Dicen sus responsables que Calcáreo es un bar de vinos “para gente que no sabe de vinos” en Bilbao. Allí pueden “dejarse guiar y probar cosas diferentes, con un enfoque disfrutable más que técnico”, según explica María Mora, -conocida por su labor al frente de La Manducateca- su fundadora junto al sumiller Sergio Mújico.
Entre sus más de 500 vinos, también espumosos y champagnes, de medianas y pequeñas bodegas incluso internacionales, tienen gran presencia los vinos del País Vasco.
Además, en Calcáreo “pasan cosas todas las semanas”, de lo que informan en su Newsletter. Es el caso de catas o experiencias como la reciente Cenando con Garikoitz Ríos, un “contramaridaje” en el que la selección de vinos marcó el maridaje con los platos; o los Aperitivos a la italiana que organizan el primer miércoles de cada mes por la tarde. Esta iniciativa recién estrenada propone un viaje quesero por el mundo (Cheese Pass) en el que probar 10 quesos con dos copas de vino y acabar con un sándwich de queso fundido.
En este sentido, conocidas son también las francachelas o planes desenfadados de disfrute, entre amigos. Precisamente, coincidiendo con los 11 años de La Manducateca, a finales de mes anuncian su propuesta Cenando con La Mandu.
Para acompañar al vino disponen de una carta con opciones para compartir, con un sello exclusivo en algunas propuestas, buscando que “no se pueda comparar con las opciones habituales”. Es el caso de la ensalagilda, una especie de ensaladilla con los ingredientes de la gilda más patata, junto a platos más serios como los chipirones rellenos de butifarra haciendo un guiño a Cataluña, o el boeuf a la Bourguignon (guiso de carne cocinado en vino tinto) y una versión más light del famoso sándwich Croque Monsieur, en un guiño a Francia, además del Ratatouille, a base de verduras.
Y sin olvidar la opción de plato del día a mediodía, de “cuchareo” con gusto.