Con una humildad que es rasgo distintivo de su personalidad y palabras rebosantes de agradecimiento hacia aquellas personas que le han ayudado, apoyado e impulsado en sus tres temporadas como hombre de negro. Así se ha despedido este lunes del Surne Bilbao Melwin Pantzar, el base sueco que llegó hace tres temporadas desde la LEB Oro como un diamante en bruto y que ahora, a sus 26 años, pone rumbo al Unicaja convertido en uno de los mejores bases de la Liga Endesa sin ningún tipo de discusión.
Cambio de ciclo
Al haber jugado en Bilbao en calidad de cedido después de que la entidad malagueña se hiciera con sus servicios el año pasado, tanto el jugador como el equipo y la afición han podido ir poco a poco haciéndose a la idea de este importante cambio de ciclo, pues con Pantzar se va un referente, un jugador diferencial con importancia capital en la cancha y alguien muy querido para la marea negra. En un acto de despedida con presencia de directivos, gran parte del cuerpo técnico encabezado por Jaume Ponsarnau, trabajadores del club y los dos compañeros que todavía no han dejado Bilbao para regresar a sus respectivos hogares, Harald Frey y Bassala Bagayoko, Pantzar mostró su agradecimiento con todas aquellas personas que le han acompañado durante estos tres últimos ejercicios.
Agradecido
"Quiero dar las gracias al club, soy muy afortunado por haber formado parte de él, es un club increíble, con gente magnífica. Muchas gracias a Isabel (Iturbe, presidenta) y a los jefes por ficharme del Valladolid. Yo era un jugador de LEB Oro y no muchos equipos me querían, pero al final Rafa Pueyo y el club apostaron por mí. Por eso siempre voy a estar muy agradecido. No estaría aquí hoy sin ellos. Gracias también a todos los entrenadores, Jaume Ponsarnau, Javi Salgado, Mikel Odriozola, Sergio García, por supuesto Ibon López de Letona... Sin vosotros habría sido muy difícil adaptarme a la liga, me habéis ayudado todos los días. Soy muy afortunado de haber tenido un gran entrenador como Jaume, que cada día pone su máximo esfuerzo y su actitud es muy buena. No voy a encontrar otro entrenador como Jaume nunca. Así que muchas gracias. Y también a Salgado, que me ha ayudado todos los días también cogiéndome rebotes, hablándome sobre el partido, sobre el pick and roll, sobre los pases, los tiros...", expresó.
Apoyo
A continuación, hizo extensivos sus agradecimientos a todo el cuerpo técnico, trabajadores del club, compañeros y "hermanos para toda la vida" y, por supuesto, la afición: "Cuando voy por la calle siempre me saludan y me apoyan. Les voy a echar de menos. Cuando las cosas han ido bien han estado y, cuando han ido mal, también".
Madurez
"Si alguien me pregunta sobre el club, siempre voy a decir que no hay nada negativo, de verdad", reconoció, destacando el gran paso adelante que ha dado estos tres últimos años tanto en lo profesional como en lo personal: "Ahora tengo mucha más madurez. Eso viene con la experiencia y la oportunidad que me han dado el club y el coach. La experiencia me ha ayudado muchísimo y ahora soy más listo. Cuando juegas con jugadores buenos, con veteranos como como Rabaseda, Renfroe, Hilliard, Marvin Jones, Abdur-Rahkman… Hay mucha gente que me ha ayudado en el camino".
Paternidad
En opinión de Pantzar, el mejor momento de su periplo bilbaino aconteció "cuando fui padre. Creo que jugamos con Gran Canaria. Además, Jaume me dejó luego ir a Suecia diez o doce días, lo que habla también del tipo de persona que es". Y sobre su mejor encuentro, tampoco tuvo dudas: "El partido al que más cariño le guardo es el de Salónica cuando ganamos el primer título continental. Eso fue muy lindo, de verdad. Era un partido dificilísimo. No ganamos el partido, pero nos llevamos el título". En definitiva, señaló que su experiencia como hombre de negro ha superado sus expectativas debido a que "he ganado dos títulos, que es algo muy difícil. A veces un jugador en toda su carrera no gana nada. Ha sido un éxito para mí y para el club".
Hogar
Reconociendo que "la puerta" a un posible regreso siempre estará abierta porque "esta es mi casa y así lo siento", no ocultó que se le hará "muy raro" lucir otros colores distintos al negro. "Empiezo una nueva etapa en un nuevo club y todo va a ser nuevo, pero así es la vida. Yo soy creyente y creo que Dios me va a poner donde tengo que estar. Cuando vuelva, ojalá la afición me dé cariño, pero en la cancha ahí nos veremos con Harald y el resto y a ver que tal. Va a estar bien", dijo entre risas, augurando un buen futuro a la entidad de Miribilla: "Lo veo muy bien. El año que viene vamos (así, en primera persona del plural) a jugar en BCL o Eurocup, que ya es un paso adelante, y además Rafa siempre suele fichar bien. Tenéis a los mejores entrenadores, fisios, preparadores, van a seguir muchos jugadores, los capitanes (Hlinason y Frey) ayudarán a los nuevos... Yo estaría calmado y con mucha ilusión".