá de los actuales índices, y dar más libertad si acaso a los ayuntamientos que ya son euskaldunes.
Con estos mimbres, ¿es posible un consenso, o se va alejando?
Yo siempre he apelado a que el euskera necesita amplios consensos, y el euskera en la administración pública necesita seguridad jurídica. En los últimos años, hemos visto que determinadas ofertas de empleo público son recurridas en los tribunales, y además son perdidas. El euskera necesita amplios consensos en general, y también en particular en este asunto, y que los haya o no los haya no depende de mí: depende de los partidos políticos, y creo que todavía hay tiempo. Una cosa es que acabe el periodo de enmiendas, pero ahora se abre la ponencia y tienen espacio para acordar y seguir debatiendo.
A la parte del PNV en el Gobierno le preocupa la situación de inseguridad jurídica de las ofertas públicas de empleo pero, al mismo tiempo, ha reivindicado el consenso de 1982 sobre la Ley del Euskera, en el que estaba el PSE. ¿A qué le da prioridad: a conseguir ese blindaje jurídico o a no perder el respaldo del PSE?
Yo le doy prioridad a poner en marcha programas para que el euskera sea cada vez más utilizado y esté presente donde está la vida, en las peluquerías, las plazas públicas, el transporte, el comercio, la empresa privada... ¿Por qué digo esto? Porque en la administración pública vasca en general, en los tres niveles institucionales, hay alrededor de un 90% de profesionales que tienen un nivel de euskera acreditado y, por tanto, es posiblemente el espacio en que mayor conocimiento de la lengua hay. No le quiero quitar ninguna importancia a la Ley de Empleo Público, es muy importante porque se trata de garantizar los derechos lingüísticos de los ciudadanos a los que prestamos servicios, pero como consejera de Política Lingüística yo quiero que el euskera esté donde está la vida. La semana pasada presentaba una propuesta para que pasemos de 12 a 24 películas de cine en euskera al año con blockbusters infantiles (Tadeo Jones, Minions y Harry Potter), y hemos presentado el bono para que las personas aprendan euskera durante cuatro años con un único pago de 120 euros hasta lograr un nivel que les permita desenvolverse de manera autónoma, el B1.
¿Le merecería la pena al Gobierno Vasco que el Parlamento siga adelante con esta reforma si es a costa de perder al PSE en ese consenso?
El Gobierno no pierde partidos. Somos dos partidos que estamos gobernando juntos con una agenda compartida. Si me pregunta a mí como consejera, creo que el euskera necesita mayor blindaje, y me gustaría que ese blindaje fuera con los mayores consensos posibles.
Si el Parlamento Vasco aprobara una reforma, entraría en juego el Gobierno porque tendría que redactar un decreto. ¿Sería problemático para la relación entre ambos partidos? ¿El PSE ha intentado abrir ese melón todos estos meses y por eso han surgido tensiones?
Bueno, las dos iniciativas que están ahora en el Parlamento, tanto de Bildu como de PNV, tuvieron una toma de consideración en el propio Consejo de Gobierno, y ahí las posiciones de ambos partidos fueron distintas, y eso no significa que no tengamos claro cuáles son nuestras prioridades. Que no nos despisten el ruido y la tensión. Somos un Gobierno que tiene que sacar adelante el programa para dar respuesta a las necesidades del país, y a mí no me van a despistar. En el Parlamento se está tramitando una ley y, en función de cuál sea el resultado de esos trámites, desde mi competencia trataré de seguir desarrollando la legislación en vigor tratando de ofrecer mayor seguridad jurídica ante algunas sentencias.
En la última Korrika se ha vivido un episodio inédito con la salida de CCOO por los perfiles y después se fue el PSE, hay múltiples recursos a las OPE… ¿Se está resquebrajando el consenso en torno al euskera?
Bueno, creo que tal vez el euskera esté en el centro de la batalla, y que disensos por otras razones están focalizándose en el euskera, y esto le hace un flaco favor. El euskera es una herramienta para conectar personas, para comunicarnos, para conocer mejor la idiosincrasia de un país... Todo aquello que se adhiera a esa herramienta que la ponga en el centro del conflicto y de la tensión le hace flaco favor a la propia lengua. Y no necesita ser manoseada y contaminada. Lo que necesita es tranquilidad, debate sereno y, sobre todo, más allá de los debates, necesita propuestas concretas.
¿Percibe una intención de hacer borrón y cuenta nueva con las políticas lingüísticas que han estado en marcha durante décadas? La propuesta de EH Bildu sobre la Ley de Empleo Público plantea dar la vuelta al sistema, y ha presentado un documento pidiendo un giro en las políticas lingüísticas.
Es un error hacer borrón y cuenta nueva. Primero, un reconocimiento a todas las políticas públicas a favor del euskera en las que no solamente han estado los gobiernos anteriores, sino también multitud de agentes. En segundo lugar, a veces tenemos una mirada muy catastrófica, pero hay que tener ambición sin renegar de lo que se ha hecho hasta la fecha, porque es lo que nos ha traído aquí, y cuando contrastamos las políticas con agentes que trabajan en lenguas minorizadas de fuera, todos reconocen los buenos resultados obtenidos aquí. Respecto a la propuesta que ha hecho Bildu para revitalizar la lengua, es legítima, y la analizaré, porque solo he podido leer los titulares. Pero, más allá de las grandes frases, a mí me gusta el euskera aterrizado y a pie de calle con un criterio de realidad. No digo que la propuesta de Bildu no lo esté, porque no la conozco, pero sí sé que las propuestas del Gobierno son para toda la ciudadanía, flexibles, distintas y compartidas. Esa es la base de la propuesta Jauzia Gara.
¿Se siente presionado el Gobierno por la manifestación del 9 de mayo de ELA, LAB y Steilas, que denuncian actitudes euskarófobas, incluso por parte del PSE, que es su socio?
No. Presionados, no. Estamos leyendo lo que está pasando. El euskera está en el centro del debate de diferentes espectros ideológicos y diferentes intereses, y lo que estamos haciendo es estar a lo que tenemos que estar. Nosotros tenemos un programa de Gobierno que cumplir. Y después hay manifestaciones muchos días, las respetamos, y lógicamente los representantes de los trabajadores tienen derecho a trasladar sus inquietudes y tratamos de dar respuesta.
“Hay que tener ambición sin renegar de lo que se ha hecho hasta la fecha. Es un error pretender hacer borrón y cuenta nueva”
¿La posición del PSE se ha endurecido o ha sufrido algún retroceso por lo que ocurrió en torno a la última Korrika?
Como Gobierno, no me toca opinar de lo que opina un partido con el que, además, comparto Gobierno, y lo comparto bien. Pero, respecto a la Korrika, hay muchas personas que se sintieron dolidas, molestas, heridas… Eso es evidente por algunos mensajes que creo que sobraban y hacen daño además al euskera y la propia Korrika, porque hay muchas personas que salimos a correr de buena fe entendiendo que es un proyecto compartido de muchas personas a favor de nuestra lengua, y cualquier otro elemento que se añada a esa manifestación lo que hace es contaminar esa energía colectiva.
¿Se ha producido ya esa reunión que tenía pendiente con AEK?
No, todavía no se ha producido.
¿Les va a trasladar una reflexión sobre lo que ocurrió con CCOO, la necesidad de reengancharlos y recuperar la relación con el PSE?
A mí no me suele gustar explicar públicamente las reuniones privadas. Pero es verdad que mi talante siempre es de buscar acuerdo y de flexibilidad. Las escaladas en las que nos vamos enfadando no nos llevan a ningún sitio. Los gobiernos responsables lo que hacen es escuchar, y muchas veces mediar, pero luego están las decisiones de cada uno de los operadores. Con AEK hablaré de esto que le acabo de decir, pero tengo muchos más temas que trabajar.
El Gobierno Vasco está pendiente del reconocimiento del euskera en la Unión Europea. El ministro Albares ha pedido más tiempo, y usted confía en su palabra. ¿El ministro le ha dicho que hay algún país que está a punto de cambiar su voto?
En este asunto vamos de la mano. El Gobierno Vasco ha hecho los deberes que tenía que hacer, todos aquellos requerimientos que nos han pedido, y me consta que desde el ministerio también están haciendo las tareas. Pero es una decisión que tienen que tomar los 27 por unanimidad. El ministro Albares nos ha confirmado que en contra no hay nadie, pero sí es verdad que hay algunas dudas que está tratando de solventar, y que probablemente han sido también inducidas por el PP, que no ha ayudado mucho. No tenemos la fecha, pero estamos seguros de que llegará.
“Albares nos ha confirmado que no hay ningún país contra el euskera en Europa, pero hay dudas, probablemente inducidas por el PP”
Usted estuvo en la mesa del desayuno informativo de Alberto Núñez Feijóo en Bilbao, que se interpretó como un primer paso de deshielo entre el PP y el PNV. ¿Qué se dijeron?
Tampoco hay mucho tiempo de decir muchas cosas, porque quien tiene que ir a hablar sube a hablar, se marcha y se acaba. Viví con normalidad democrática escuchar a cualquier persona que venga a hacer propuestas para el país, y de la misma manera estuve en el desayuno de Pello Otxandiano (Bildu). Escuchar al adversario político o al principal partido de la oposicion en el Parlamento español es cuestión de normalidad.
En cuanto a su petición de traslado temporal del ‘Guernica’ de Picasso a Bilbao, ya que el ministro Urtasun no quiere encargar otro informe al margen de la opinión de los técnicos del Reina Sofía, ¿puede el Gobierno Vasco encargar uno de su cosecha a un experto en traslados?
Somos un gobierno muy responsable. Queremos hacer las cosas bien. Encargar un informe sobre una pieza que está en otro lugar, sin contar con quienes están velando por cuidarla, creo que no procede. Por eso hemos hecho una propuesta para trabajar conjuntamente como han hecho Francia y Reino Unido. Estamos a la espera de que nos respondan. La respuesta no es a Ibone o al lehendakari, es a la ciudadanía vasca.
El Gobierno Vasco está dispuesto a correr con el coste económico...
Sí.
Se han dicho muchas cosas, se habla de un coste de miles de millones...
Dependerá de qué necesita la obra y cuánto cuesta. Estamos dispuestos a asumir el estudio y, una vez visto el estudio y viendo si es viable, asumir también ese coste, porque es un cuadro importante para el país y el mundo. Lo planteamos de manera sosegada, medida y pactada. Traerlo obviando su estado sería irresponsable.
¿No será que el museo Reina Sofía quiere una compensación por los nueve meses en que no podría exhibir el ‘Guernica’ y perdería visitas?
Si hubiera sido el caso, nos lo hubieran trasladado ya. No lo conciben como cedible y ya está. Dicen que esta pieza es el corazón del museo, por cómo se configura la colección en torno a la misma.
“No hubo tiempo de decir muchas cosas a Feijóo en el desayuno en Bilbao, pero viví con normalidad democrática ir a escucharlo”
Se ha mostrado molesta por las especulaciones sobre el trato que daría Euskadi a la obra. Se dice que la van a exhibir a pulso unos harrijasotzailes… ¿Puede arrojar luz?
(Ríe) Pasa como con el euskera: se ha convertido en un símbolo de diferentes posicionamientos de espectro ideológico. Muchos ofrecen su ayuda, y luego hay personas que no entienden nada. La ignorancia es osada.
En torno a Ibone Bengoetxea siempre ha existido ese runrún que la sitúa como posible candidata a la alcaldía de Bilbao. ¿Alguien se le ha acercado para proponérselo?
Pues no. No se me ha acercado nadie. Estoy centrada en lo que me toca, ejercer el cargo con la mayor honestidad, y responder al compromiso con la ciudadanía.
“No somos un Gobierno ‘happy flower’, hay roces, pero no nos despistan”
Tras el meme socialista sobre Aitor Esteban, el lehendakari recordó el pacto ético al Consejo de Gobierno. ¿Fue una reflexión pacífica? Los consejeros socialistas compartirán el pacto ético, pero seguramente no pensarán que ese meme lo incumplió...
En el Gobierno lo que tratamos de hacer es blindarnos del ruido. Los partidos tienen unas formas de hacer, y los gobiernos tienen otras. El lehendakari nos ha recordado a todos que tenemos este pacto para el ejercicio ejemplar de la política, y que sigamos trabajando por el país. Nuestra prioridad es el país, más allá de que haya fuera tensiones y coyunturas políticas. Hoy es esta, mañana habrá otra, y genera ruido y morbo, pero nosotros estamos a lo que estamos: vivienda, ayudar a los jóvenes con Emantzipa, pacto de salud, reclamar al ministerio que actúe con el estatuto marco porque está en juego la salud de la ciudadanía, ampliar el autogobierno con la Seguridad Social y Fogasa, que el Gobierno español impida las navajas…
Dice que las tensiones ocurren “fuera”, pero a veces han ocurrido dentro. El consejero socialista Denis Itxaso acusó de frivolidad al lehendakari por anunciar unos alojamientos dotacionales. ¿Hay garantías de que no se repita? ¿Tienen un compromiso de mínimos para no cruzar ciertas líneas?
Como en todos los espacios donde hay grupos humanos, siempre hay tensiones. Si no, sería un gobierno de mentira, un gobierno de happy flowers. Lo interesante es que somos capaces de que esos roces no nos despisten de lo que tenemos que hacer, y además tenemos el espacio de confianza para hablar. ¿Hay garantías de que no vaya a haber más? Siempre que hay personas, puede haber un roce, pero es muchísimo más lo que nos une que lo que nos separa. Somos dos partidos distintos, pero nos debemos al proyecto de gobierno acordado.
El PNV cree que el nuevo estatus de autogobierno puede seguir adelante. ¿La ronda de partidos que anunció el lehendakari para junio sigue en pie?
Siempre hemos dicho que este asunto lo dejábamos en manos de los partidos. Respecto a la ronda del lehendakari, no puedo hablar por él.
¿Estas tensiones han retrasado las reuniones de transferencias con ministerios del PSOE, por ejemplo, para la Seguridad Social?
No soy consciente. Sí soy consciente del cambio de agenda con el Fogasa (Sumar), y este remolonear no es de ahora, sino que viene de atrás.
“Todavía no he recibido respuesta del ministro sobre el ‘Guernica’. Igual espera que lo llame yo. Si tengo que hacerlo, lo haré”
¿Qué pasa con los ministerios de Sumar? Tienen varios frentes abiertos: la transferencia del Fogasa con Yolanda Díaz, Mónica García no atiende sus requerimientos para resolver la huelga de médicos, y Ernest Urtasun no quiere un estudio sobre el traslado del ‘Guernica’ con expertos mundiales.
Son tres casos distintos, pero los tres con afección importante. El más urgente es la inacción de la ministra de Sanidad con una huelga que se le ha ido de las manos, y además tiene impacto directo en nuestros profesionales, que tienen un malestar que se está acrecentando. Está en riesgo la salud de las personas. Nuestro gobierno había sido capaz de reducir las listas de espera, y con la huelga se ha pasado de 54 a 78 días en la espera quirúrgica, y las personas que esperan más de 180 días han pasado a ser 1.700. La cuestión del Fogasa tiene que ver con una concepción centralista del Estado, donde soltar competencias que vienen en una Ley Orgánica es como arrancarles el corazón. A Sumar, que habla del Estado plurinacional, le diría que obras son amores y no buenas razones. El traslado del Guernica es importante porque es simbólico. Y todavía no he recibido respuesta del ministro. Igual está esperando que lo llame. Si lo tengo que llamar, lo llamaré. Le hice una propuesta en persona, se la trasladé por escrito, y lo único que tenemos es un informe colgado en una web de un museo. Entre dos gobiernos no es aceptable.
“La huelga se le ha ido de las manos a Mónica García. En política, uno se puede equivocar. Lo que no es aceptable es la inacción”
¿Mónica García debe dimitir ya?
Mónica García debería ponerse a trabajar y resolver el problema que ha generado. Ha abierto el melón del estatuto marco, que es una ley que le corresponde liderar a ella, y llevarla al Consejo de Ministros y hacer todo el trámite. Por más que el consejero esté trabajando con el sindicato médico de aquí y haya cerrado una decena de acuerdos, no va a hacer que la huelga pare. A la ministra se le ha propuesto una mediación e incluso que nos deje ejercer esas competencias. En política, uno se puede equivocar. Lo que no es aceptable es la inacción.