No es nostalgia sino un rentable autohomenaje vintage lo que devuelve la vida al Twingo. Renault cosecha un nuevo fruto de su árbol genealógico —el tercero tras los renacimientos de R5 y R4— y recupera para la batalla eléctrica en curso otro veterano en la reserva. El audaz utilitario que en los años noventa revolucionó el diseño y el paisaje urbano se pone las pilas y retorna a la actividad dispuesto a revalidar su condición de icono.
La recreación contemporánea, que estará en los concesionarios después de verano, es tan leal a la esencia estética original como los otros dos resucitados. Por eso, quienes conocieron el abuelo Twingo aceptarán de inmediato al nieto como legítimo heredero. Los más jóvenes simplemente verán en él otro simpático coche moderno a batería.
La propuesta estética de la entrega contemporánea ya no rompe moldes ni provoca el asombro de su disruptivo predecesor. Su estampa, coherente con la de este, no deja bocas abiertas a su paso ni desentona de cuanto se ve hoy por la calle. Eso demuestra hasta qué punto se adelantó a su época aquel controvertido Twingo de 1992.
La reedición respeta bastante la fisonomía del pionero, cuyas facciones de ojos saltones resultan perfectamente reconocibles en el semblante actual. El nuevo Twingo E-Tech es un coche de estos tiempos, en los que los modelos escuetos miden lo mismo que los medianos de otras épocas. Eso significa que la entrega inminente ha pegado el consabido estirón, fruto del cual alcanza 3,79 metros de largo; es todavía una eslora comedida, por más que supere nada menos que en 35 centímetros lo que medía el fundador de la estirpe. El nuevo candidato, no obstante, sigue militando hoy en la categoría de los coches pequeños.
El aumento de tamaño, que va acompañado de la adopción de carrocería con cinco puertas en vez de tres, propicia habilitar una cabina relativamente amplia, diáfana y bien aprovechada. Ambientada con sencillez, acoge de buen grado a cuatro adultos; los de las plazas traseras perciben la cercanía del techo, pero a cambio disponen de bastante sitio para hombros y piernas.
Dependiendo de la posición en la que se anclen los dos asientos posteriores deslizantes, el volumen del maletero oscila entre 205 y 305 litros. Como sucede con la autonomía, puede parecer una capacidad escasa, pero hay que tener en cuenta que el Twingo es un automóvil concebido para un uso cotidiano entre calles y no para viajar con maletas.
La puesta en escena es colorida y sencilla a la vez. El diseño juega con las tonalidades de la carrocería de puertas adentro, tiñendo molduras de contrapuertas, consola central y salpicadero. Preside este una pantalla táctil flotante de 10 pulgadas destinada al sistema multimedia, más o menos completo dependiendo del acabado.
Un coche simpático con mucha calle por delante
La motorización elegida para el Twingo E-Tech se ajusta bien a ese destino callejero que Renault le reserva. Es un bloque eléctrico de 60 kW, potencia equivalente a 82 CV. Alimenta dicho impulsor una batería de 27,5 kWh. La alianza depara unas prestaciones razonables, suficientes para un modelo urbanita. Promete agilidad en las distancias cortas al progresar de 0 a 50 km/h en 3,8 segundos y de 0 a 100 km/h en 12,1 segundos, registros mejores que los de cualquier utilitario de combustión semejante; a juzgar por la velocidad punta que anuncia (130 km/h) también se defiende con decoro en trayectos por vías rápidas. Acredita 263 km de alcance máximo, autonomía menos limitante de lo que parece siempre que exista la posibilidad de recargarlo a menudo en casa.
El Twingo eléctrico se presenta como uno de esos coches que brindan lo mejor de sí en ciudad y cumplen en recorridos interurbanos poco exigentes. Recupera energía por medio del sistema de frenada regenerativa, que consiente graduar la intensidad de la retención al levantar el pie del acelerador; hay un nivel que permite prescindir a veces del freno, porque llega a detener el coche. El modelo también cuenta con un modo de conducción ECO que prolonga la duración de la batería limitando la entrega de potencia, la velocidad y la aportación del aire acondicionado.
La batería del Twingo se puede realimentar en tomas de corriente alterna a 6,6 kW, con lo que el abastecimiento completo comporta paradas de más de cuatro horas. El inconveniente que quizá represente tan prolongada inmovilización durante el día —lo ideal es afrontarla en horario y tarifa nocturnas— se resuelve adquiriendo el pack de carga avanzada que ofrece el fabricante (490 €). Esta opción permite utilizar estaciones de CA hasta 11 kW (necesita 2 horas y 35 minutos de conexión) y también de 50 kW de corriente continua (reduce así la espera a apenas media hora).
Ágil en las distancias cortas, equipa un motor de 60 kW/82 CV y una batería de 27,5 kWh para certificar hasta 263 km de autonomía
Renault oferta este modelo a partir de 17.463 €, sin matricular ni financiar; los beneficios del plan Auto+ pueden dejar el desembolso final por debajo de 13.000 €. El Twingo es un candidato a considerar por quien busque un modelo idóneo para iniciarse en la conducción eléctrica y para familias interesadas en hacerse con un coche auxiliar simpático y asequible.
Viajar a cielo abierto
La declinación menos práctica es quizá la más simpática y desenfadada del Renault 4 E-Tech. Se llama ‘Plein Sud’, cambia su techo rígido por una cubierta eléctrica de lona y ya se puede encargar en los concesionarios. Cuesta al menos 31.550 €, precio antes de promociones pero con el importe de las subvenciones públicas ya descontado. Todo un capricho.
La nueva interpretación rememora la que con el mismo nombre se hizo del R4 original. Prescinde de las barras del techo para adoptar una capota textil negra de 92 centímetros de largo y 80 de ancho. Una vez recogida, descubre la cabina para poder viajar al aire libre. Extendida recupera una habitabilidad semejante a la que ofrece la carrocería completa.
El fabricante señala que la cubierta garantiza, gracias a su forro, cualidades acústicas y de hermeticidad superiores sin comprometer el peso. Los elementos estructurales del techo están fabricados en plástico en vez de metal; la tela se pliega en tres secciones, al accionar un botón o dar una orden de voz. El reducido peso total fomenta una mayor eficiencia. El grosor de la tela propicia una buena acústica interior tanto con el techo cerrado como abierto, gracias a un deflector que se activa para reducir el ruido exterior mientras se circula.