A pesar de que las aguas bajan revueltas en el ámbito industrial, también hay buenas noticias en el sector manufacturero vizcaino. ArcelorMittal Sestao, la antigua ACB, ha alcanzado su máxima capacidad productiva 18 años después tras una inversión de 150 millones de euros. Modernización y sostenibilidad son palabras que van unidas en el viaje de las empresas y en el caso de la planta sestaoarra se inicia una nueva etapa tras años de zozobra.

El Gobierno Vasco y ArcelorMittal han reafirmado esta mañana su compromiso con el desarrollo industrial sostenible de Euskadi mediante el impulso al crecimiento de la planta de la multinacional del acero Sestao, un proyecto estratégico que sitúa al territorio como referente europeo en la producción de acero con bajas emisiones de carbono.

Visita institucional

El consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, acompañado del CEO de la compañía en Bizkaia, Pedro Escudero, del country manager para todo el Estado, Jesús Izcue, y del alcalde de Sestao, Gorka Álvarez, ha constatado esta mañana que las inversiones "van a buen ritmo".

La planta de Sestao, basada en tecnología de horno de arco eléctrico (EAF) con una elevada proporción de chatarra reciclada y alimentada con energía 100 % de origen renovable, produce acero de alta calidad con una huella de carbono de 600 kg CO₂e (dióxido de carbono equivalente) por tonelada, una de las más bajas del sector en Europa. Este posicionamiento la "convierte en un activo clave dentro de la estrategia de descarbonización de la siderúrgica y en un motor para el desarrollo industrial sostenible en Euskadi".

Mirada al futuro

El contexto es clave en la valoración de la nueva etapa que abre ArcelorMittal en Eskerraldea. La acería ha operado por debajo de su capacidad desde 2008, un periodo de dieciocho años en el que, por ejemplo, 11.000 vizcainos han alcanzado la mayoría de edad y se han acercado (incluso entrado) en el mercado laboral. El proyecto de la antigua ACB ha madurado durante es tiempo y se ha resituado en otro escenario.

La línea del tiempo está marcada en esos años por la crisis financiera, la competencia low cost del acero asiático, la transformación energética de la industria, el parón productivo de la pandemia, la guerra de Ucrania y los ciclos económicos.