La Fórmula 1 tiene este fin de semana su Gran Premio por excelencia. El circuito de Mónaco de 2026 marca un punto de inflexión anímico para Aston Martin con el esperado regreso de Adrian Newey al paddock. Tras una sonada ausencia que se prolongaba desde el tenso arranque de curso en Australia —donde el ingeniero británico no dudó en señalar a Honda por el rendimiento del AMR26—, el hombre al que se agarra toda la escudería británica, vuelve al asfalto.
Atrás quedan los intensos rumores sobre problemas de salud o estrés que la escudería atajó rápidamente, calificándolos de simples asuntos personales. Mike Krack, director de operaciones en pista, ha celebrado abiertamente esta reaparición, consciente de que los sabios consejos de Newey serán vitales en una carretera especial.
Conscientes de sus limitaciones actuales, en el garaje verde impera un enfoque basado en la más absoluta humildad. Krack ha querido restar presión a su estructura, marcando un objetivo realista: alcanzar la Q2 en Montecarlo.
Sin embargo, bajo la carrocería verde sí que asoman novedades. Shintaro Orihara, portavoz de Honda, ha confirmado que la fábrica de Sakura ha trabajado a destajo en el banco de pruebas para afinar la precisión en la entrega de par motor. Este ajuste milimétrico es crucial para mejorar la manejabilidad de un monoplaza que, además, arrastra serios fantasmas mecánicos.
Alonso es realista
Fernando Alonso conoce Mónaco a la perfección. Ganó allí en 2006 y 2007 y estuvo a punto de hacerlo en 2023. No obstante, sabe que conseguir puntos está muy difícil porque el equipo está ahora mismo en la parte baja de la parrilla. Meterse entre los diez primeros es casi imposible, ya que los equipos de arriba y otros rivales como Alpine van muy bien en este circuito.
Aunque el inicio de temporada está siendo muy complicado, Alonso confía plenamente en Newey. El coche sigue la forma habitual de trabajar del ingeniero británico: llevar el diseño aerodinámico al límite y luego hacer ajustes para que funcione. En Aston Martin tienen claro que pasar por estos problemas ahora es un paso necesario para dar un gran salto de calidad más adelante.
En un circuito como Mónaco, donde adelantar es casi imposible y la carrera se decide prácticamente en la clasificación del sábado, mantener la confianza en el plan de Newey es la clave para que el equipo logre mejorar.