El Getxo Rugby ya es equipo de División Honor Élite de pleno derecho. Y la realidad es que ningún otro conjunto se mereció más el ascenso a la segunda categoría del oval estatal. No solo porque los de Fadura se llevaron la final del play-off de promoción ante un Alcalá que presentó mucha pelea (22-13); sino porque además, con esta victoria, terminaron la temporada invictos.

Es decir, de los 24 encuentros que disputaron el recién terminado curso, ganaron los 24. Algo que pone aún más en valor la campaña histórica que acaba de cerrar el Getxo Rugby. De hecho, su propio técnico, Kemen Goitiandia reconoce que aunque esto “es muy, muy difícil de conseguir porque ganar 24 de 24 es algo muy complicado”, será necesario que pase el tiempo para que los protagonistas y la afición le den a lo logrado la importancia merecida

“Tengo que la sensación de que, cuando se coja un poco de perspectiva, nos daremos cuenta del año que hemos hecho porque es muy difícil ser competitivo todos los fines de semana y acabar ganando”, explica el entrenador.

8 meses de victorias

Así, desde que el Getxo levantó el telón de la temporada a comienzos de octubre hasta que lo cerró el fin de semana pasado, lo ha ganado todo. Desde ese debut del curso en el feudo del Gipuzkoa Sortzen Rugby Taldea hasta la final por el ascenso disputada el domingo pasado en Fadura. Todo han sido victorias. Más de 8 meses de dominio absoluto.

En ese sentido, el haber superado con creces todos los duelos de la temporada, esos que llegaron en los momentos buenos y también los que tocaba encarar en los menos buenos, se debe según Goitiandia a que “la fortaleza del equipo es el grupo”: “Es la realidad y no una frase hecha porque ha habido muchos partidos en los que los jugadores que entran en la segunda parte son los que han sacado el partido adelante”.

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En imágenes: el Getxo Rugby logra el ascenso a División de Honor Élite Miguel Acera

La satisfacción de un técnico

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Es más, el técnico del Getxo Rugby se enorgullece de que “esos jugadores que tenían menos minutos” trabajaron tanto que “en cuanto se les abrió una ventana de posibilidad, por correcciones, tarjetas o lesiones, han sabido ganarse el puesto”: “Y luego eran a ellos a los que había que sacarles. En ese sentido también ha sido un buen año”.

De acuerdo a esto, no existe técnico más orgulloso en toda la División de Honor B que Goitiandia, para quien este curso ha sido todo un desafío superado: “Como entrenador, ver la evolución a nivel deportivo y los cambios que hemos hecho desde la parte de competitividad es una de las satisfacciones más grandes. Ver cómo los jugadores crecen y cómo el bloque tira para adelante es lo que más me llena”.