La venta de Alfa aboca a su desmantelamiento

18.07.2021 | 00:14
Un trabajador de Alfa suelda una pieza en una imagen de archivo. Foto: D. de Haro

La compra de la empresa eibarresa por un grupo chino pone fin a un siglo de diversas actividades productivas

ALFA Hogar, dedicada a la fabricación de máquinas de coser, ha sido vendida a la compañía Poessa en una operación que desmantela un consorcio empresarial con un gran arraigo en Eibar y que dio empleo hasta a 1.600 trabajadores. Integrado en sus buenos momentos por trece firmas.

El comprador de Alfa Hogar, que adquirió la que fuera insignia del grupo vasco el pasado mes de junio, tiene en China una fábrica y un centro logístico en el que almacena artículos relacionados con la papelería y la pequeña electrónica que posteriormente distribuye entre sus clientes. En Euskadi, su oficina central se encuentra en Basauri y dispone de un almacén logístico en la localidad alavesa de Nanclares de Oca.

The Paper Office Equipment Spain SA se ha hecho así con una firma que en el último lustro se reinventó para afrontar una situación adversa provocada, de un lado, por los cambios de hábitos de jóvenes que ya no usaban máquinas de coser y, de otro, por la obligación de abonar su deuda derivada de la salida del concurso de acreedores en el que había incurrido el Grupo Alfa, con una actividad diversificada.

Los resultados se visibilizaron el ejercicio pasado, cuando la firma facturó el doble que en el anterior 2019. Con un capital social de 1,5 millones y una plantilla de 18 personas, Alfa Hogar tiene hoy como administrador único a Li Chou Chih Hsieh.

Esta venta pone la puntilla al Grupo Alfa, al dejarlo reducido a su mínima expresión con una única firma actualmente en funcionamiento que lleva en su nombre una marca histórica en Eibar. Se trata de Mim Tech Alfa que, fundada en 2004, se ha especializado en el moldeo por inyección de polvos metálicos o cerámicos.

Es el vestigio de un fuerte grupo con gran arraigo en Eibar y empresas que eran gestionadas por la sociedad de carteras Alfalan, en la actualidad en propiedad de Ion Ander Buenetxea y Jorge Aguirrebeña aunque el impulsor de este conglomerado empresarial fue Enrique Treviño, quien logró salvarlo de un futuro incierto.

El Grupo Alfa cumplió el pasado año 100 años de trayectoria sin muchos motivos para celebrar. La histórica firma, asociada en la década de los 20 del siglo pasado con el próspero devenir de Eibar, fue un referente en la fabricación de armas primero, y en la de máquinas de coser después, que durante muchos años creó riqueza en el entorno además de promocionar la vida social y deportiva de la comarca a través de diversos patrocinios.

En los años 90 sufrió una dura crisis que le hizo replantearse su trayectoria con un plan de revitalización que le llevó a un intenso proceso de diversificación de negocios. Las máquinas de coser dejaron espacio a otras actividades relacionadas con sectores en auge, como la automoción, la aeronáutica o la microfusión de acero y aluminio, en lo que supuso la salvación del grupo empresarial.

Resurgido de sus cenizas, el Grupo Alfa emprendió una época próspera que finalizó en 2012 con la presentación de un concurso de acreedores que representó el primer paso hacia un final culminado en junio de este año con la venta de Alfa Hogar a una compañía china.

La primera de las empresas del grupo en caer fue Alfa Arte, que en 2013 entró en proceso de liquidación. Sus doce trabajadores decidieron continuar y crearon una sociedad anónima laboral que hoy en día tiene continuidad.

La siguiente pérdida en el grupo empresarial se produjo a finales de 2014 con la venta de Industrias Gol a una compañía coreana. Esta adquisición no solo implicó a la empresa de Alfa especializada en estampaciones en frío, sino que también supuso la caída de Rumagol, la planta que el grupo empresarial inauguró en Rumanía con el objetivo de entrar en mercados internacionales. También supuso un duro golpe para Dinalot en Abadiño, actualmente extinguida, con la consiguiente desaparición de puestos de trabajo.

Tras la venta de estas dos empresas llegó el turno de Industrias Mallabia ubicada en la localidad vizcaina del mismo nombre en 2017, que destruyó 90 empleos.

Fabricante de armas en sus inicios y marca reconocida de máquinas de coser, la histórica compañía no ha superado la quiebra

noticias de deia