Síguenos en redes sociales:

Darío Urzay sigue la estela del Cabo Blanco

Una exposición en Itsasmuseum reconstruye la historia del vapor en el que naufragó el abuelo del artista bilbaino

El artista, con algunas de sus obras que se pueden ver en la exposición.Oskar González

26

El vapor Cabo Blanco se construyó en 1908 en Astilleros Euskalduna, en el enclave en el que hoy se levanta Itsasmuseum, y naufragó frente a la costa portuguesa de Montedor el 13 de julio de 1936 debido a la intensa niebla, unos días antes de que estallase la Guerra Civil. Su capitán permaneció dos días en el barco antes de que éste acabara hundiéndose, custodiando la carga que transportaba, valorada en aquella época en más de 20 millones de pesetas. Ningún miembro de la tripulación sufrió daños y el capitán consiguióllegar bien a tierra, es más, todavía tuvo que sufrir otros dos naufragios a lo largo de su vida.

Su nombre era Darío Urzay y era el abuelo del creador bilbaino, cuya  obra han adquirido numerosos museos internacionales y que encarna como pocos al pintor de la época que le ha tocado vivir. Abierto a la experimentación, en sus obras investiga la plástica de las superficies y sus técnicas. “No quiero perpetuarme a mí mismo, siempre he necesitado explorar”, ha confesado en varias ocasiones. 

Una vez más, el artista se ha lanzado a una nueva aventura y recrea en una exposición la última estela del Cabo Blanco, el barco que capitaneó su abuelo antes de naufragar. “Cuando tenía solo un mes mi abuelo murió; siempre he pensado que un Darío Urzay se tenía que ir para que se quedara otro en este mundo”, reflexiona el artista. 

De dcha a izda, Jon Ruigómez, Darío Urzay, Leixuri Arrizabalaga y Álvaro Parro.

Recorrido

El recorrido reúne cerca de 50 obras creadas por Darío Urzay en distintos formatos y técnicas, desde pintura e impresión digital hasta inteligencia artificial. A partir de fotografías familiares, archivos marítimos, hemerotecas y restos materiales encontrados en la costa portuguesa, Urzay construye una exposición que mezcla documento histórico y evocación artística para reflexionar sobre la desaparición, el paso del tiempo y las huellas que deja el mar.

Todo comenzó cuando, revisando las fotografías de su familia encontró un par de ellas en las que aparecía su abuelo vestido de capitán. “De mi abuelo poco se sabía en casa; se hablaba algo, pero sobre todo de la época en la que estaba retirado. Hay fotos en los álbumes familiares, en las que aparece, pero ya muy mayor.También hay dos o tres fotos de cuando era más joven, que se pueden ver también en esta exposición. En casa había una leyenda que hablaba de que el abuelo tuvo tres naufragios y que se salvó de los tres, que siempre me ha parecido curiosa porque algo tiene también que ver conmigo, he naufragado varias veces en mi vida, algunas de ellas con pérdidas totales. Empecé a a tener interés en saber algo de la historia de mi abuelo, de su trayctoria profesional. ¿Por qué se sabía tan poco de cuando no estaba?”, se preguntaba este artista

Darío Urzay comenzó a consultar sobre su abuelo a su madre, “que va a cumplir el mes que viene 100 años, pero tiene una memoria lejana fantástica. Pero no sabía mucho de los detalles, así que empecé a investigar sobre él y sobre el barco Cabo Blanco que se hundió”.

De 1908 a 1936

La exposición, que se puede ver en Itsasmuseum, parte del hallazgo de un amplio conjunto de negativos fotográficos familiares y de una búsqueda posterior en hemerotecas, archivos marítimos y documentación histórica. En ellas, Urzay se encontró fechas contradictoras, nombres mal escritos –algunos documentos llamaban a su abuelo Severino en lugar de Darío, – datos incompletos, silencios documentales... Pero la exposición lo que propone en realidad es una reconstrucción afectiva, abierta, donde la investigación convive con la intuición y la memoria familiar.

La muestra comienza en 1908, cuando fue construido el barco por la Compañía Vasco-Andaluza en el dique número 1 de Astilleros Euskalduna, en un Bilbao marcado por el hierro, el vapor, la actividad portuaria y la industria. En la sección, se reúnen postales históricas y obras realizadas por el artista mediante la técnica del camerastroke, una manera de fotografiar con la que, mediante el movimiento de la cámara, capta la luminosidad del ambiente como si fuesen pinceladas. Las fotos están tomadas desde las mismas perspectivas que las imágenes originales. 

La muestra continúa con un espacio dedicado a la navegación y a los derroteros costeros y concluye con el relato del último viaje y el naufragio. En la parte final, se reúnen algunos registros fotográficos de varios elementos encontrados el 15 de julio de 2025 por el propio Darío Urzay, en un viaje que realizó a Montedor, en la costa portuguesa, donde naufragó el barco. “Iba todos los días a recorrer la costa y, de repente, voy andando con la marea superbaja con mi familia y me encuentro un cilindro de unos 5 m de largo y me di cuenta de que era el fragmento de un vapor porque tenía remaches. Tenía que ser del Cabo Blanco”, asegura Urzay.  

Te puede interesar:

En la presentación de la exposición han estado presentes también la diputada de Euskera, Cultura y Deporte, Leixuri Arrizabalaga, el director del Itsasmuseum, Jon Ruigómez y Álvaro Parro, de Laboral Kutxa. “Exposiciones como esta nos invitan a mirar al pasado para comprender mejor de dónde venimos y conocer una parte de nuestra historia reciente, que ha sido la de la construcción de la Bizkaia actual, una Bizkaia próspera, abierta e innovadora”, ha asegurado la diputada.

Alpha y Omega de un vapor. La última estela del Cabo Blanco cuenta con el apoyo de Laboral Kutxa y se puede ver en Itsasmuseum hasta el próximo 6 de septiembre.