Si algo demostró el duelo de Copa del miércoles frente al Valencia es que el Athletic está muy vivo. Aunque le habían dado por muerto, el león sigue teniendo constantes vitales. A pesar de su empeño por complicarse la vida, primero con un grosero error de Alex Padilla, que fue incapaz de atrapar con seguridad un balón que no entrañaba ningún peligro, y después con otro fallo desde los once metros, esta vez con Mikel Jauregizar como protagonista, en esta ocasión no acusó los golpes y terminó llevándose el partido. Un encuentro que, a tenor de la trayectoria dibujada por el equipo hasta la fecha, lo más normal hubiera sido que lo acabara perdiendo y muy posiblemente por algún otro error de difícil comprensión. Ya se sabe que cuando la cosa está de que no…
Pero el Athletic, que ofreció una imagen bastante solvente a la vuelta de vestuarios, fue capaz de mantener la compostura, de no venirse abajo. El ejemplo perfecto fue la actitud del propio Jauregizar, que no acusó el golpe. No cayó en depresión después de que Stole Dimitrievski le adivinara la intención en el penalti; siguió insistiendo, en la línea de todo el equipo, que acabó encontrando el premio del gol y del pase a las semifinales. Lo hizo gracias a su capitán, un Iñaki Williams que está afrontando una de sus temporadas más difíciles, si no la que más, y que necesitaba como el comer un gol como el que logró en Mestalla.
La única manera de sacar la cabeza de la zona media en la que está ubicado el Athletic en liga, aunque solo tres puntos por encima del descenso, es a base de buenos resultados. Ya habrá tiempo de evaluar el juego o de que este sea mejor. Así que triunfos como el logrado ante el Valencia, con un gol en el añadido, de esos que se disfrutan el doble, son más que bienvenidos. Además, si algo tiene la Copa es que importa bien poco el cómo, lo único importante es pasar de ronda. Y ahí está el Athletic en sus sextas semifinales en solo siete años.
Eso sí, lo urgente, como dejó claro el presidente Jon Uriarte ante la prensa el martes, es sumar 17 puntos en liga. Puede sonar catastrofista, pero es un mensaje compartido también por el entorno, que a duras penas se explica los motivos de los malos resultados que han acompañado a un equipo construido de nuevo para estar arriba. Sí, las numerosas bajas con las que ha lidiado el técnico pueden servir de excusa, pero no son la única causa.
VESTUARIO UNIDO
Llegados a este punto, a las puertas de recibir al Levante y abrir una fase del calendario en el que, semifinales de Copa al margen, el Athletic tiene una bonita oportunidad de dar un golpe sobre la mesa, pues jugará tras el conjunto granota contra Oviedo, Elche y Rayo Vallecano, pocos equipos cuentan con la ventaja de los leones. Algo tan básico como la unión del vestuario. En eso, el Athletic es de matrícula de honor.
Y en Mestalla se vieron varios ejemplos de ello. Mención especial para Iñaki Williams. El capitán ejerció como tal. Primero, esperando a todos y cada uno de sus compañeros camino de vestuarios a la conclusión de la primera mitad, que acabó torcida tras el empate del Valencia. También después de marcar el gol que clasificaba al equipo a semifinales, con ese sentido abrazo a Ernesto Valverde. Si bien no es Txingurri el tipo más expresivo, a buen seguro que agradeció el gesto de su futbolista. Un Iñaki que el acabar el partido le regaló el brazalete de capitán al debutante Iker Monreal. Pequeños gestos que son un claro ejemplo de la unión que existe en el vestuario.
Son ellos, los jugadores y el cuerpo técnico, los máximos responsables de las dudas que aún siguen persiguiendo al equipo. Pero son también ellos quienes tienen en su mano darle la vuelta a la situación. No hay otro secreto.
Ahora bien, el triunfo contra el Valencia, que llegó acompañado de mensajes que se han convertido en habituales en los últimos tiempos, tales como “es un impulso”, que dijo Valverde, o uno más clásico como el “puede ser un punto de inflexión” que verbalizó el capitán, de nada servirá si el Athletic no gana al Levante.
DOS TRIUNFOS
Si algo necesita el equipo son impulsos como el que citó el técnico y no cabe duda de que vencer al conjunto granota sería otro más. Para empezar, porque desde agosto no ha enlazado dos victorias el Athletic. Su irregularidad, o más bien regularidad pero en clave negativa, ha sido la tónica de una campaña que arrancó sin juego pero con resultados, y que llegados a este punto, consumido el ecuador de la temporada, tiene mucho más de lo primero que de lo segundo.
Claro que queda tiempo para darle la vuelta a la tortilla. Con el mismo entrenador hace ahora once años ocurrió algo parecido y el equipo, que acabó la primera vuelta peor de lo que lo ha hecho en esta ocasión, acabó entrando en Europa. Mientras se recuperan los lesionados, Aymeric Laporte está de vuelta, Nico Williams lidia como buenamente puede con sus problemas de pubis y futbolistas como Nico Serrano demuestran que pueden ser útiles, el Athletic tiene que basar su reacción en la fuerza del grupo.
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