Síguenos en redes sociales:

José González, una guitarra sensible y la celebración de la vida y la luz

El cantautor sueco de origen argentino publica su quinto disco, el humanista ‘Against The Dying Of The Light’, que presentará en directo en el Guggenheim Bilbao

José González, una guitarra sensible y la celebración de la vida y la luzFREDRIK EGERSTRAND

"Mi guitarra y vos”, cantaba Jorge Drexler, a quien dedicamos este espacio la semana pasada. Apenas necesita más que una guitarra el cantautor sueco de origen argentino José González para emocionar con sus palabras y su técnica instrumental virtuosa tras una aparente simplicidad, como vuelve a demostrar en su quinto disco, Against The Dying Of The Light (City Slang–Music As Usual), un álbum sensible y de profundo humanismo que reflexiona sobre “cómo podemos guiar a la humanidad hacia el florecimiento individual y colectivo”.

El Guggenheim acogerá su presentación el 8 de julio, como anticipo del Bilbao BBK Live 2026. Quien haya disfrutado de los discos de González o de su paso previo por la capital vizcaina volverá a entusiasmarse con Against The Dying Of The Light (City Slang–Music As Usual), su continuista quinto álbum de estudio y su primera colección completa de canciones originales desde Local Valley, editado en 2021. El álbum vuelve a combinar sus habituales sonidos folk con toques de los Apalaches, letras en tres idiomas –incluido el castellano desde su trabajo anterior– y reflexiones humanistas sobre justicia social.

Desde hace una década referente del folk contemporáneo debido a su propuesta acústica e íntima, curiosamente el sueco crecido con sangre argentina en sus venas se inició como miembro de una banda de hardcore que alternó con un coro. “Fue muy divertido, ya que aprendí las diferentes escalas y también algo de técnica vocal. El coro significa algo profundamente humano, cómo estar juntas 20 personas simplemente cantando”, explica el ateo González, que ahora disfruta viendo a su pareja cantar en otra masa coral.

En Bilbao

Como antesala de Bilbao BBK Live, que cumple este año su vigésimo aniversario con un cartel que incluye a Calvin Harris, Robbie Williams, FKA Twigs, David Byrne, Lily Allen o Idles, el cantautor sueco presentará sus canciones nuevas el miércoles 8 de julio en el museo Guggenheim, en el marco de la programación de Bereziak. “Marcará el pistoletazo de salida de esta edición con una actuación única en uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad y en un formato especialmente concebido para este entorno, en un encuentro que subraya el vínculo entre música, arquitectura y ciudad que define el aniversario”, explican desde la organización. El aforo es limitado y las entradas ya están a la venta en bilbaobbklive.com.

Frente a la intención introspectiva del anterior, Against the Dying of the Light amplía la perspectiva y se transforma en un llamamiento urgente a preservar la esencia de la humanidad con todas sus imperfecciones en un momento en que la tecnología influye cada vez más en nuestra forma de pensar, sentir y relacionarnos. “Es una reflexión sobre cómo creamos obstáculos para el florecimiento humano al aferrarnos a ideologías dogmáticas en las que la gente sigue a tipos que fingen saber cosas que desconocen”, explica González. “Son canciones sobre cómo podemos guiar a la humanidad hacia el florecimiento individual y colectivo. Sus letras están pensadas para inspirar a la gente a participar y actuar colaborando para resolver problemas colectivos”, apostilla. El disco pivota sobre la canción que lo titula. Por una parte, en ella se aprecia el proceso natural de grabación del álbum, con su pie ejerciendo de instrumento percutivo en apoyo a las cuerdas de la guitarra, que discurren plácidas y sensibles aunque con un escondido preciosismo en su depurada técnica del fingerpicking (tocar con los dedos o una púa de dedo); por otra, su letra resume su intención: el deseo de aceptar el lugar que ocupamos, quiénes somos y de dónde venimos, así como celebrar la vida. “Rebelémonos contra los replicadores, contra la muerte de la luz, mata los códigos que alimentan el odio, conserva los que te hacen prosperar”, canta en ella.

Miembro de la Academia de la Música de Suecia, González canta en sus tres idiomas, en inglés mayoritariamente, y suena acústico y plácido, mostrándose su virtuosismo técnico en canciones como A Perfect Storm, con arpegios circulares y repetitivos de guitarra sobre una letra humanista sobre no perder el control ante “la tormenta perfecta” que proponen la tecnología y el poder de la IA.

Con referencias como Nick Drake, Silvio Rodríguez y Paul Simon, y coetáneo de cantautores como Bill Callahan, González suena luminoso en la belleza melódica de Etyd, con una letra algo hippie en la que dice “confíar en la buena voluntad de todos”, o en una de sus incursiones en castellano, Pajarito, dedicada a su hijo. En ella, con silbido incluido, canta “salto, saltito, irás volando del nido”. En la otra en castellano, Ay querida, suena entre la nueva trova y el eco flamenco mientras parece denunciar la violencia de género al repetir “ay, querida, ay qué vida te tocó”.

El resto del álbum alterna pasajes cantados en sueco –Gymansten y U/Rawls Slöja, esta última con letra sobre la teoría de la justicia como equidad del filósofo John Rawls– con el sonido de los Apalaches como si lo interpretaran sus queridos Tinariwen en For Every Dusk; la contraposición de la naturalidad de los trastes de la guitarra sonando en Sheet con el ritmo drone, la única concesión electrónica, en Losing Game (Sick); y dos temas finales, la balada acariciante You & We y el “himno tranquilo y solemne” de corazón pop titulado Joy (Cant´Help But Singing), repletos de buenos deseos. Aunque “el presente se resquebraja”, el lazo final del disco es radicalmente esperanzador porque “mil luces disuelven el gris” cuando el ser humano, primate pero consciente, se pone a cantar.