Entrenador de Santurtzi

Iker Zabala: “Santurtzi va a ser un club con poderío para ganar en cualquier momento”

Iker Zabala (Bermeo, 1979) analiza la victoria lograda por Santurtzi en el Campeonato de España y da especial importancia al consolidado bloque que forma la plantilla

09.02.2020 | 11:39
Iker Zabala

Iker Zabala analiza la victoria lograda por Santurtzi y da especial importancia a la plantilla

Bilbao - Tres años han sido suficientes para pasar del fondo de la ARC-1 a la cima del remo. Santurtzi venció el domingo en el Campeonato de España de Traineras y puso la guinda a una gran progresión. El proyecto liderado por Iker Zabala no deja de crecer y esta temporada ya saben lo que es ganar dos banderas de la Eusko Label Liga y el Estatal. Santurtzi disfruta del éxito y no quiere bajarse de este lugar privilegiado.

¿Cómo vivieron el fin de semana del Campeonato de España?

-Ha sido un fin de semana bonito. No teníamos regata de ACT y desde el Campeonato de Euskadi tenía decidido que si entrábamos entre los tres primeros, íbamos a participar. Fue un acierto total. En vez de tener un entrenamiento sin saber qué hacer o metiéndonos unas palizas terribles, fuimos allí y competimos todos, exceptuando el patrón, puesto que por normativa no pude hacer el cambio. Por ello, todos han sido partícipes de este éxito.

¿Qué sintieron al proclamarse campeones de España?

-Satisfacción. Nos lo tomamos como una bandera más. Recuerdo la primera bandera de la ACT, la que logramos en Lekeitio, y nos hizo especial ilusión. No le damos un valor mayor que a una bandera de la ACT, pero en el palmarés ahí estará y era una competición que Santurtzi llevaba 34 años sin conseguir. Así, 34 años después, en el mismo lugar, repetimos la historia y se palpa en el club y en el pueblo mucha ilusión. Estamos generando expectativas y eso es bueno para todos.

El rendimiento deportivo le tuvo que dejar satisfecho.

-Así es. El sábado hicimos 19:51 sin ir exprimidos del todo; al día siguiente, cambiando a seis hombres, ya nos tuvimos que exprimir y logramos un 19:36. Eso indica que hay 19 remeros de gran nivel y para llegar a esto se ha trabajado muchísimo durante el invierno. La gente cree que consiste en fichar a veinte remeros y que funcionen, pero no es así. Hay que ensamblar las piezas. La pena es que el día de la final únicamente pueden remar trece, porque se ha visto que puedo poner a los otros siete y el rendimiento del bote no cambia.

¿Le sorprendió el nivel dado en Moaña?

-Esperábamos dar un grandísimo rendimiento y así fue. Tampoco fue coser y cantar, porque durante el primer largo tuvimos a Zierbena cerca y en el minuto cinco estaban a dos segundos. En el segundo largo nos empezamos a marchar y tuvimos una renta de ocho segundos. No era una renta definitiva, pero ver que el rival no nos quitaba nada era buena señal. A partir de ahí, nos limitamos a disfrutar. Claramente, no fuimos relajados, pero el sufrimiento no es el mismo cuando vas delante y cuando vas detrás. Hicimos dos largos a placer y estoy convencido de que si hubiésemos tenido que apretar, lo habríamos hecho.

Este Campeonato de España estuvo marcado por las renuncias...

-Llevamos ya varios años con el tema de las renuncias. Cuando el campeonato es aquí, los gallegos renuncian; cuando es en Galicia, somos los vascos los que renunciamos. Lo que no puedo consentir es que la gente hable de un campeonato descafeinado o devaluado, porque al final el campeón hizo 19:36. Eso quiere decir que el campeón rindió a un grandísimo nivel y los adversarios, también. Ya se ha visto que tanto Zierbena como Donostiarra son capaces de ganar banderas de ACT. Los campeones autonómicos que han decidido no ir tendrán sus razones, que son respetables, pero creo que tenemos que tirar el balón más alto y pedir cuentas y razones a la federación. No se puede consentir que las mejores embarcaciones, las que se han ganado el derecho en sus campeonatos autonómicos, no participen. Esto viene de años atrás y al final los remeros nos tendremos que plantar y poner los puntos sobre las íes, porque desde la federación no tienen ninguna intención de arreglarlo.

¿Imaginaba esto al comienzo de la temporada?

-Esto no es fruto de la casualidad. Es algo que se va mamando en invierno. En los descensos veíamos que íbamos a ser un bote competitivo, pero siempre queda la duda de qué ocurrirá en verano. Sabíamos nuestro camino, pero no el que estaban haciendo los rivales. Todo se confirmó en verano cuando estábamos codeándonos con los mejores. No nos consideramos el rival a batir ni mucho menos, pero sí un rival duro. Ahora que vienen las regatas más duras, Santurtzi va a ser un club con poderío para ganar en cualquier momento. Eso te da una satisfacción terrible y sientes que estás sacando todo el jugo. Eso es lo mejor para un entrenador. Independientemente de ganar o no, tengo la sensación de que todavía nos falta una vuelta de tuerca más, pero la maquinaria empieza a funcionar correctamente.

¿Dónde está la clave para que se dé este buen Santurtzi?

-En el bloque. En un deporte como el nuestro tienes que hacer que el remero más débil sea lo más fuerte posible y está visto que, a día de hoy, Santurtzi tiene un bloque grandísimo. Aparte de los trece que compiten, los que se quedan fuera son grandísimos remeros. Esa es la clave este año, que hasta el último eslabón de la cadena aún sigue siendo fuerte. En el último mes hemos cogido una estabilidad bonita y estamos compenetrados como equipo. Al final, el que no rema está forzando al que sí lo hace a que reme más fuerte, porque si no, tiene el riesgo de quedarse sin puesto.

Una combinación entre los remeros consagrados y los de casa.

-Mucho se está hablando de los fichajes, pero quiero recalcar que cuando llegué ya me encontré a grandísimos remeros y eran de la casa. Lo ideal sería que fueran todos del pueblo y ganar con solo gente de la casa. Eso en el mundo moderno del remo es prácticamente imposible y lo que intentamos fue traer, dentro de nuestras posibilidades, a la gente con la mayor calidad posible. Aparte de ser grandísimos remeros, tienen una calidad humana importante y por eso les aceptamos muy bien y nos dieron ese plus de calidad. Ese salto no solo es por la gente que vino de fuera, sino que es un cómputo de todo.

¿Qué objetivos se marca ahora de cara al final de temporada?

-Queremos seguir con la línea del último mes. Vemos a Santurtzi estabilizado en las primeras posiciones. Estamos cerca de las banderas, aunque siempre por una cosa u otra no cuaja, ya que es muy difícil ganar en la ACT. Vienen regatas como Ondarroa, Hondarribia, Zarautz, la clasificatoria de La Concha?

¿Qué piensa al hablar de esto, teniendo en cuenta que Santurtzi estaba hace nada en los últimos puestos de la ARC-1?

-Una quimera. Si tiramos tres años para atrás y nos dicen que estaríamos ganando un Campeonato de España y dos banderas de la ACT, pensaríamos que no puede ser, que es un sueño y algo muy difícil. Yo mismo he dicho que es un trabajo muy largo el que hay que seguir y que, para llegar a lo más alto, no basta con dos o tres años. Al final, me tengo que comer mis palabras. Aunque esto no es fruto de la casualidad. Hay mucho trabajo detrás bien hecho y por muchas personas. Cada una ha puesto su granito de arena para que el proyecto de la Sotera esté lo más alto posible. Ahora hay que mantenerlo, porque es fácil que se derrumbe. Pero si hay buenas personas detrás que los sustenten, veo este proyecto a medio y largo plazo.

¿Su ambición le hace querer más?

-Sí, pero es muy difícil. Ahora lo más complicado es mantenernos. Lo más fácil, entre comillas, era llegar hasta aquí; sin embargo, para ello ha habido mucha tensión y horas de trabajo. Hay veces que hay gente que no soporta esa tensión. Esperemos que ahora quitemos esa presión a los chavales y que disfruten. Pueden ganar o no, pero lo que tienen que hacer es disfrutar de estar ahí arriba con los gallos. Tenemos que hacerles ver que son uno más en el corral.