El aire fresco de Quique Sánchez Flores en Mendizorrotza
El técnico madrileño impulsa con decisiones clave la salvación del Alavés, que el sábado recibe al Athletic
La llegada de Quique Sánchez Flores al Deportivo Alavés, próximo rival del Athletic, ha tenido un impacto claro e inmediato en el equipo. Desde el primer momento, el técnico madrileño ha implantado su sello, modificando el sistema y mostrando un intervencionismo en los partidos que, casi siempre, ha dado sus frutos. Sus cambios y decisiones tácticas a lo largo de los encuentros han servido, por lo general, para mejorar el rendimiento colectivo. De hecho, en cuatro de sus siete partidos en el banquillo albiazul –ante Celta, Osasuna, Real Sociedad y Mallorca– sus pupilos han sido capaces de remontar marcadores adversos.
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En algunos casos para rescatar un empate –Osasuna y Real Sociedad– y en otros para lograr valiosas victorias –Celta y Mallorca– que pueden resultar decisivas en la lucha por la permanencia. Un mérito que refleja la capacidad de reacción del equipo albiazul. Un claro ejemplo de su acertado intervencionismo se vio en el último encuentro ante un rival directo por la salvación. El partido frente al Mallorca confirmó una tendencia ya visible con Quique: un equipo que va de menos a más, que compite hasta el final y que se sostiene en ajustes tácticos clave.
Tras una primera mitad igualada, fueron los bermellones quienes golpearon primero con un gran tanto de Jan Virgili. Sin embargo, tras el descanso, el guion cambió y los babazorros reaccionaron. La entrada de Denis Suárez, convertido en un gran revulsivo habitual para el técnico, reactivó al equipo. A partir de ahí, y con otra excelsa actuación de Toni Martínez, el Alavés logró culminar la remontada hasta el 2-1.
En los minutos finales, el Mallorca volvió a apretar, y fue entonces cuando Quique agitó de nuevo el banquillo. Y volvió a acertar. La entrada de Pacheco, Guridi y Calebe por Parada, Toni Martínez y Ángel Pérez aportó el sacrificio y el empuje necesarios para sostener el resultado hasta el pitido final.
Su labor, tanto en este como en otros encuentros, no solo ha sido reconocida por la afición albiazul, sino también por sus propios jugadores.Toni Martínez, en su mejor momento bajo las órdenes del técnico, quiso “dar las gracias” al entrenador y su cuerpo técnico tras el partido ante los de las Baleares. “No sé si llamarlo magia, pero tiene el temple para, con los nervios a 100, tocar cuatro cosas, situar al equipo y cambiar el partido. Está harto de estas situaciones y no es la primera vez. Hay que dar la enhorabuena al cuerpo técnico”, alabó el delantero murciano.
El partido ante el Mallorca refuerza la idea de lo que es el Alavés de Quique. El técnico madrileño ha dotado al equipo de un estilo más directo y ofensivo que convence en Mendizorrotza y, por ahora, también en los resultados. Bajo su mando, el conjunto gasteiztarra ha firmado su mejor racha reciente, con cuatro partidos consecutivos sin perder, hasta la derrota por 2-1 ante el Real Madrid en el Bernabéu.
Unos números que pudieron ser aún mejores de no haberse escapado victorias en los últimos minutos ante Valencia y Villarreal. Aun así, el equipo ha dejado claro que compite en todos los partidos que disputa y que siempre llega con opciones hasta el final de los encuentros. Sin embargo, el Alavés todavía tiene un apartado claro en el que mejorar, como el propio Quique ha señalado en repetidas ocasiones, que es la desmedida cantidad de goles encajados.