La gravedad de las consecuencias económicas que la guerra desatada tras el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán ha provocado ya y, especialmente, de las que quedan aún por llegar están haciendo moverse a todos los países tanto de puertas hacia dentro como de cara al exterior. El encarecimiento de los combustibles fósiles por el bloqueo al que está sometido el estrecho de Ormuz ha desatado todas las alarmas y en el seno de la Unión Europea se buscan ya medidas colectivas que tengan un mayor efecto en el objetivo de acotar lo máximo posible los efectos de la crisis. Es lo que han hecho España, Alemania, Italia, Austria y Portugal, cinco de los 27 estados de la alianza, que han solicitado a la Comisión Europea (CE), a través de sus respectivos ministros de Economía, la creación de un nuevo impuesto sobre los beneficios de las empresas energéticas generados a raíz del conflicto bélico en Oriente Próximo.
El vicepresidente primero español y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, revelaba a través de un mensaje en X que él y sus homólogos alemán, italiano, austriaco y portugués han enviado una carta a la CE pidiendo el establecimiento de esta nueva tasa. "Los ministros Markus Marterbauer (Austria), Joaquim Miranda Sarmento (Portugal), Lars Klingbeil (Alemania), Giancarlo Giorgetti (Italia) y yo pedimos a la Comisión Europea explorar un instrumento de solidaridad temporal para que las empresas energéticas contribuyan con los beneficios extraordinarios obtenidos durante la guerra y alivien la carga sobre los consumidores y contribuyentes", publicó el nuevo segundo de a bordo del gabinete presidido por Pedro Sánchez.
Distribución equitativa
Los responsables de Economía de estos cinco países buscan mitigar el impacto económico del encarecimiento de los precios del petróleo. Además, insisten en que su objetivo es impedir que el coste de la crisis energética recaiga exclusivamente en "los consumidores y frenar la inflación, sin sobrecargar los presupuestos públicos". "El conflicto en Oriente Medio ha provocado un aumento de los precios del petróleo, lo que supone una carga considerable para la economía europea y para los ciudadanos europeos. Es importante que esta carga se distribuya de manera equitativa", subrayan en el documento.
"En la reunión del Eurogrupo del 27 de marzo de 2026, defendimos y apoyamos medidas para gravar los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas. Un instrumento similar ya se introdujo en 2022 mediante una contribución solidaria temporal establecida por el Reglamento (UE) 2022/1854, de 6 de octubre de 2022, relativo a una intervención de emergencia para abordar los altos precios de la energía", recuerda, en referencia a las consecuencias de la guerra entre Rusia y Ucrania, la carta firmada por los titulares de la cartera de Economía de los cinco estados miembros de la UE.
Ante el actual contexto de volatilidad del mercado y las restricciones fiscales, los cinco ministros manifiestan que la Comisión Europea "debería desarrollar con rapidez un instrumento de contribución similar a escala de la UE, con una sólida base jurídica (y sin perjuicio de todos los demás esfuerzos y medidas adoptados por los Estados miembros para abordar los altos precios de la energía)".
Unidad política
En el texto, los ministros subrayan la necesidad de enviar un mensaje de unidad política frente a las consecuencias de la guerra. De hecho, señalan que una solución europea de este tipo serviría de señal para los ciudadanos de "nuestros Estados miembros y para la economía en general, demostrando unidad y capacidad de actuación" dentro de la Unión Europea.
Por último, en la misiva, dirigida al comisario europeo de Clima, Neutralidad Climática y Crecimiento Limpio, Wopke Hoekstra, se felicitan de que desde la CE abordarán esta medida con la mayor celeridad posible. "Nos complace que la Comisión Europea haya prometido examinar rápidamente la cuestión", indican.