La ola de calor que ha azotado la península a lo largo de este mes de agosto, que ha tenido en los incendios su efecto más catastrófico, también tendrá sus consecuencias en la factura de la luz de los hogares, aunque dependiendo de quien haga el análisis el impacto va a ser distinto. Mientras los expertos en el mercado eléctrico pronostican aumentos en la factura, el Gobierno -en un movimiento inusual- se ha apresurado a señalar que el agosto que se cierra hoy va a ser el más barato desde 2020.
El comparador digital de servicios de energía Selectra ha estimado un aumento medio de 18 euros adicionales en la factura regulada (PVPC), mientras que para el mercado libre el coste extra ronda los 12 euros, según la tarifa contratada. Es tradicional que el verano empuje al alza la factura de la electricidad por el crecimiento de la demanda de energía. Así, según los informes de Grupo ASE, una empresa de ingeniería energética con sede en Bilbao, el precio de la electricidad creció casi un 30% en junio debido a que la ola de calor que se registró a finales de ese mes hizo aumentar la demanda de electricidad -sobre todo en los hogares- en un 10,5% en todo el Estado. El calor extremo vivido multiplica la demanda de electricidad y presiona el sistema eléctrico, lo que repercute en precios más altos. “La relación entre calor y consumo eléctrico es directa: los meses de mayor demanda en España son julio y agosto por las altas temperaturas, y diciembre y enero por el frío”, explica en un comunicado Selectra.
El ‘modo reforzado’ implantado tras el apagón, otro coste
A raíz del apagón registrado el pasado 28 de abril el debate sobre la capacidad del sistema eléctrico para absorber la producción de las energías renovables. Esa deficiencia ha provocado que haya tenido que recurrirse en mayor medida al gas para asegurar el suministro y evitar que se repita lo sucedido. Además, se introdujo, por parte de Red Eléctrica, el denominado ‘modo reforzado’, una especie de garantía de todo el entramado de generación y distribución. Como cualquier servicio de ajuste o restricción técnica, el coste del ‘modo reforzado’ se repercute sobre los consumidores eléctricos, según el diseño del mercado, aunque representa solo una fracción pequeña del total de los servicios de ajuste.
Este modo reforzado, subrayaron esta semana desde el Ministerio de Transición Ecológica, desaparecerá totalmente cuando Red Eléctrica disponga de más tecnologías que aporten control de tensión y se reduzca la necesidad de emplear tecnologías más caras, de acuerdo con la normativa elaborada por la CNMC. No obstante, afecta solamente a los consumidores de la tarifa regulada, ya que los consumidores en el mercado libre, con precio fijo de revisión anual, no deben notar su impacto.
En el caso de los consumidores en el PVPC, el Ministerio señaló que verán el modo reforzado compensado “por el bajo coste de la energía y porque parte de su precio ya toma otras referencias, por las medidas para reducir la volatilidad durante la crisis de precios de la guerra de Ucrania”. Sin ese seguro transitorio actual, “la luz podría ser un poco más barata, pero en ningún caso está disparando la factura ni lo va a hacer”, advirtieron fuentes del Ministerio.
La principal razón hay que encontrarla en el uso de aparatos de aire acondicionado, que pueden llegar a consumir un kilovatio hora. “Usarlo en las horas de mayor calor -entre las 17 y las 19 horas- supone unos 4 kilovatios diarios adicionales, que multiplicados por los 18 días de ola de calor se traducen en esos 18 euros extra en la factura media”, subraya el comparador digital. Lo que parece claro es que la climatología está aumentando su influencia directa sobre el mercado eléctrico, de manera que las olas de calor acentúan la volatilidad de los precios.
La clave de lo que aparezca reflejado finalmente en la factura dependerá mucho del balance final de la aportación al mix energético de las renovables (eólica y fotovoltaica) y de los ciclos combinados de gas. Cuanto mayor sea la participación útil de las renovables, más moderada será la factura. Por contra, si la entrada de gas para producir electricidad crece, eso significará que la factura se encarecerá. Eso es lo que ocurrió en el recibo de julio, ya que el sistema estaba “sin capacidad suficiente para atender la demanda eléctrica con generación eólica e hidráulica y recurrió a los ciclos combinados de gas, cuyos costes de producción son mucho más elevados”, subraya el Grupo ASE en una nota. En cualquier caso, es frecuente que en verano la capacidad de la eólica y la hidráulica sean menores que en otras épocas del año.
Por su parte, el Gobierno ha indicado que el megavatio se ha pagado de media durante todo agosto a 68,45 euros, frente a los 91,05 euros del mismo mes del año pasado, un período en el que el mayor precio del gas natural aumentó los costes. No obstante, este ascenso no ha ocurrido este verano, pues a pesar del alza en la demanda eléctrica, la fotovoltaica y la eólica han contado con una gran presencia dentro del mix energético, según el Ejecutivo.