El día en el que Miguel Jones, fallecido por coronavirus, sí jugó con el Athletic

Fallece a consecuencia del coronavirus "un bilbaino al que le dio la gana de nacer en Fernando Poo" y llegó a triunfar en el Atlético de Madrid

09.04.2020 | 00:09
Miguel Jones sentado en un banco del parque de Doña Casilda, en una foto tomada el 20 de enero de 2011

Allá por enero de 20011, en vísperas de un partido del Athletic en el Vicente Calderón, le hice la recurrente pregunta a Miguel Jones Castillo, un referente en la historia del club colchonero en los años sesenta. Qué con quién iba. En tono pausado, con delicadeza, pero con rotundidad, contestó: "Perdona la expresión, pero estoy hasta los cojones de que me hagan la pregunta. Para que comprendas lo que te digo: Allí (en el Atlético de Madrid) tengo unos afectos con mayúsculas, pero mis sentimientos con mayúsculas están aquí. No tengo dos caras. Yo estoy deseando que gane el Athletic, aunque haya jugado en el Aleti y forme parte de su asociación de veteranos. Si desde niño iba a San Mamés, ¿de qué equipo iba a ser?".

Miguel Jones Castillo, nacido en 1938 en Fernando Poo, entonces capital de la colonia española de Santa Isabel (Guinea Ecuatorial), pero criado en Bilbao desde los cinco años, falleció ayer víctima de una neumonía que se complicó a causa del coronavirus. Además, Jones luchaba desde hace tiempo contra el cáncer.

Aquella fría tarde de enero hubo otra pregunta recurrente, aunque igualmente inevitable, tratándose de un futbolista de su talento... "por qué no jugué en el Athletic", se adelantó a responder, para luego revelar que sí jugó, que en cierto modo tuvo el prurito de ser el primer negro en vestir la zamarra del Athletic. Porque Jones calificó de "cretinos" a quienes pensaron y piensan que hubo un sustrato racista en su descarte, cuando la regla no escrita para jugar en el Athletic manejaba entonces otras condiciones. "En 1956 jugué un partido amistoso con el Athletic por mediación de Daucik y contra el Indautxu. Daucik me había visto jugar contra el Deusto, al que goleamos, y dijo: 'este puede ser el nuevo Ben Bareck'. Apeló a mi padre, pero mi padre solo quería que acabara los estudios. Pese a todo, estuve un mes entrenando con Carmelo, Mauri, Maguregi, Markaida, Artetxe, Uribe... Pero aquella etapa era muy distinta a la actual. Los jugadores del Athletic no tenían que ser del País Vasco. Tenían que ser vizcainos. Lo que pasa es que mucha gente no conoce la historia del Athletic y de Bilbao".

El Indautxu como referencia

Jones dio sus primeros pasos en el Barakaldo y comenzó a labrar su carrera futbolística en el Indautxu, donde coincidió con Chus Pereda, nacido en Medina de Pomar y que luego triunfó en el FC Barcelona. Años después en el Indautxu, que entonces militaba en Segunda División, también jugó José Eulogio Gárate, nacido en Buenos Aires en plena visita de sus padres al abuelo exiliado, y oriundo de Eibar. Otra víctima de la filosofía entonces imperante. El fino delantero llegó a coincidir con Jones en el Atlético de Madrid, donde también se convirtió en un futbolista referencial, logrando en tres ocasiones ser el máximo goleador de la liga española.

Jones, sobre todo, presumía de su condición de bilbaino y lo hacía en su máxima expresión. "Un bilbaino nace donde le da la gana y a mí me dio la gana de nacer en Fernando Poo. Además veraneaba en Pedernales y estudié económicas en Deusto", recordaba con indisimulado orgullo.

Fernando Daucik fue contratado para entrenar al Atlético de Madrid y para allá se llevó al nuevo Ben Bareck, un futbolista versátil, de gran poderío físico y goleador. Jugó de delantero centro, como extremo, centrocampista e incluso en la defensa. Jones estuvo ocho temporadas en el club madrileño (1959-67), tiempo en el que ganó una Liga, tres Copas y una Recopa de Europa. Se retiró con 29 años, pero volvió a darle lustre a las botas para terminar definitivamente su carrera futbolística en 1968, en Osasuna.

Luego regresó a Bilbao, a casa. Vinculado al Indautxu como directivo durante quince años, tampoco perdió el lazo con sus orígenes, la familia que aún tenía en Guinea. Recordarlo le procuraba una amarga nostalgia. No perdía la esperanza en que, algún día, caerá Teodoro Obiang, el dictador.

"Miguel Jones, fantástico goleador que hizo camino en el Indautxu y era un bilbaino más, D.E.P. "

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