entrenador del melilla baloncesto

Alejandro Alcoba: “Las fuerzas están mucho más igualadas de lo que parece”

Alejandro Alcoba lleva seis cursos al frente del equipo de su ciudad tras haber sido ayudante. En su currículo ya tiene un ascenso que no se concretó en los despachos

09.02.2020 | 04:27
Alejandro Alcoba

bilbao - ¿Qué supone para el Melilla haber llegado a la Final Four?

-Supone un éxito evidente y un colofón brillante a una buena temporada en la que estamos otra vez en la lucha por el ascenso. En los últimos cuatro años hemos llegado a tres finales, ya lo logramos en 2016 y ahí seguimos intentando dar el salto. No va a ser fácil, pero llegar ya es un éxito. Vamos a Bilbao sin presión a intentar ascender, sabiendo que no somos los favoritos.

¿Hablando de favoritos, pesarán los antecedentes de la temporada?

-Estoy un poco cansado de esas cosas, de que cuelguen carteles de tener más o menos presupuesto y del victimismo de algunos. Hemos sufrido toda la temporada esa etiqueta y parece que todo lo que haga el Melilla que no sea ascender es un fracaso. Los cuatro hemos hecho una buena temporada. El Ourense ha sido la sorpresa y ha sido un éxito lo que han conseguido y por presupuesto el Bilbao Basket, el Palma y nosotros deberíamos ser los candidatos. Jugar en casa debe hacer favorito al Bilbao Basket, pero por nada más. Los resultados contra nosotros fueron engañosos. Nos ganaron los dos partidos, pero fueron muy igualados y tuvimos opciones hasta el último cuarto. Creo que las fuerzas están mucho más equilibradas de lo que parece.

¿Cómo han llevado estos días desde que se clasificaron?

-Dimos un par de días libres y desde el sábado ya empezamos a trabajar y a ajustar detalles sobre el juego del Bilbao Basket y también a automatizar detalles que tenemos. Trataremos de sorprender, pero no va a cambiar nuestra idea de juego sobre lo que hemos hecho últimamente.

Desde aquel partido de abril en Miribilla, el Melilla tiene un cambio importante, el de Gjuroski por Zyle, que quizás les ha dado nuevas variantes a su juego.

-Gjuroski nos da más rango de tiro y eso abre más espacios a los pivots y a las penetraciones de Agada. No nos gustó perder a Zyle porque ya estaba en la dinámica y Gjuroski no puede coger toda la idea de nuestro juego en poco tiempo, pero de un problema hemos encontrado una oportunidad y Gjuroski nos da algo que no teníamos y puede facilitar las cosas a los demás.

En la Final Four, ¿van a pesar más los detalles defensivos o ofensivos?

-La clave será qué equipo pueda ejecutar mejor su plan de juego, sobre todo a nivel defensivo. Va a haber pocas sorpresas y el equipo que sea más consistente y cometa menos errores se llevará el partido. El que sea capaz de jugar con un porcentaje alto en triples conseguirá el ascenso, sin duda. Pero también se puede lograr si eres capaz de reducir los aciertos del rival. En cuanto a nuestro partido ante el Bilbao Basket, va a ser decisivo el rebote ofensivo, no podemos dar segundas opciones. Y debemos frenar el bloqueo directo de Salgado y Schreiner, que es su asidero cuando se atascan. Y al final, siempre tienen que aparecer las individualidades cuando todo falle.

Para el Melilla contar con Franch y Urtasun, que ya ascendió con este formato hace diez años, supone una garantía.

-Sí, son partidos para jugadores importantes y que están acostumbrados a situaciones límite. La Final Four no hace justicia al rendimiento de la liga regular, es más justo el formato de play-off, pero es lo que hay y se abre a todo tipo de sorpresas. Por eso creo que los cuatro equipos podemos subir y que los jugadores importantes, que los cuatro equipos tenemos, pueden decidir cuando la táctica no funcione.

Quizás la Final Four no sea justa, pero sea en Bilbao le da una repercusión que necesita.

-La liga ha sido muy igualada, se ha visto en la temporada y en el play-off, con tres eliminatorias a cinco partidos. Este un formato muy atractivo y si sirve para resaltar la LEB Oro bienvenido sea. Va a haber un gran espectáculo porque el pabellón invita a ello, es el mejor lugar para celebrarlo y aunque no premie al que más se lo haya merecido, va a merecer la pena por todo lo demás.