La recta final de la gira de Pause (Forbidden Colours), el debut discográfico de Xabier Zeberio tras haberse curtido en Oskorri y al frente de Alos Quartet, desembarca este viernes en Barakaldo Antzokia, a las 20.00 horas y con entradas a la venta a 12 y 15 euros. “Están siendo dos años llenos de sorpresas y de momentos especiales, también de cierta locura”, explica sobre una gira que recala en la capital de Ezkerraldea con toda su banda, proyecciones incluidas, para presentar un álbum intimista que pivota entre la banda sonora, el minimalismo y el folk de cámara.

Aunque no sea conocido por el gran público, la música vasca de los últimos 25 años no sería la misma sin la aportación, entre las sombras pero tan vital como necesaria, de Zeberio. Insufló virtuosismo y un aire regenerador a la última etapa de Oskorri y sus composiciones y dominio del nickelharpa (viola de teclas de origen sueco), desde Alos Quartet, han otorgado un manto sugerente a la obra de artistas como Dulce Pontes, Esne Beltza, Piratas, Olatz Zugasti, Ken Zazpi o Benito Lertxundi, entre otros muchos.

Creador y músico de sesión de bandas sonoras para espectáculos de danza y teatro, cine y series como Intimidad, El cuerpo en llamas, Cinco lobitos, Irati o Akelarre, esta última ganadora del Goya a la Mejor Banda Sonora Original, Zeberio llega a Barakaldo con Pause, su debut en solitario, creado mano a mano con el productor Aitor Etxebarria. En él confluyen las vertientes creativas más significativas de su trayectoria: la música tradicional, la clásica, la electrónica y el minimalismo.

Su gira de presentación está enfilando “la recta final”, explica el músico, que tiene previsto continuar con los conciertos hasta “finales de 2026”, tras haber actuado en numerosos festivales y teatros desde diciembre de 2023. Y la valoración no puede ser más positiva: “No podríamos haber imaginado este recorrido”, señala. Entre los momentos más destacados cita el estreno en el Teatro Leidor de Tolosa, su paso por Getxo Folk, la actuación en La Sociedad Filarmónica de Bilbao y su presencia en el Festival de Münsterland, en Alemania.

Xabier Zeberio Cedida

En gran formato

Zeberio ofrecerá el recital del viernes con “el formato grande” del espectáculo, con su grupo de acompañamiento “al completo”. Junto a él estará el trío base formado por Iñar Sastre (piano), Eñaut Zubizarreta ‘Trigger’ (cello) y Aitor Etxebarria (diseño sonoro), impulsado además por las creaciones visuales de Itziar Garaluce. A ello se suma un quinteto de cuerda de alto nivel, que permitirá ofrecer una versión orquestal del álbum, con músicos como Ane Ibarra, Patxi Azurmendi, Iraide Sarriá, Markel Zeberio y Jon Piris.

El disco, compuesto por nueve piezas y grabado en los estudios Mala de Bilbao, Elkar y Solana, con mezclas a cargo de Jean Phocas, es, según el propio artista, un reflejo directo: “Pause refleja lo que soy como músico”. Se trata de una propuesta ajena a etiquetas, que bebe del folk, la música clásica, el pop, el jazz o la world music. “Me gusta nadar en aguas diferentes”, resume.

Zeberio hace una defensa explícita de la pausa y la quietud, frente al vértigo del ritmo contemporáneo. La escucha de Pause ofrece un remanso de paz, invitando a detenerse, reflexionar y reconectar con lo esencial. El escritor Harkaitz Cano lo define como un disco “intimista, sosegado y profundo, pero también levitativo”, vinculándolo al vacío de Oteiza y al minimalismo nórdico.

Se trata de un trabajo casi íntegramente instrumental, salvo en Ò chuas anoir, una concesión al folk irlandés con la voz de Liam O’Maonlaí. El álbum se mueve en un compás contenido y casi conceptual, alejado de la cadencia vertiginosa del presente, pero sin renunciar a la melodía envolvente. Zeberio construye un universo que transita entre el folk vasco (Non zira), sonoridades más exóticas (Salento) y la música de cámara (Urak dakarrena), con momentos como Grabitate zero, que evocan una atmósfera casi espacial, con sutiles toques electrónicos.

2026 está siendo una auténtica locura”, reconoce el músico, inmerso en meses intensos pero especialmente gratificantes. Ha combinado la gira de Pause con la reciente colaboración de Alos Quartet junto a Eñaut Elorrieta, y tiene previsto grabar una nueva banda sonora antes de viajar de nuevo a Alemania. Fiel a su espíritu colaborativo, que considera “enriquecedor en lo personal y artístico”, Zeberio ya mira al futuro: “La idea es dar continuidad a Pause en 2027”. Con la composición avanzada, afronta el proceso con una premisa clara: trabajar sin prisas y con mimo, impulsado por la energía del excelente recibimiento del disco.