El entrenador que ha derribado una barrera

26.12.2020 | 02:17
Alfred Julbe, durante un tiempo muerto en el último partido del Uni Girona. Foto: Uni Girona/FEB

alfred julbe llega a la liga femenina con 60 años y después de una larga trayectoria en el baloncesto masculino

CUANDO a principios de noviembre el Uni Girona de la Liga Femenina decidió por sorpresa cambiar de entrenador, el nombre del sustituto de Eric Suris tampoco era esperado. El club catalán eligió a Alfred Julbe (Barcelona, 6-VI-1960) cuyo nombre está asociado al baloncesto masculino y, en concreto, a la Liga ACB ya que aún hoy es el octavo entrenador con más partidos dirigidos en la competición, con 542. Sin embargo, el veterano técnico recordó que ya contaba con una experiencia anterior en equipos femeninos, ya que en 1983 dirigió al senior del Sant Josep de Badalona, su cuna en el baloncesto y de la que dio el paso al Joventut al año siguiente. Además, ya había colaborado con el Uni Girona en labores de tecnificación, así que ni el club que apostó por él ni el baloncesto femenino le eran totalmente ajenos.

Alfred Julbe siempre ha sido tenido por un técnico particular, valiente y poco dado a convencionalismos. Tras esa primera etapa en Badalona marchó a Girona, donde vivió buenas temporadas con el antiguo Casademont. Por tanto, si ya es complicado encontrar entrenadores que hayan dirigido a clubes de la máxima categoría masculinos y femeninos, hacerlo en la misma ciudad resulta altamente improbable y más aún con 27 años de separación entre una experiencia y otra. Tras su paso por Girona, recaló dos temporadas en Zaragoza y en 1996 regresó al Joventut, equipo en el que hizo debutar muy jóvenes a Raúl López o Álex Mumbrú, que ahora es colega de banquillos.

El Cáceres en la temporada 2000-01 fue la última experiencia en la ACB para un entrenador que desde entonces ha pasado por la LEB Plata con el Andorra y por la LEB Oro con el filial del Barcelona, que le confió la formación de los juniors en sus últimos pasos hacia la élite ya que Julbe está considerado uno de los mejores en el desarrollo de los jugadores. Incluso tuvo que ocupar el banquillo del primer equipo en un partido de Euroliga para cubrir el tránsito de Sito Alonso a Svetislav Pesic.

La selección de Egipto y el Limoges, donde duró apenas 22 partidos la pasada temporada, fueron los últimos destinos de un entrenador que quizás ha roto esa barrera que parece existir entre el baloncesto masculino y el femenino y que impide a los entrenadores traspasarla con naturalidad. En los años 90 del siglo anterior, el recordado Antonio Díaz-Miguel hizo campeón de liga y Copa al Pool Getafe y después Carme Lluveras se empeñó con mucha voluntad e incomprensión en derribar esos prejuicios y llegó a dirigir al Aracena en la Liga EBA y a formar parte sin cargo definido del cuerpo técnico del Unicaja cuando el jefe era Sergio Scariolo. Ahora, el caso más conocido puede ser el del italiano Marco Crespi, que dirigió en la ACB al Sevilla y al Baskonia y ahora es el seleccionador femenino de Suecia.

Por eso, Alfred Julbe tuvo que admitir a su llegada al Uni Girona que tenía que ponerse al día en su conocimiento de la Liga Femenina, aunque "al final es entrenar baloncesto". Su objetivo es "sacar el máximo rendimiento a un grupo de jugadoras muy talentosas y con mucha experiencia". El Uni Girona, que llegará mañana a Maloste (13.00 horas, Teledeporte) avanza, de momento, por detrás del Avenina y el Valencia, aunque ya se nota la mano de su entrenador en un juego muy agresivo en defensa y en ataque, en el que casi cualquier jugadora puede subir el balón e iniciar veloces ataques. Dos bases como Chelsea Gray y Laia Palau van a tener rienda suelta para su creatividad. Porque como dejó claro Alfred Julbe, "las artistas son las jugadoras y los entrenadores solo tenemos que acompañar".

"Al final, es entrenar baloncesto", dijo tras hacerse cargo del Uni Girona, con el que mañana se enfrenta al Lointek Gernika en Maloste