El clásico campeonato del FC Barcelona
Los azulgranas vencen por 2-0 al Real Madrid y se alzan con su 29.º título liguero, consagrando así su hegemonía en el fútbol estatal
El FC Barcelona se proclamó anoche campeón de LaLiga tras derrotar al Real Madrid por 2-0 en el Camp Nou. Los de Hansi Flick consiguieron el 29.º título liguero de su historia, el segundo consecutivo, y lo lograron, precisamente por primera vez, ante su máximo rival.
Fue un encuentro en el que los azulgranas dominaron de principio a fin, certificando así su hegemonía en el panorama nacional tras haber conquistado cinco de los últimos seis títulos domésticos posibles.
El Real Madrid abandona Barcelona con la sensación de haber evitado un mal mayor; un resultado que habría sido mucho más abultado de no ser por las providenciales paradas de Thibaut Courtois. Los blancos ya tienen la mente puesta en la revolución estival para intentar volver a la cima y recortar distancias con un Barça que, hoy por hoy, se muestra muy superior.
Dominio culé
Antes de dar comienzo el encuentro, se guardó un minuto de silencio en memoria del padre del técnico alemán Hansi Flick, fallecido en la mañana de ese mismo día.
El Real Madrid, plagado de bajas, sufriría un contratiempo más durante el calentamiento. El holandés Huijsen tuvo que ser sustituido por Raúl Asencio instantes antes del pitido inicial.
Una vez iniciado el choque, el FC Barcelona, arropado por un Camp Nou vestido de gala, salió con gran intensidad a presionar la salida de balón del Real Madrid. La primera ocasión del partido, no obstante, nacería de las botas de Vinícius Júnior; tras una potente arrancada por la banda, el brasileño finalizó la jugada con un disparo mordido que Joan García atajó sin complicaciones.
El Real Madrid, al borde del K.O.
Minutos más tarde, el colegiado Hernández Hernández señaló una falta en la frontal del área a favor de los azulgranas, fruto de una gran internada de Ferran Torres. Ese libre directo ya tenía dueño incluso antes de pitarse: Marcus Rashford. El inglés, especialista a balón parado, acomodó el esférico con mimo para acabar clavándolo en la mismísima escuadra. Nada pudo hacer Courtois para evitar el primer tanto del partido en el minuto nueve.
Por su parte, el Real Madrid no supo asimilar el golpe de un gol tan tempranero y sacó a relucir todos los problemas que arrastra esta temporada: nula salida de balón, presión inexistente y un paupérrimo juego posicional. Los locales manejaban el cuero a placer, jaleados por los "olés" de la grada.
En el minuto 18, una brillante asistencia de tacón de Dani Olmo dejó a Ferran Torres completamente solo ante el meta belga. El delantero definió a placer para certificar su decimosexto gol en lo que va de Liga.
El conjunto merengue gozó de una magnífica oportunidad para recortar distancias en las botas de Gonzalo, tras un preciso pase de Asencio. Sin embargo, el delantero español falló en el mano a mano ante el portero catalán al no acertar en la definición, y la ocasión se fue al limbo. Brahim Díaz sería la única nota positiva de esta primera parte para los madrileños, gracias a sus galopadas a campo abierto cuando su equipo superaba la presión del Barça.
Los jugadores culés, producto de la sobrexcitación del partido, realizaron alguna falta que demostraba que estaban muy metidos en el partido y que querían hacer sangre con un rival prácticamente en la lona.
Segunda parte descafeinada
La segunda mitad arrancó con la misma intensidad que la primera, dejando una tangana en el minuto 50 protagonizada por Asencio y Dani Olmo. Instantes después, Jude Bellingham dio el susto de la noche al desplomarse sobre el césped, lo que obligó a la rápida intervención de los servicios médicos, aunque afortunadamente no pasó nada.
Durante estos segundos 45 minutos, el Real Madrid logró sacudirse la presión azulgrana inicial y trenzó varias jugadas de peligro, con el mediapunta hispano-marroquí como figura más destacada. La mejor ocasión de los merengues llegó en el minuto 62, con un gol anulado al propio Bellingham por fuera de juego.
Más allá de ese acercamiento, el FC Barcelona se dedicó a protegerse a través de la posesión, moviendo el balón de un lado a otro sin que los visitantes pudieran oponer resistencia. La afición culé, que abarrotaba el feudo catalán, ya se sabía campeona y coreó durante gran parte de este segundo acto el mítico "¡Campeones, campeones, oé, oé, oé!".
Los minutos se sucedieron sin que ocurriera nada reseñable, y así lo interpretó Hernández Hernández, quien decretó el final del choque sin añadir ni un solo minuto de descuento, coronando oficialmente al FC Barcelona como campeón de LaLiga 2025/2026.
