Udapa cumple más de tres décadas demostrando que otro modelo cooperativo es posible. Nacida en 1993 para devolver la rentabilidad al cultivo de la patata alavesa, la cooperativa ha evolucionado hasta convertirse en un proyecto empresarial singular que integra producción, transformación, comercialización e innovación. Naiara López de Uralde, responsable de marketing de la cooperativa, reivindica un modelo basado en la reinversión, la economía social y la apuesta constante por el futuro del sector agroalimentario.
Cuando se habla de Udapa, mucha gente piensa en una cooperativa agraria, pero ¿qué creéis que os diferencia de una cooperativa tradicional?
Nos gusta decir que Udapa es un proyecto cooperativo singular debido a su composición, ya que es una cooperativa de segundo grado compuesta por otras tres cooperativas de primer grado: una cooperativa de productores agrarios, otra cooperativa de trabajo asociado, y otra cooperativa de crédito. Como varios productores de patata están agrupados dentro de Udapa, la gente tiende a pensar que somos una cooperativa agraria al uso, pero lo cierto es que el tener tanta diversidad profesional dentro de la propia composición nos ayuda a controlar todo el proceso productivo, de envasado y de comercialización de la patata. Además, siempre tenemos muy presente la visión empresarial para que este proyecto pueda seguir creciendo, por eso ponemos al cliente y a sus necesidades en el centro, y nos apoyamos constantemente en la innovación. Así, gracias a que no somos una cooperativa tradicional, nos hemos convertido en un proyecto referente para el sector.
¿Cuáles son las ventajas que obtiene un agricultor por ser socio?
En Udapa firmamos contratos con todos nuestros proveedores de patata para que ellos tengan asegurado el rendimiento de sus cosechas y la recogida de todo el producto que cosechan. A nuestros socios y colaboradores, además, les proporcionamos un acompañamiento continuo durante todo el proceso de producción, elaboramos junto a ellos un plan de siembra acorde a sus posibilidades, y les suministramos semilla certificada de las variedades más demandadas en el mercado. Del mismo modo, recientemente hemos adquirido nueva maquinaria agrícola de última generación para ayudarles en los momentos más álgidos de la producción, como son la siembra y la cosecha. Gracias a estas medidas, hemos conseguido que jóvenes agricultores le den una oportunidad al cultivo de la patata y comiencen a colaborar con Udapa.
¿Qué papel juega Udapa en la vida social, cultural y deportiva de Álava y Euskadi?
Como empresa de la economía social que somos, siempre hemos tenido muy en cuenta todo lo que pasa en nuestro entorno más inmediato, así que cada vez son más los eventos culturales, gastronómicos, solidarios y deportivos con los que colaboramos. Una parte de los beneficios que consigue la cooperativa se reparten entre la sociedad en general, así que nos gusta estar presentes en acciones que impulsen el uso del euskera, que dinamicen nuestras zonas rurales, que ensalcen el consumo de la patata de Álava y la gastronomía en general, que apoyen a los deportes minoritarios, o que promuevan la igualdad entre hombres y mujeres.
"Udapa se ha convertido en un proyecto próspero y de mucho futuro"
¿Por qué habéis apostado por reinvertir los excedentes en el propio proyecto en vez de repartirlos entre los socios?
Desde su creación en el año 1993, las personas que fundaron Udapa tenían muy claro que este proyecto había nacido para persistir en el tiempo, por lo que la cooperativa está abocada a reinventarse una y otra vez según vayan cambiando las tendencias en el mercado. Y para ello necesita disponer de músculo financiero propio, que le permita realizar grandes inversiones y poner en marcha nuevos proyectos de éxito que tengan una influencia positiva en la sociedad. Y eso fue precisamente lo que hicimos hace 10 años con la creación de nuestra cooperativa asociada Paturpat, la cual, hoy en día, emplea a cerca de 80 personas.
“Crecemos cultivando la innovación” dice vuestro lema. ¿Es tan importante en el sector?
La innovación forma parte del carácter de Udapa. Aunque los inicios no fueron nada fáciles debido al contexto en el que nació, en la actualidad la cooperativa se ha convertido en un proyecto próspero y de mucho futuro, y eso en parte es, sin olvidar el esfuerzo y compromiso de sus socios y trabajadores, porque siempre ha avanzado de la mano de la innovación. Este proyecto cooperativo se constituyó en el momento en que la patata de Álava había perdido gran parte de su rentabilidad, y en consecuencia, la confianza de los productores, por lo que su principal propósito fue el de innovar, mejorar y profesionalizar los procesos de producción, manejo y comercialización de las patatas en fresco. Hoy, más de tres décadas después, seguimos adelante con el mismo propósito e ilusión, practicando la innovación tanto en el campo, en nuestras plantas de envasado y transformado, como en el desarrollo de nuestros propios productos.
Habéis incorporado nueva maquinaria agrícola y estáis construyendo una nueva planta para la patata de siembra. ¿Qué la hace tan especial?
Hemos adquirido una parcela de 22.500 metros cuadrados para edificar un centro de recepción, selección y conservación de patata de siembra certificada. La nueva planta tendrá capacidad para albergar 9.500 toneladas, y estará equipada con tecnología óptica de calibrado y sistemas de refrigeración eficientes. Si todo va según lo estimado, la previsión es que las nuevas instalaciones estén operativas antes de que concluya este 2026. Esta nueva planta está llamada a convertirse en todo un referente dentro del sector, ya que hasta el momento no hay una instalación similar en todo el Estado que proporcione el especial y delicado cuidado que una patata de siembra necesita.
"Nuestra cooperativa asociada Paturpat da una segunda vida a esas patatas que, por su aspecto físico, no podían llegar a los lineales de los supermercados"
¿Cómo surgió la idea de Paturpat y qué resultados está dando?
La idea de crear Paturpat surgió hace más de una década cuando nos dimos cuenta de que el contexto del mercado estaba cambiando. Y es que cada vez era mayor la exigencia por la calidad del producto debido a que las y los consumidores solo querían patatas que fueran bonitas estéticamente, por lo que cada vez era mayor el volumen de patata rechazada que teníamos. Pronto nos dimos cuenta de que debíamos buscar una solución para evitar tal desperdicio, por lo que iniciamos una intensa labor de investigación junto a centros tecnológicos de referencia en el sector agroalimentario. Y es así como optamos por crear nuestra cooperativa asociada Paturpat, para darles una segunda vida a esas patatas que, por su aspecto físico, no podían llegar a los lineales de los supermercados. Al trabajar con un producto totalmente innovador, los inicios de este nuevo proyecto tampoco fueron nada fáciles, pero por fortuna, hoy, una década después, podemos decir que Paturpat, con un catálogo de más de 35 referencias diferentes, se ha convertido en una empresa referente dentro del mercado de la patata transformada.