AIMAR OLAIZOLA se despide de los frontones

Aimar ya es leyenda

Olaizola II deja los frontones con triunfo en un día soñado en Goizueta rodeado de su gente, que le brindó un precioso homenaje para poner fin a 23 años en la élite de la pelota

14.11.2021 | 00:28
Un amigo que participó en la Zahagi dantza le coloca la txapela a Aimar Olaizola. Justo después, el ya expelotari se animó a bailar con ellos. Reportaje fotográfico: Patxi Cascante

Olaizola II-Imaz22

Jaka-Aretxabaleta14

Duración 52 minutos.

Saques Ninguno de Olaizola y 1 de Jaka.

Tantos en juego 9 de Olaizola, 8 de Jaka, y 1 de Imaz.

Errores 2 de Olaizola, 4 de Jaka, 4 de Imaz y 5 de Aretxabaleta.

Marcador 0-1, 1-1, 1-2, 2-2, 5-2, 5-3, 6-4, 9-4, 9-7, 12-17, 12-8, 15-8, 15-9, 16-9, 16-10, 17-10, 17-11, 20-11, 20-12, 20-14, 22-14.

Incidencias Festival de despedida de Aimar Olaizola celebrado en el frontón del colegio Andrés Narbarte de Goizueta ante unos 800 espectadores. En el prime partido, Salaberria-Erasun ganaron 18-10 a Zubizarreta III-Elizegi.

El adiós perfecto. Aimar Olaizola dijo agur como pelotari. En el día de su 42º cumpleaños se despidió de la pelota como pocos tendrán la oportunidad de hacerlo. A lo grande. Rodeado de los suyos. Ganó con Imaz frente a Jaka-Aretxabaleta, que fue lo de menos. El gancho con el colocó el 22-14 cerró una etapa histórica de un manista de época.

Goizueta se volcó para rendirle un precioso homenaje a su campeón. El frontón del colegio Andrés Narbarte de la localidad, cubierto pero con el lateral abierto, se pintó y arregló para la ocasión, que lo merecía. La gente disfrutó en el patio del colegio como si fueran niños. Era una fiesta.

Hacía frío, pero nada comparado con el calor que le brindaron a Aimar los casi 800 espectadores que abarrotaron las gradas. Para entender mejor la dimensión del acontecimiento y lo que movilizó la figura de Olaizola II: Goizueta tiene 689 habitantes.

Era el día de Aimar. Aunque otro que disfrutó fue Iker Salaberria, delantero de Goizueta, que ganó el primer partido del festival ante sus vecinos. Mientras tanto, el de Baiko se asomaba en el vestuario. 23 años en la élite y se puso los tacos por última vez en el colegio. Una vuelta a donde empezó, pero convertido en leyenda.

La primera ovación llegó cuando pisó la cancha para calentar. Las gradas ya estaban llenas y los cánticos comenzaban a aflorar. A pesar del frío y la humedad, se vieron camisetas de Olaizola II. Todas rojas, la de campeón. Los niños y niñas de la escuela del Umore Ona aguardaban de blanco con foto de Aimar en la mano soñando con estar ahí algún día. Entre los asistentes, la primera fila estaba copada por la gente de Aimar: su hermano Asier, su mujer Olaia y sus hijos Irai, Joan, Mara y Ziara y su madre María Jesús, entre otros muchos. Gran parte de la plantilla de Baiko estuvo en el encuentro, también los navarros de Aspe Peio Etxeberria y Zabaleta. Y tampoco se lo quiso perder otra leyenda como Irujo. Los cuatro pelotaris hicieron el paseo entre aplausos. Los aficionados, antes del primer tanto, cantaron el Zorionak Zuri al cumpleañero. Una cuadrilla de jóvenes alegres no paró de brindarle cánticos: "Aimar, Aimar, Aimar Olaizola". También se acordaron de Unai Laso, que hoy disputa la final del Cuatro y Medio, competición fetiche de Aimar.

Alguno se arrancaba con el Todos queremos más, pero tras 8.252 días como profesional y 1.321 partidos después, Aimar ya ha tenido suficiente. El goizuetarra dejó tantos para el disfrute de los presentes, como el 16-9 con la victoria ya encarrilada.

Con el cartón 21 y Olaizola II a punto de hacer su último saque, el público ubicado en el rebote se puso en pie y el resto de asistentes le imitó para seguir el tanto. Medio minuto después, Aimar conectó uno de sus ganchos perfectos y se desató la locura y la gran ovación.

Y llegó el homenaje. Los chavales del club le hicieron el pasillo al tiempo que el coro de la sociedad Umore Ona cantaba y un grupo de chicas bailaba el aurresku. Por la cancha desfilaron joaldunak, autoridades, amigos y familiares que le entregaron varios cuadros con fotos, flores, una placa, una makila y una txapela emotiva de manos de sus hijos. Bajaron las luces y se proyectó un bertso dedicado a Aimar, que cantó todo el frontón y al que siguió un vídeo con momentos de su vida.

Cuando acabó, Aimar agradeció todo el cariño recibido y se acordó de su amigo Josu Apezetxea, fallecido recientemente. Dos horas después de haber saltado al frontón, terminó todo. Los más pequeños saltaron para hacerse una foto con el ídolo de Goizueta. En ese momento, Aimar dejó de ser jugador para pasar a ser una leyenda.

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