La diferencia de precio entre la gasolina low cost y la gasolina de marca lleva años generando debate entre los conductores. En muchas estaciones de servicio, el mismo día y en la misma zona, la variación puede ser de varios céntimos por litro, lo que a final de mes se traduce en un ahorro notable. Pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿hay una diferencia real entre ambas o solo estamos pagando por el logotipo?

Desde el punto de vista legal y técnico, la base no deja dudas. Toda la gasolina que se vende en el Estado cumple la misma normativa europea de calidad y seguridad. Esto significa que el combustible base procede de las mismas refinerías y debe ajustarse a unos estándares comunes en cuanto a octanaje, composición y emisiones. En ese sentido, repostar en una gasolinera low cost no implica meter un combustible “peor” o más peligroso en el depósito.

¿Dónde están las diferencias?

Donde empiezan las diferencias es en los aditivos. Las grandes marcas suelen añadir paquetes específicos de aditivos detergentes, antioxidantes y anticorrosión antes de distribuir el combustible. Estos componentes no cambian la gasolina de forma radical, pero están pensados para mantener más limpios los inyectores, reducir depósitos en válvulas y mejorar el rendimiento a largo plazo. En cambio, muchas gasolineras low cost utilizan menos aditivos o fórmulas más básicas, lo que abarata el precio final de la gasolina.

Mangueras en una gasolinera. Freepik

Para el uso diario, especialmente en coches modernos y bien mantenidos, la diferencia es mínima o inexistente. Un conductor medio no va a notar cambios claros en potencia, consumo o comportamiento del motor por repostar en una u otra. Los problemas no aparecen de forma inmediata. De hecho, mecánicos y expertos coinciden en que la gasolina low cost no estropea el coche por sí sola.

Casos especiales

Sin embargo, en determinados contextos sí pueden aparecer problemas. Motores que hacen muchos trayectos cortos, conducción mayoritariamente urbana o vehículos con muchos kilómetros pueden beneficiarse ocasionalmente de combustibles con más aditivos, ya que ayudan a reducir la acumulación de residuos internos con el paso del tiempo. Por eso, algunos profesionales recomiendan alternar y usar habitualmente gasolina low cost y, de vez en cuando, repostar combustible de marca o aditivado.

Otro punto clave es el mantenimiento del vehículo. Un coche con cambios de aceite al día, filtros en buen estado y revisiones periódicas no va a sufrir diferencias apreciables por el tipo de gasolina que use. El combustible no compensa una falta de mantenimiento.

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Para muchos conductores, el ahorro acumulado al usar gasolina low cost es significativo y permite destinar ese dinero a revisiones, neumáticos o mantenimiento, aspectos que sí tienen un impacto directo en la vida útil del coche. No hay una diferencia crítica ni un riesgo oculto entre gasolina low cost y de marca. La gasolina es la misma en origen, y las variaciones se centran en el nivel de aditivos y en el posicionamiento comercial.