¿Se puede jugar al rugby sin melés?

08.06.2020 | 01:03
Imagen de un encuentro disputado entre Sudáfrica e Inglaterra.

Las diez normas propuestas por la Federación Internacional para reducir el contacto entre jugadores abre un debate sobre cómo debe ser este deporte tras la pandemia

Primero, el covid-19 paralizó el deporte. Después, lo cambió. La distancia social y las medidas higiénicas se instalaron en la vuelta a los entrenamientos. La nueva normalidad. Pero existe un deporte cuya seña de identidad es el contacto, cuyo pilar es el equipo y cuya práctica ya centenaria está basada en la acumulación de muchos jugadores en un espacio del campo muy reducido. Por eso, en una hipotética desescalada deportiva, el rugby sería el último en regresar a la competición. Así, para evitar nefastas consecuencias, la Federación Internacional, la World Rugby, presentó la semana pasada una propuesta con diez nuevas normas cuyo objetivo es reducir el riesgo de contagio por la transmisión de sudor y saliva. Evitar la repetición de melés, reducir la lucha en el ruck, rebajar la zona de placaje hasta la cintura y prohibir la incorporación a un maul de jugadores que no estuvieran en él desde el principio son algunas de estas propuestas. El objetivo está claro: disminuir el contacto. Sin embargo, son muchas las Federaciones –como la inglesa, la galesa o la neozelandesa– que ya han anunciado su rechazo a estos cambios al entender que van contra la naturaleza de su deporte. La Española, por su parte, se mantiene a la espera; pero en el rugby vasco el debate ya está servido.

"Discrepo completamente con las propuestas. Eso de que solo haya una melé... una de las cosas más bonitas que tiene el rugby son las melés y si las quitamos, estamos perdiendo el rugby. Este es un deporte de contacto, de placajes... Y es muy fácil eliminarlos sobre el papel, pero a la hora de jugar no sería tan sencillo", explica Eduardo Maidagan, entrenador del Gernika Rugby. Por eso, al técnico basurde le complace que las grandes competiciones hayan anunciado ya que "directamente no van a acatar estas nuevas propuestas por la World Rugby": "Son normas hechas a priori para que haya menos contacto, pero es que están en contra del rugby. Se intenta que cada día haya más seguridad, más espectáculo para atraer a más gente, pero estamos en un momento crítico a nivel mundial y estas normas son un poco agresivas".

De hecho, Maidagan reitera que teóricamente este nuevo reglamento está bien pensado, pero "será muy difícil de aplicar": "Son normas complicadas de evaluar a nivel de árbitros, que tienen que tomar decisiones rápidas. Por no hablar de las categorías inferiores y que cuanto más abajo juegues, más difícil será porque, por ejemplo, las Ligas en España se juegan solo con un colegiado". Con todo, el míster del Gernika asume que si la Federación estatal asume la nueva normativa, no quedará más remedio que "acatar".

Por otro lado, Beñat Lavín, director deportivo del Universitario Bilbao Rugby, se toma estas diez nuevas recomendaciones como un remedio para que el oval vuelva al ruedo: "Si la normativa ha sido valorada y estudiada por expertos, y se prueba que consigue reducir los minutos de contacto entre los jugadores pues es maravilloso para el rugby. Porque la otra solución es que directamente no haya rugby".

Sin embargo, Lavín no ve tan claro que dichas recomendaciones se vayan a implantar drásticamente en las competiciones estatales, sino que considera que su imposición dependerá de "la evolución de la pandemia": "De momento no sabemos ni cuándo va a empezar la temporada que viene, si a finales de septiembre, si en noviembre o si en enero; así que dependiendo de los rebrotes o de la situación se adaptará la normativa de la competición". Con todo, el director deportivo del UBR relaja el debate explicando que "en el rugby es imposible acabar con los placajes, las melés, que son la seña de identidad de este deporte; y todos los puntos de encuentro. Lo que se quiere hacer con esta normativa es reducir el tiempo que los jugadores están juntos". Y es que Lavín da la "bienvenida a todas las reglas que mejoren las condiciones de salud para los jugadores porque la otra fórmula es, directamente, no jugar al rugby".

Rapidez y espectáculo
 

Maidagan y Lavín, sin embargo, sí que coinciden en una cosa: la aplicación de estas diez nuevas reglas supondrían la evolución a un rugby más rápido y llamativo. "Con estas recomendaciones se aumentaría el tiempo de partido porque el balón estaría más tiempo en juego. Así que supondría un rugby menos parado, más rápido. Más espectáculo, que es lo que siempre se está buscando", concluyen. ¿Qué futuro le aguarda al rugby? La evolución de la pandemia lo dirá.

LAS NORMAS APROBADAS

melé

Eliminar el reset de la melé cuando no se produce infracción. Los talonadores deben usar el "pie de apoyo" para ayudar a la estabilidad del scrum.

No hay opción de scrum por golpe de castigo o golpe franco.

Cuando hay un adelantado en zona de marca o el defensor impide el posado, habrá una salida de drop del ingoal por parte del equipo defensor.

PLACAJE

Reforzar la sanción del placaje alto: introducción de la tarjeta naranja para el tackle alto que acarreaba la tarjeta roja.

Retirar al 'estrangulador' en el bloqueo del portador arriba y recompensar al equipo defensivo.

RUCK

El tiempo de trabajo en el Ruck se reduce de cinco a tres segundos para obligar a sacar la pelota antes.

No hay posibilidad de pedir melé si no se levanta un balón en la melé o en el ruck antes de los tres segundos o por guardarla en un maul que no avanza.

MAUL

Nadie puede unirse a un maul si no está en él desde el principio.

Solo se permite un movimiento hacia adelante en un maul en lugar de dos.

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