Agustín Markaide es licenciado tanto en Derecho como en Ciencias Empresariales por la Universidad de Deusto. Ha desarrollado toda su trayectoria profesional en el mundo cooperativo y principalmente en Eroski donde ha desempeñado diversas responsabilidades en la alta dirección hasta asumir hace quince años la dirección general la cooperativa Eroski, sociedad matriz del Grupo.

Ha sido presidente de la misma y de la Fundación Eroski y desde hace casi tres años es vocal del Patronato de Oxfam Intermón. También es miembro del BBK Kuna Fundazioa.

Una sólida experiencia vital y profesional con la que tendremos la suerte de contar en el foro del próximo martes día 16 organizado a dos manos entre BBK Kuna y DEIA. Un espacio donde Agustín Markaide nos ofrecerá una visión estructural y comprometida sobre la alimentación en Bizkaia a través de su informe “Una alimentación segura y sostenible para Bizkaia”. Su análisis permite situar los retos del sector más allá del consumo individual, abordando la cadena alimentaria en su conjunto y el papel de cada eslabón para garantizar un sistema resiliente y sostenible.

En este sentido, destacará el debilitamiento progresivo del primer sector, caracterizado por el abandono de explotaciones, la falta de relevo generacional y la dificultad de adaptación a las nuevas exigencias normativas y de mercado. 

“A pesar de que el sector apenas representa el 1,5% del PIB industrial de Euskadi, su importancia trasciende lo económico, pues configura gran parte del territorio, el paisaje y la cultura local. Su desaparición tendría costes culturales y sociales muy superiores al mero impacto financiero”, señala este profesional con años de experiencia en todo lo relativo a la alimentación.

La industria de transformación alimentaria, a su juicio, también se encuentra vulnerable, dependiendo en muchos casos de materias primas externas y márgenes reducidos. Esto plantea un interrogante clave: ¿Cómo sostener una industria de valor si su base productiva es frágil?

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“En este contexto, la distribución emerge como un actor estratégico por su cercanía al consumidor y su capacidad de influir en hábitos de compra hacia opciones más sostenibles o saludables. Sin embargo, su capacidad de cambio es limitada si no cuenta con apoyo normativo o estructuras de mercado que faciliten la adopción generalizada”, enfatiza.

Su propuesta final es clara: repensar la alimentación desde la colaboración entre agentes, superar la fragmentación de la cadena, promover políticas públicas inteligentes y generar una implicación activa de todos los actores para el futuro de Bizkaia en clave de alimentación.