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Dario Saric, material sensible

La joven estrella croata sigue buscando un equipo en el que demostrar su talento

Dario Saric, material sensibleFibaeurope

BILBAO. Cuando Dario Saric recibió el domingo su medalla de oro y su trofeo de MVP del Europeo U18 se confirmó lo que todos ya saben: el chaval de Sibenik, de solo 18 años, es la nueva joya del baloncesto de Croacia y de toda Europa. Y los aficionados del Bilbao Basket aumentaron sus deseos de verle alguna vez vestido de negro en Miribilla. Saric ha pactado un acuerdo de cinco años con el club bilbaino, pero tienen que suceder algunas cosas para que esa imagen, sin duda tentadora, sea real. Y eso no ocurrirá al menos antes de un año.

Predrag Saric, padre del jugador, y Robert Jablan, su agente, -ambos fueron excompañeros de Drazen Petrovic en la Sibenka Sibenik- diseñan la carrera de Dario y sus planes, aceptados por el Bilbao Basket, pasan porque juegue un año cedido en su país, entre otras cosas para completar sus estudios, y que para la temporada 2013-14 se incorpore al Gescrap Bizkaia. Eso siempre que la FIBA no imponga una rescisión superior a los 200.000 euros para romper el actual contrato del jugador con el KK Zagreb, que pide un millón. En ese caso, los bilbainos se retirarían del escenario.

Al final de su apalabrado segundo año de relación con el Bilbao Basket, está estipulada una cláusula de salida que dejaría un dinero a las arcas del club vizcaino, que los medios croatas cifran en el 10% de cualquier traspaso. Esa es una de las bazas que utilizaron Gorka Arrinda y José Cobelo para atar a un jugador muy prometedor que tenía pretendientes mucho más poderosos económicamente, pero que buscaban una vinculación mucho más larga y contraria a los intereses del chaval.

La Cibona era el destino elegido para que la perla de Sibenik pasara esa temporada cedido, aunque el guion ha cambiado. Veljko Mrsic, nuevo técnico del mítico club de Zagreb, no quiere formar a Dario Saric en el baloncesto profesional y que al cabo de una campaña se marche. Por eso, solo aceptaría una cesión por dos temporadas. El Cedevita, el nuevo rico del baloncesto croata, ha rechazado contar con el jugador ya que busca jugadores más experimentados para afrontar su debut en la Euroliga y, en todo caso, cuenta con su propia cantera para cualquier emergencia.

El Zadar, que se encuentra en plena reconstrucción a todos los niveles y tampoco tiene prisa, podría ser la salida para un jugador que se enfrenta a un año clave en su carrera, el del salto definitivo a la categoría senior -la temporada pasada tuvo números discretos en la Euroliga y la Liga Adriática-, pero por el que nadie parece apostar. Dario Saric será muy bueno, eso nadie lo duda, pero hasta ahora solo lo ha demostrado jugando contra jóvenes de su edad. Sus estadística en el Europeo U16 de hace dos años y en el U18 que acabó el pasado domingo son estratosféricas y algunos han querido compararlos con los de Ricky Rubio. Hay una gran diferencia entre los dos jugadores: cuando el base de Minnesota hizo 51 puntos, 24 rebotes 12 asistencias y 7 robos de balón en la final del Europeo U16 de 2006 ya militaba en el baloncesto de adultos. Era un hombre jugando contra niños.

un paso complicado Saric cree que merece una oportunidad entre los mayores, pero no sobran entrenadores valientes que osen dar la responsabilidad a un adolescente, aunque domine de largo las categorías inferiores. No faltan ejemplos de jugadores que siendo determinantes entre los 16 y los 18 años no terminan de cuajar en el complejo baloncesto profesional. Probablemente, es una cuestión de mentalidad, de aceptar el hecho de pasar de ser una estrella a uno más en un mundo en el que no solo es suficiente el talento y hay que ganarse cada minuto en cancha con sacrificio y humildad. Y no todos valen para eso.

Algunos, por ejemplo, han comparado a Dario Saric con Dejan Bodiroga, pero el serbio ya ejercía de extranjero en el Stefanel Trieste con 19 años cuando esas plazas estaban muy caras en Europa, no como ahora. Otros creen ver en Saric reminiscencias de Drazen Petrovic por la suficiencia y altanería con las que a veces se comporta en la cancha y por procedencia. Eso son palabras muy mayores. Pero a quien más se parece el ¿futuro? jugador del Gescrap Bizkaia es a Toni Kukoc por características físicas y su capacidad para jugar por fuera y por dentro, para dirigir y para ejecutar. De hecho, muchos dicen que el talento de Sibenik es el mejor jugador que ha dado Croacia en los últimos 20 años.

No es el único en un baloncesto que busca relevos con urgencia para su deprimida selección absoluta. Sin ir más lejos, Mario Hezonja, compañero y gran amigo de Saric, ha firmado con 17 años un contrato de siete temporadas con el Barcelona que la próxima temporada le hará jugar en el filial de la Adecco Oro. Son distintas formas de progresar. Dario Saric quiere quemar etapas rápido, convencido de que lo vale. Su meta de aquí a tres años está en la NBA, dicen. Está por ver si una de las etapas de ese recorrido pasa por Bilbao.