La 152ª edición de The Open dio ayer un vuelco importante en una jornada de movimiento en la que se jugó al golf bajo unas condiciones bonancibles en el turno de mañana y unas durísimas en el turno de tarde, que alargaron el campo e hizo que salvar el par en cada hoyo fuera casi una proeza. Jon Rahm tuvo que afrontarlas con el mejor talante y toda la paciencia y acabó firmando una vuelta de uno sobre par, cuyo valor fue mejorando con el paso de las horas en Royal Troon, donde la lluvia y el viento convirtieron los últimos nueve hoyos para los jugadores que ocupaban los puestos de cabeza en una tortura. El golf de links apareció en toda su belleza e imprevisibilidad y todo es posible en el desenlace de hoy.

Shane Lowry, que había empezado como líder y llegó a manejar tres golpes de ventaja con un birdie tempranero, se hundió con cinco bogeys del 11 al 18. El debutante Daniel Brown, que también llegó a ser líder, acabó con un doble bogey. De esta forma, Billy Horschel, uno de los que mejor se manejó en los últimos partidos, saldrá hoy en el primer puesto con un golpe de ventaja y jugadores que habían salido en el turno matinal lo aprovecharon para escalar hasta la lucha por la victoria: Thriston Lawrence (-6), Sam Burns (-6) y Ryssell Henley (-5). Incluso por la mañana se vio un hoyo en uno en el 17 a cargo del coreano Si Woo Kim, el primero en The Open desde 1980.

Rahm llegó a la casa club pensando que una distancia de seis golpes con la cabeza le podía dar opciones de cara a la última jornada y eso es justo lo que le separa de Horschel en una clasificación en la que, al cabo de tres vueltas, solo nueve jugadores están en bajo par. “El más uno no es un mal resultado. De los hoyos 11 al 18, ¡vaya campo con lluvia y viento!”, comentó el barrikoztarra. “El agua y el viento hace que en los últimos hoyos la bola no vaya a ningún lado, con el viento en contra jugarlo ha sido complicado”, añadió.

No obstante, el ganador del Masters y el US Open lamentó de nuevo su poco acierto con el putt, que le penalizó ayer en la primera mitad del recorrido, donde hizo un bogey y un birdie, y le impidió recortar distancias. “También he tenido un poco de suerte en el 13 o en el 16, pero la corbata del 12 para hacer bogey ha sido dura. Es difícil ganar torneos si no metes putts, a ver si mañana cambia la dinámica. Son hoyos que cuesta dejarla cerca, no he metido una, y encima en el 18 la he reventado y casi no llego a calle”, explicó.

El putt no ayuda

Rahm perdió ayer casi dos golpes con el putt respecto a la media del torneo y de nuevo se marchó sin ganarles golpes a los pares 5. Después de jugar nueve en tres rondas, no ha conseguido ningún birdie, algo que está lastrando su tarjeta y le impide estar más cerca de la cabeza. Su juego corto está siendo brillante, quizás tiene que acercar más la bola al hoyo ya que “de tres metros y medio para arriba apenas he metido ningún putt”. Solo ha logrado cinco birdies en lo que lleva de torneo, pero no ha enterrado sus opciones. “Nunca se ha recuperado esa diferencia. Además, habría muchos jugadores delante que también harían pocas, pero sí se puede, claro…”, aseguró al acabar su vuelta. Para hoy, se anuncia un día sin lluvia, pero con viento, y 24 golfistas están en solo seis golpes, un margen que en Royal Troon puede ser poco.