El influencer gastronómico @cocituber ha pasado por Kate Zaharra, uno de los restaurantes más míticos de Bilbao, para probar algunos de los platos que han convertido al local en un referente en producto y cocina tradicional.
La experiencia arranca con uno de los mejores platos de la comida: el camarón. “Camarón grandote. Madre mía, qué color, tú. Vaya camarones, ¿eh? Premium”, dice nada más verlo llegar. Tras probarlo, insiste en una idea que se repite durante todo el vídeo: “Producto, producto y producto”. La textura y el punto le convencen por completo y afirma que “ofrecen un poquito de resistencia al morder, está guay”. “Es de los mejores camarones que he comido nunca”, sentencia.
Las almejas no bajan el nivel. “Almejitas, dice, fíjate”, bromea al ver el tamaño. La sorpresa al probarlas muy grande: “En mi santa vida, que he ido a sitios muy caros en Madrid, he comido almejas así”. El veredicto es que “esto está por encima de lo sobresaliente”.
Otro de los momentos destacados llega con la menestra, uno de los platos más representativos de la casa. “La menestra debe ser el plato de aquí”, imagina, y no tarda en confirmarlo. “Menestra rebozada y guisadita. Esto es una maravilla”, dice, subrayando el trabajo tras la salsa: “La salsita está muy bien trabajada”. Para él, no hay dudas: “Esto es imprescindible”.
La especialidad
El recorrido continúa con el que definen como “el plato típico de la casa”: los garbanzos con bogavante. “Tenemos aquí el buque insignia del restaurante”, le explican antes de probarlo. El influencer destaca la base del guiso: “No hay caldos industriales ni cosas raras”, y se fija en la generosidad del producto: “Vaya troncho de bogavante, chaval”. El cuchareo, remata, “no falla nunca”.
Ya en la recta final, llega la chuleta de vaca vieja, con 90 días de maduración, servida al estilo clásico. “Es muy vasco, está muy templadita”, comenta, explicando que la carne se termina de hacer junto a la brasa. El resultado le entusiasma: “Cuando te la metes en la boca, se te deshace”. Su conclusión es rotunda: “La carne es dios”.
El cierre dulce llega de la mano del milhojas de la casa, un postre sencillo en apariencia pero muy trabajado. “Lo han caramelizado arriba, le han echado azúcar, lo han aplastado y lo han horneado”, sentencia @pausayplato, el acompañante de Cocituber.