Hoy no es un día cualquiera para Julen Lopetegui (Asteasu, 28-VIII-1966). El técnico guipuzcoano, con experiencia en multitud de banquillos a sus 59 años de edad, vivirá esta noche a partir de las 21.00 horas algo más que un simple partido de fútbol desde la banda del Levi’s Stadium de Santa Clara, en California. La casa de los San Francisco 49ers de la NFL, inaugurada en 2014 como uno de los estadios más modernos y sostenibles de Estados Unidos con capacidad para 75.000 espectadores, se dispone a albergar el debut del preparador de Asteasu en un Mundial a los mandos de Catar, que se estrena en la competición frente a Suiza dentro de un Grupo B completado por Canadá y Bosnia-Herzegovina.
“Parece que la vida me debía un Mundial y afortunadamente lo he conseguido”, se congratulaba Lopetegui en octubre del pasado año tras sellar con el combinado catarí el soñado billete para la cita mundialista de Estados Unidos, México y Canadá. Bailó incluso el técnico en las celebraciones. No era para menos. La alegría, desbordada, estaba justificada siete largos años después de ver truncado su sueño de afrontar un Mundial como seleccionador. Hay que retroceder hasta Rusia 2018 para recordar una rocambolesca situación que se tornó en cruel pesadilla para Lopetegui, quien se disponía a comandar a España en aquel Mundial cuando dos días antes del debut sufrió un cese fulminante por parte de Luis Rubiales, presidente entonces de la Federación Española de Fútbol.
El motivo, que provocó un auténtico terremoto en el seno del combinado estatal, no fue otro que el acuerdo alcanzado por el guipuzcoano con el Real Madrid para dirigir al conjunto blanco al término del Mundial. Después de completar una brillante fase de clasificación tras haberse proclamado campeón del Europeo sub’21 con España en 2013, Lopetegui fue despedido de inmediato para ser reemplazado en el cargo por Fernando Hierro, que cayó en octavos de final. Dolido, desconcertado y con una espina clavada de por vida, el de Asteasu tampoco tuvo suerte en su posterior aventura como entrenador del Real Madrid, pues fue cesado apenas cuatro meses después de hacerse cargo del equipo.
Campeón de la Europa League con el Sevilla en 2020, Lopetegui pasó a probar fortuna en la Primer League en noviembre de 2022, cuando asumió la dirección del Wolverhampton Wanderers. Logró la permanencia al término del curso, dimitió en agosto de 2023 y se hizo cargo del West Ham de cara al ejercicio 2024-25, en el que fue relevado de sus funciones a mitad de temporada. Fue su último trabajo a nivel de clubes antes de volver a dar el salto a una selección de la mano de Catar, bicampeona asiática (2019 y 2023) que se estrenó en un Mundial gracias a su condición de anfitriona en 2022 y que aspira cuatro años después a mejorar el flojo papel que desempeñó entonces, pues no sumó ningún punto en la fase de grupos.
Cuenta ahora Catar con un técnico experimentado y contrastado como Lopetegui, quien se convirtió en mayo de 2025 en el tercer seleccionador catarí en una fase de clasificación mundialista que resultó especialmente larga y agónica para el combinado asiático.
FRAGILIDAD DEFENSIVA
A escasas horas de cumplir el sueño de dirigir a una selección en un Mundial, el preparador de Asteasu tiene un arduo trabajo por delante para intentar que Catar dé la cara en un torneo de máxima exigencia en el que parte como uno de los combinados más débiles. Su fragilidad defensiva es notoria, al mismo tiempo que presenta grandes dificultades para generar fútbol y concretar arriba mientras lo fía todo a la calidad diferencial de Akram Afif (Al-Sadd), su gran estrella, y a la inspiración goleadora de Almoez Ali (Al-Duhail).
Suiza, que ejercerá como primer rival esta noche en California, emerge como una de las selecciones más fiables de Europa en la actualidad tras liderar con paso firme su grupo de clasificación por delante de tres combinados competitivos como Suecia, Eslovenia y Kosovo. Presente en todos los mundiales desde Alemania 2006, Suiza se presenta como un exigente examen inicial para la Catar de Lopetegui, quien presenta un balance de 2 victorias, 4 empates y 6 derrotas en sus 12 partidos al frente del cuadro asiático.
El Mundial, más allá de los resultados deportivos que obtenga, asoma sin duda como el desafío más especial para el de Asteasu, que se quitará esta noche una espina que data de 2018.