Patrick Mahomes

El nuevo chico de oro

Patrick Mahomes, 'quarterback' de 24 años y MVP de la NFl el pasado curso, liderará a Kansas City en la Super Bowl contra San Francisco

01.02.2020 | 06:21
Patrick Mahomes, en uno de los entrenamientos de los Chiefs en Miami.

BILBAO - Su primera temporada como profesional en la NFL, 2017, se la pasó prácticamente entera sentado en el banquillo (solo jugó un partido, el último de la temporada regular en el que su equipo, los Kansas City Chiefs, no se jugaban nada); en la segunda explotó de manera extraordinaria hasta el punto de ser elegido MVP de la temporada y en la tercera, con solo 24 años, ha guiado a su equipo hasta la Super Bowl, altura a la que hacía 50 años que no llegaba la franquicia de Arrowhead. Patrick Mahomes (17-IX-1995, Texas) es el nuevo chico de oro de la NFL y en la madrugada del domingo al lunes (0.30 horas) buscará su consagración en el partido en pos del trofeo Vince Lombardi que le enfrentará a los San Francisco 49ers en el Hard Rock Stadium de Miami.

Mahomes es la punta de lanza de la nueva generación de quarterbacks (pasadores) llamados a recoger el testigo de los Tom Brady, Aaron Rodgers, Drew Brees o Ben Roethlisberger, leyendas vivientes, y en activo, del fútbol americano. Reúne todas las características que se les exige a los QB modernos, quienes ya no se limitan exclusivamente a pasar el oval. Mahomes no solo hace gala de un brazo derecho tan potente como preciso, sino que además luce una velocidad, una agilidad y una potencia de piernas que le permiten ganar muchas yardas de carrera. Y eso sin hablar de su capacidad de improvisación cuando las jugadas se rompen por la presión de los rivales. Pases en salto, en posiciones desequilibradas? Su rapidez de reflejos y gran tranquilidad han sacado a los Chiefs de más de un atolladero, al tiempo que su carisma y gran rendimiento han convertido su camiseta en la más vendida de la liga por delante de la del mismísimo Brady.

En su potencia de brazo (ha llegado a ser filmado en Arrowhead, el hogar de los Chiefs, lanzando el balón fuera del estadio por encima de las gradas) tiene algo que ver la genética, no en vano su padre es Pat Mahomes, que entre 1992 y 2003 fue pitcher profesional de béisbol, con nueve años de carrera en la Major League Baseball y otros dos en Japón. De niño, Patrick era un asiduo a los entrenamientos de su padre y él mismo practicó este deporte hasta su segundo año universitario en Texas Tech (al acabar el instituto fue elegido por los Detroit Tigers de la MLB en la 37ª ronda del draft), cuando decidió centrarse en el fútbol americano. Por aquel entonces, estaba claro que su futuro estaba en la NFL y en su curso junior no hizo más que confirmar esas sensaciones con una temporada 2016 en la que firmó 5.052 yardas de pase y 41 lanzamientos de touchdown en 12 partidos, además de protagonizar exhibiciones jamás vistas como en el duelo ante Oklahoma, en el que logró 819 yardas totales y 734 de pase, ambos epígrafes récords históricos de la NCAA.

A fuego lento En el draft de 2017 los Chiefs subieron posiciones para elegirle en la décima posición (segundo QB seleccionado, después de Mitch Trubisky), pero no le mandaron directamente a la primera línea de batalla. Con un quarterback veterano y de calidad como Alex Smith en nómina, Mahomes se pasó su primer curso como profesional aprendiendo el oficio desde el banquillo y solo jugó el intrascendente último partido de la temporada regular. Pero Andy Reid, técnico de Kansas City, sabía que tenía una joya entre manos. El siguiente verano traspasó a Smith, dio la alternativa a su nuevo proyecto de líder y este no le defraudó. Cuatro pases de touchdown en su primer partido, seis en el segundo? Mahomes lideró a los Chiefs hasta la final de la AFC, la antesala de la Super Bowl, donde cayeron en la prórroga ante los New England Patriots, posteriores campeones, y él fue elegido MVP de la temporada merced a sus estratosféricos números (5.097 yardas de pase y 50 asistencias de touchdown), además de establecer numerosas plusmarcas de efectividad y precocidad.

En el presente curso, mediatizado por diversos problemas físicos, sus números no han sido tan abrumadores (4.031 yardas, 26 pases de anotación y solo cinco intercepciones), pero su liderazgo ha sido fundamental en los momentos más difíciles. En el primer choque de play-off, los Chiefs llegaron a verse 0-24 en el marcador en el segundo cuarto, pero Mahomes, lanzando cinco pases de touchdown, lideró a los suyos a una remontada histórica que les permitió ganar por 51-31. En la final de la AFC ante los Tennessee Titans también fue clave en la victoria con tres touchdowns de pase y otro de carrera de 27 yardas.

Mahomes se encuentra en la tercera temporada de su contrato de rookie (16,4 millones por cuatro años) y se da la circunstancia de que en 2019 ha habido un total de 31 quarterbacks que han cobrado más que él. Si nada se tuerce, en 2021 accederá a los primeros puestos de este ranking y pasará a ganar anualmente cerca de 30 millones de dólares. Estos días ha hecho hincapié en que le gustaría seguir siendo un Chief, ya que tanto él como su novia, Brittany Matthews, exjugadora profesional de soccer y con la que ha puesto en marcha una fundación para ayudar a niños desfavorecidos, están muy integrados en la ciudad. Además, la franquicia ha construido a su alrededor un equipo ganador. Ahora le toca al nuevo chico de oro de la NFL dar el paso al frente definitivo.

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