Ignacio López Tamayo es licenciado en Administración y Dirección por la Universidad Comercial de Deusto y licenciado en Derecho. Abogado con 25 años de experiencia en el asesoramiento fiscal de empresas familiares y grupos internacionales, tanto en Euskadi como en territorio común. Un perfil de lo más interesante con el que podremos contar en esta cita que se celebrará este jueves bajo el título de “Euskadi Horizonte 2026: Ecosistema de ayudas a la empresa vasca” en el Palacio Euskalduna.
Durante su turno de palabra en esa mesa redonda Ignacio López nos detallará cómo en Euskadi contamos con una normativa tributaria especialmente atractiva para empresas e inversores, en la medida en que incorpora una serie de incentivos fiscales relevantes que, correctamente interpretados y aplicados, pueden contribuir de forma significativa a optimizar y mitigar la carga fiscal.
“Esta singularidad del sistema foral constituye, sin duda, una ventaja competitiva frente a otros territorios, al permitir diseñar estrategias fiscales más eficientes y adaptadas a las necesidades reales de cada proyecto empresarial”, matiza esta profesional.
Ahora bien, como él mismo recuerda, disponer de un marco normativo favorable no es, por sí solo, un elemento suficiente para atraer inversión. “Los inversores valoran de manera prioritaria la estabilidad normativa y la seguridad jurídica, aspectos que en muchos casos pesan incluso más que el propio nivel de tributación. De hecho, existen numerosas situaciones en las que un empresario está dispuesto a renunciar a un tipo impositivo más reducido si percibe que la jurisdicción en la que va a operar no ofrece la fiabilidad necesaria”, ejemplifica como adelanto a la cita de este jueves organizada por DEIA.
Un encuentro donde el socio del área legal y fiscal de PKF Attest también nos hablará de que la fiscalidad no es el único factor que las empresas tienen en cuenta a la hora de tomar decisiones, ya que hay otros elementos a considerar (profesionales cualificados, costes de implantación, infraestructuras, etc.). “Un ejemplo claro es el éxito que están teniendo los incentivos fiscales a la cultura como motor principal de una actividad que mueve grandes inversiones en el territorio. También resultan muy interesantes los incentivos al I+D y a actividades medioambientales” apunta.